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El eléctrico va a borrar al diésel, pero esto ya nos suena, es como un dejá vu: ¿otra vez el mismo guion?

El eléctrico va a borrar al diésel, pero esto ya nos suena, es como un dejá vu: ¿otra vez el mismo guion?
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Esta es la segunda vez que los eléctricos superan a los diésel, ¿será la definitiva?Getty images En España, las matriculaciones de coches diésel siguen cayendo, mientras los eléctricos crecen. Europa impulsó los híbridos HEV, pero ahora Stellantis ha decidido reforzarse con el diésel, mostrando que la transición hacia la movilidad eléctrica sigue siendo gradual. El diésel sigue cayendo en España… pero aún vende el doble que los eléctricos. Esto ya lo he vivido yo antes, y no hace mucho tiempo. Durante los últimos meses hay un dato que se repite en casi todos los informes del mercado español: el diésel sigue cayendo con fuerza… Una paradoja que, a primera vista, parece difícil de explicar. En España, y en Europa, las matriculaciones de diésel llevan años en descenso constante. Concretamente, desde el estallido del escándalo de emisiones de Volkswagen en 2015, la bajada ha sido constante, además de la presión regulatoria europea, que suspira por la desaparición de los diésel y la narrativa política han empujado a fabricantes y clientes hacia otras tecnologías. Ya ocurrió antes: cuando el coche eléctrico parecía despegar… y el mercado frenó El resultado ha sido un desplome progresivo de su cuota de mercado, y sí, las ventas de los coches eléctricos superan a las de los diésel, tanto en el transcurso de 2025, como reflejan las estadísticas oficiales del pasado mes de enero. Está claro que la electrificación avanza, sí, pero el viejo gasóleo aún no ha dicho su última palabra. Te lo he dicho al principio de estas líneas, que «esto ya lo he vivido antes». La situación recuerda mucho a lo que ocurrió hace unos años. Entonces también parecía que el coche eléctrico estaba a punto de despegar definitivamente. Las matriculaciones crecían con fuerza, la industria hablaba de un cambio imparable y muchos fabricantes anunciaban calendarios casi apocalípticos para el motor de combustión. Pero el mercado frenó en seco. Los eléctricos se encontraron con una realidad que no siempre coincide con los discursos institucionales: precios elevados, infraestructuras todavía insuficientes y una adopción más lenta de lo esperado por parte del gran público. Aquella primera ola de entusiasmo se desinfló con bastante rapidez. La pregunta ahora es evidente: ¿por qué esta vez debería ser diferente? La industria ha cambiado: ahora hay miles de millones en juego Hay varios factores que sí han cambiado. El primero es que los fabricantes ya no están experimentando; están apostando miles de millones. Las plataformas eléctricas dedicadas empiezan a multiplicarse, las baterías han mejorado tanto que se están alcanzando cifras equivalentes a los de los mejores diésel, 800 kilómetros en el iX3 que ya está a la venta y poco más de 700 kilómetros el el nuevo Mercedes VLE, además de una oferta de modelos mucho más amplia que hace cinco años. Pero, al mismo tiempo, también están apareciendo señales de prudencia dentro de la propia industria.El inesperado regreso del diésel en fabricantes como Stellantis es el caso más llamativo de una tecnología que había sido desterrada casi por completo. El grupo automovilístico ha sido uno de los gigantes que, en los últimos meses, ha decidido reforzar de nuevo su estrategia alrededor del diésel en determinados mercados y segmentos. Desde el escándalo de Volkswagen hace 10 años, las ventas de diésel se han reducido. El inesperado regreso del diésel en algunos fabricantes El grupo ha confirmado que mantendrá el diésel en los Alfa Romeo Giulia, Stelvio y Tonale, y los reintroducirá en modelos de Opel, Peugeot y Citroën, por lo que servidor entiende que también llegará al nuevo DS 7 que debutará próximamente. La estrategia de Stellantis es clara, ampliará la gama de motores disponibles en ciertos modelos para satisfacer la demanda del mercado. Claro está que este ajuste de estrategia debe considerarse en el contexto de una demanda de vehículos eléctricos menor a la esperada en Europa, mientras que los fabricantes de automóviles chinos están asumiendo una participación cada vez mayor en el mercado de vehículos eléctricos. Stellantis ahora se centra en diferenciarse manteniendo más opciones disponibles durante más tiempo, en parte también pro la relajación de los requisitos de emisiones de CO2 impuestos por Europa. Así, no se trata de una marcha atrás completa, pero sí de una corrección de rumbo que dice mucho sobre cómo están leyendo la evolución real del mercado. El mensaje implícito es claro: la transición será más lenta de lo que muchos imaginaban. Un movimiento que desafía el plan de Europa Esto choca directamente con la hoja de ruta marcada por la Unión Europea, que pretende prohibir la venta de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035. Durante los últimos años, esa meta había conseguido algo que parecía impensable una década atrás: cambiar radicalmente la estrategia tecnológica de muchos fabricantes. Algunas marcas comenzaron a retirar progresivamente el diésel de sus gamas, sustituyéndolo en muchos casos por sistemas híbridos convencionales. Un ejemplo claro ha sido Volkswagen, que en varios modelos clave ha ido reduciendo la presencia del gasóleo, y esperamos la llegada de las primeras versiones híbridas en el nuevo T-Roc. La idea era clara: mantener consumos contenidos y emisiones más bajas mientras se preparaba el terreno para una electrificación total. Sin embargo, el mercado no siempre avanza al mismo ritmo que las estrategias industriales o las decisiones regulatorias. Porque el problema no es tecnológico, sino económico y social. Los cargadores eléctricos no serán mayoría en las ciudades españolas hasta dentro de unos años. El mercado podría estar pidiendo algo más de tiempo El coche eléctrico funciona, cada vez mejor, pero todavía no encaja igual en todos los perfiles de conductor ni en todos los mercados europeos. Para muchos usuarios que recorren largas distancias o que no tienen acceso fácil a un punto de carga, el diésel sigue siendo, simplemente, más práctico. Y eso coloca a la industria en una situación curiosa: mientras Bruselas intenta acelerar el cambio, el mercado parece pedir algo más de tiempo. Tal vez la gran diferencia respecto a hace unos años no sea que el coche eléctrico esté más preparado, sino que ahora el sector ha aprendido que las revoluciones industriales rara vez ocurren al ritmo que marcan los titulares. El coche eléctrico llegará, de eso ya quedan pocas dudas. Pero el diésel, contra todo pronóstico, seguirá acompañándonos más tiempo del que muchos habían planeado. Y en una industria donde cada inversión se mide en miles de millones, ese pequeño detalle puede cambiar muchos planes.
El eléctrico va a borrar al diésel, pero esto ya nos suena, es como un dejá vu: ¿otra vez el mismo guion?

En España, las matriculaciones de coches diésel siguen cayendo, mientras los eléctricos crecen. Europa impulsó los híbridos HEV, pero ahora Stellantis ha decidido reforzarse con el diésel, mostrando que la transición hacia la movilidad eléctrica sigue siendo gradual.

Esta es la segunda vez que los eléctricos superan a los diésel, ¿será la definitiva? - Getty imagesFran Romero[email protected]

Publicado: 11/03/2026 19:00

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El diésel sigue cayendo en España… pero aún vende el doble que los eléctricos. Esto ya lo he vivido yo antes, y no hace mucho tiempo. Durante los últimos meses hay un dato que se repite en casi todos los informes del mercado español: el diésel sigue cayendo con fuerza… Una paradoja que, a primera vista, parece difícil de explicar.

En España, y en Europa, las matriculaciones de diésel llevan años en descenso constante. Concretamente, desde el estallido del escándalo de emisiones de Volkswagen en 2015, la bajada ha sido constante, además de la presión regulatoria europea, que suspira por la desaparición de los diésel y la narrativa política han empujado a fabricantes y clientes hacia otras tecnologías.

Ya ocurrió antes: cuando el coche eléctrico parecía despegar… y el mercado frenó

El resultado ha sido un desplome progresivo de su cuota de mercado, y sí, las ventas de los coches eléctricos superan a las de los diésel, tanto en el transcurso de 2025, como reflejan las estadísticas oficiales del pasado mes de enero. Está claro que la electrificación avanza, sí, pero el viejo gasóleo aún no ha dicho su última palabra.

Te lo he dicho al principio de estas líneas, que «esto ya lo he vivido antes». La situación recuerda mucho a lo que ocurrió hace unos años. Entonces también parecía que el coche eléctrico estaba a punto de despegar definitivamente. Las matriculaciones crecían con fuerza, la industria hablaba de un cambio imparable y muchos fabricantes anunciaban calendarios casi apocalípticos para el motor de combustión. Pero el mercado frenó en seco.

Los eléctricos se encontraron con una realidad que no siempre coincide con los discursos institucionales: precios elevados, infraestructuras todavía insuficientes y una adopción más lenta de lo esperado por parte del gran público. Aquella primera ola de entusiasmo se desinfló con bastante rapidez. La pregunta ahora es evidente: ¿por qué esta vez debería ser diferente?

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La industria ha cambiado: ahora hay miles de millones en juego

Hay varios factores que sí han cambiado. El primero es que los fabricantes ya no están experimentando; están apostando miles de millones. Las plataformas eléctricas dedicadas empiezan a multiplicarse, las baterías han mejorado tanto que se están alcanzando cifras equivalentes a los de los mejores diésel, 800 kilómetros en el iX3 que ya está a la venta y poco más de 700 kilómetros el el nuevo Mercedes VLE, además de una oferta de modelos mucho más amplia que hace cinco años.

Pero, al mismo tiempo, también están apareciendo señales de prudencia dentro de la propia industria.El inesperado regreso del diésel en fabricantes como Stellantis es el caso más llamativo de una tecnología que había sido desterrada casi por completo. El grupo automovilístico ha sido uno de los gigantes que, en los últimos meses, ha decidido reforzar de nuevo su estrategia alrededor del diésel en determinados mercados y segmentos.

Desde el escándalo de Volkswagen hace 10 años, las ventas de diésel se han reducido.

El inesperado regreso del diésel en algunos fabricantes

El grupo ha confirmado que mantendrá el diésel en los Alfa Romeo Giulia, Stelvio y Tonale, y los reintroducirá en modelos de Opel, Peugeot y Citroën, por lo que servidor entiende que también llegará al nuevo DS 7 que debutará próximamente. La estrategia de Stellantis es clara, ampliará la gama de motores disponibles en ciertos modelos para satisfacer la demanda del mercado.

Claro está que este ajuste de estrategia debe considerarse en el contexto de una demanda de vehículos eléctricos menor a la esperada en Europa, mientras que los fabricantes de automóviles chinos están asumiendo una participación cada vez mayor en el mercado de vehículos eléctricos. Stellantis ahora se centra en diferenciarse manteniendo más opciones disponibles durante más tiempo, en parte también pro la relajación de los requisitos de emisiones de CO2 impuestos por Europa.

Así, no se trata de una marcha atrás completa, pero sí de una corrección de rumbo que dice mucho sobre cómo están leyendo la evolución real del mercado. El mensaje implícito es claro: la transición será más lenta de lo que muchos imaginaban.

Un movimiento que desafía el plan de Europa

Esto choca directamente con la hoja de ruta marcada por la Unión Europea, que pretende prohibir la venta de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035. Durante los últimos años, esa meta había conseguido algo que parecía impensable una década atrás: cambiar radicalmente la estrategia tecnológica de muchos fabricantes.

Algunas marcas comenzaron a retirar progresivamente el diésel de sus gamas, sustituyéndolo en muchos casos por sistemas híbridos convencionales. Un ejemplo claro ha sido Volkswagen, que en varios modelos clave ha ido reduciendo la presencia del gasóleo, y esperamos la llegada de las primeras versiones híbridas en el nuevo T-Roc. La idea era clara: mantener consumos contenidos y emisiones más bajas mientras se preparaba el terreno para una electrificación total.

Sin embargo, el mercado no siempre avanza al mismo ritmo que las estrategias industriales o las decisiones regulatorias. Porque el problema no es tecnológico, sino económico y social.

Los cargadores eléctricos no serán mayoría en las ciudades españolas hasta dentro de unos años.

El mercado podría estar pidiendo algo más de tiempo

El coche eléctrico funciona, cada vez mejor, pero todavía no encaja igual en todos los perfiles de conductor ni en todos los mercados europeos. Para muchos usuarios que recorren largas distancias o que no tienen acceso fácil a un punto de carga, el diésel sigue siendo, simplemente, más práctico.

Y eso coloca a la industria en una situación curiosa: mientras Bruselas intenta acelerar el cambio, el mercado parece pedir algo más de tiempo. Tal vez la gran diferencia respecto a hace unos años no sea que el coche eléctrico esté más preparado, sino que ahora el sector ha aprendido que las revoluciones industriales rara vez ocurren al ritmo que marcan los titulares.

El coche eléctrico llegará, de eso ya quedan pocas dudas. Pero el diésel, contra todo pronóstico, seguirá acompañándonos más tiempo del que muchos habían planeado. Y en una industria donde cada inversión se mide en miles de millones, ese pequeño detalle puede cambiar muchos planes.

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Fuente original: Leer en Motor - Noticias
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