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El emperador del mal (y IV)

El emperador del mal (y IV)
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Hoy en día podemos y debemos hablar de cáncer en las consultas y ante la sociedad de una forma más abierta, explicando y comunicando con el paciente y sus allegados las distintas opciones y posibilidades
La Tribuna El emperador del mal (y IV)

Hoy en día podemos y debemos hablar de cáncer en las consultas y ante la sociedad de una forma más abierta, explicando y comunicando con el paciente y sus allegados las distintas opciones y posibilidades

César Ramírez

Médico – ESBQ en Cirugía Oncológica

Sábado, 28 de febrero 2026, 01:00

... ha permitido mejorar la supervivencia global es la evolución de los tratamientos dirigidos y su asociación de eficacia exponencial. La combinación de una cirugía cada vez menos invasiva en muchos casos (pero respetando siempre sus principios de radicalidad oncológica) a una quimioterapia y/o radioterapia más dirigidas y menos tóxicas han permitido curar cada vez más pacientes. Sin embargo, en una tercera parte de los cánceres no existe la posibilidad de ofrecer un tratamiento con intención curativa por tratarse de tumores que a nivel local o bien a distancia (por presentar metástasis) no son tratables con intención de curar, y en este caso hablamos de tratamiento paliativo con la misma estrategia asociativa pero con un rol mucho más dominante de la oncología médica y/o radioterápica y un papel muy secundario de la cirugía. Su objetivo es prolongar la supervivencia el mayor tiempo posible pero siempre respetando la calidad de vida del paciente como principio esencial.

El desarrollo de la dimensión social de la palabra cáncer ha tenido una evolución muy significativa en los últimos 25 años, y debe ser mayor aún. Ha pasado el tiempo en el que los familiares me pedían antes de la visita o bien durante la misma con gestos disimulados que no se le dijese nada al paciente 'de lo que tenía' o se le contase una mentira piadosa. Hoy en día podemos y debemos hablar de cáncer en las consultas y ante la sociedad de una forma más abierta, explicando y comunicando con el paciente y sus allegados las distintas opciones y posibilidades y, sin perder la realidad nunca, hacerle ver que estamos ante una enfermedad en la que no se para de evolucionar y en la que las opciones de tratamiento (ya sea curativo o paliativo) son cada vez mejores.

La globalización ha traído también la universalización del conocimiento y nuestros pacientes saben que tienen las mejores opciones de tratamiento, hasta tal punto que a mí me gusta afirmar de forma abierta que hoy día nadie tiene que salir de Málaga para tratarse de ningún cáncer y que los pacientes no deben hacer caso de terapias (médicas o quirúrgicas) 'milagrosas' si no existe el soporte de un comité multidisciplinar que apoye el tratamiento propuesto. La defensa de la solicitud de una segunda opinión que tiene un paciente, legítima y que yo siempre he apoyado, es perfectamente compatible con una buena práctica médica apoyada en la medicina basada en la evidencia.

Finalmente, cuando hablamos de cáncer no se debe dejar nunca atrás el cuidado de los profesionales de la salud que se dedican a tratar a los pacientes oncológicos, los más especiales y quizás más difíciles que hay por el afrontamiento directo de la realidad de la muerte. Se trata de pacientes con frecuencia 'crónicos', con los que se crea una conexión específica afectiva continuada y con los que los profesionales sufrimos cuando la evolución no es buena. El estrés, la alta tensión emocional y el agotamiento profesional son elementos que cirujanos y médicos oncólogos afrontan de forma más marcada que otros especialistas y la humanización en este punto de una persona sanitaria que trata con una igual enferma de cáncer multiplica la implicación.

Es por tanto una necesidad esencial la potenciación de todos los aspectos de los cuidados de salud mental en pacientes oncológicos y en sus cuidadores, algo que está en precario y absolutamente abandonado. El cáncer seguirá siendo el emperador del mal del siglo XXI y aún queda mucho por hacer.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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