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El enigma de la agente sin nombre: la mujer con el trabajo más peligroso del mundo

El enigma de la agente sin nombre: la mujer con el trabajo más peligroso del mundo
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Aparece en cada escena crítica, a pocos centímetros de un hombre amenazado por potencias extranjeras y 'lobos solitarios'. Su rostro se ha vuelto viral tras los últimos atentados contra el presidente de EEUU, pero su nombre es un misterio: ¿Meredith Bank, Myosoty Perez o Janeen DiGuiseppi? Sea quien sea, encarna las habilidades que hoy se exigen a los agentes del Servicio Secreto, cuya misión diaria puede considerarse una de las profesiones más peligrosas del mundo... Sobre todo para los que deben proteger a un líder como Donald Trump. Leer
ProfesionesEl enigma de la agente sin nombre: la mujer con el trabajo más peligroso del mundoActualizado 27 ABR. 2026 - 17:58En primer plano Meredith Bank, o Myosoty Perez, o Janeen DiGuiseppi... Son las identidades que se barajan acerca de la agente del servicio secreto que aparentemente dirigió el desalojo de Donald Trump tras su atentado en Butler, Pensilvania, en 2024 y que apareció este domingo protegiendo al presidente durante el atentado en la cena de corresponsales en Washington.

Aparece en cada escena crítica, a pocos centímetros de un hombre amenazado por potencias extranjeras y 'lobos solitarios'. Su rostro se ha vuelto viral tras los últimos atentados contra el presidente de EEUU, pero su nombre es un misterio: ¿Meredith Bank, Myosoty Perez o Janeen DiGuiseppi? Sea quien sea, encarna las habilidades que hoy se exigen a los agentes del Servicio Secreto, cuya misión diaria puede considerarse una de las profesiones más peligrosas del mundo... Sobre todo para los que deben proteger a un líder como Donald Trump.

Si su jefe estuviera amenazado por grupos terroristas de medio mundo, o por potencias extranjeras y lobos solitarios decididos a eliminarlo, y usted tuviera la responsabilidad de protegerlo, está claro que su jornada laboral podría calificarse de complicada.

Es lo que le pasa a Myosoty Perez, o Meredith Bank, o Janeen DiGuiuseppi... que son los nombres que se asignan a la mujer del servicio secreto de Estados Unidos que suele aparecer dirigiendo las operaciones de protección de Donald Trump cada vez que sufre un atentado, algo que no es infrecuente en los últimos meses.

Como todo lo que se refiere al servicio secreto, la identidad de esta mujer que tiene este peligroso e importante trabajo también es secreta, o confusa... Y eso nos lleva a una pequeña historia de espías: Las fuentes oficiales no han llegado a confirmar la verdadera identidad de la agente, y niegan la existencia de registros públicos, fotos oficiales, listas de asignación o declaraciones del Servicio Secreto que la vinculen con el atentado de Butler o con el sufrido por Trump el domingo en Washington durante la cena de corresponsales.

RealClearPolitics identifica a la agente como Myosoty Perez , aunque indica que después de Butler "sus funciones quedaron limitadas y sin tareas relacionadas con Trump o Mar-a-Lago". RealClearPolitics contradice su propia versión, ya que habla asimismo de Meredith Bank como la agente femenina que se hizo viral tras el episodio de Butler y que apareció el domingo en Washington. Se la vincula a un rol de agente operativa dentro del entorno de protección cercana.

La cosa se complica, y se baraja otra identidad: Janeen DiGuiseppi, identificada como ejecutiva senior del FBI y como Special Agent in Charge de la Albany Division del FBI. En definitiva, fuentes principales como AP, Reuters, NPR/WFYI, Time o The Guardian hablan de "agentes del Servicio Secreto" o security officials, pero no identifican por su nombre a la persona concreta.

Además, por una práctica habitual de seguridad, el Servicio Secreto de EEUU no publica de forma abierta las asignaciones nominales de sus agentes operativos, pero eso no quiere decir que no se conozcan casos conocidos de agentes perfectamente identificables, como Julia Pierson, que fue la primera mujer directora del Servicio Secreto y que es un ejemplo de progreso desde funciones de protección hasta la dirección; y Kimberly Cheatle, otro ejemplo de mujer que escaló desde el trabajo operativo hasta la máxima responsabilidad.

Así, poco más se puede hacer con la identidad real de la mujer con el trabajo más peligroso del mundo. Y eso nos lleva a algunas certidumbres generales: Para llegar a ese puesto, además de algunos detalles básicos, como ser ciudadano estadounidense, aptitud médica y física, antecedentes muy limpios, pruebas de drogas y disponibilidad para viajes constantes y trabajo bajo presión, suele valorarse un título universitario o una experiencia equivalente en fuerzas y cuerpos de seguridad, ejército, investigación criminal, finanzas o contabilidad, ciberseguridad, idiomas o análisis de inteligencia.

Qué hay que aprender

También se exige formación técnica, y aquí la preparación típica incluye formación legal, una formación específica del Servicio Secreto en el James J. Rowley Training Center, o entrenamiento en armas de fuego, defensa personal, conducción evasiva y táctica, protección cercana, detección de amenazas, inteligencia protectora, evacuación de emergencia, coordinación entre agencias y primeros auxilios tácticos.

Como se ve, no se trata de un puesto al que se llegue por visibilidad, sino por una carrera muy selectiva, técnica y de alta exigencia.

Toda esa formación, según el propio Servicio Secreto y NTAC (el Centro Nacional de Evaluación de Amenazas), enseña a identificar escaladas de amenazas, a detectar la fijación sobre una persona o evento; a reconocer señales de planificación o a evaluar el riesgo basado en comportamiento, no solo en antecedentes.

Esto tiene un impacto claro contra el nuevo terrorismo, ya que muchos ataques actuales son obra de lobos solitarios como el de Washington del domingo; son improvisados, con señales previas en redes o en el entorno; y motivados por algún tipo de agravio, ideología o mezcla de ambas.

No conocemos la identidad real de la agente concreta, y por eso no es posible atribuirle éxitos personales. Pero también hay certezas acerca de cuáles son los éxitos profesionales que se atribuyen a estas agentes que consiguen el trabajo más peligroso del mundo: haber sido seleccionada para un detalle presidencial, haber pasado años en operaciones de alto riesgo, haber demostrado sangre fría en crisis reales, haber ascendido a puestos de supervisión o recibir reconocimientos internos por servicio, valor o desempeño.

Evolución del puesto y nuevas competencias profesionales

Cada cambio en las amenazas obliga a cambiar las competencias, la formación o la doctrina de la protección. Así, el trabajo actual de un agente de protección del presidente ya no consiste sólo en "poner el cuerpo" delante del protegido, sino en anticipar cómo piensa, planifica y se adapta el adversario.

La gran transformación es que antes la pregunta era cómo protejer a la persona durante el ataque, mientras que ahora la cuestión es cómo detectar, disuadir y desactivar la amenaza antes de que ocurra.

Según fuentes del propio Servicio Secreto y del Departamento de Homeland Security, el puesto ha evolucionado desde un escolta armado a un especialista en prevención de violencia y gestión de riesgo de alto valor político.

Por eso, en el contexto actual de terrorismo y violencia híbrida, las competencias más importantes ya no son sólo las físicas, sino las de análisis, inteligencia, coordinación, adaptación, lectura conductual y disciplina operativa.

El Servicio Secreto nació en 1865 dentro del Departamento del Tesoro para combatir la falsificación monetaria. En principio, su misión no era proteger al presidente, sino defender la integridad financiera del Estado y tenía competencias en investigación criminal, inteligencia financiera, análisis documental o infiltración de redes ilícitas. Era un rol profesional de investigación y de lucha contra el delito.

La misión de la protección presidencial nació en 1901, tras el asesinato de William McKinley. El presidente pasó a ser un objetivo simbólico, la amenaza dejó de ser sólo criminal y pasó a ser política, y apareció la protección cercana, el control del entorno y el trabajo preventivo.

La amenaza dominante eran pistoleros individuales, atentados directos y violencia política. El agente dejó de ser sólo investigador y se convirtió en operador de protección, encargado de detectar, cubrir y evacuar.

Durante el siglo XX, la protección se amplió a la primera dama y a la familia inmediata, a expresidentes, candidatos presidenciales (era la protección de Trump en el atentado de 2024 en Butler); a dignatarios extranjeros y a grandes eventos nacionales

La violencia política de la década de 1960 (especialmente tras los asesinatos de John F. Kennedy y Robert F. Kennedy) aceleró la expansión de la misión. El agente ya no protegía sólo a una persona, sino a un sistema de movilidad y exposición pública.

Las amenazas en ese momento eran asesinos solitarios con arma de fuego, ataques desde distancia y en eventos públicos, explosivos rudimentarios e infiltración entre multitudes. Aquí nace el agente moderno de protección que trabaja antes del evento, durante el evento y después del evento. La protección se vuelve anticipatoria.

Tras el 11-S y la creación del Departamento de Seguridad Nacional, el servicio Secreto pasó a integrar el ecosistema de homeland security en 2003. La amenaza ya no se interpretaba sólo como "un tirador" o "un atacante aislado", sino como parte de un entorno más amplio: terrorismo internacional, ataques coordinados, inteligencia previa de redes y riesgos de eventos de alto perfil.

La función dejó de ser simplemente "protective detail" y se conviertió en protección basada en inteligencia. La protección moderna depende de saber antes lo que puede pasar, no sólo de reaccionar cuando ya ha pasado.

Los expertos consideran que el periodo de 2015 hasta hoy es el más complejo, con nuevas amenazas: actores solitarios menos previsibles, radicalizados online y difíciles de detectar; extremismo doméstico; ataques de baja barrera de entrada; amenazas digitales, ataques a eventos masivos y amenazas híbridas.

El agente moderno debe ser a la vez operador táctico, analista de amenazas, gestor de crisis, coordinador logístico, lector de conducta y profesional de seguridad digital.

Las funciones de una agente secreta

Una agente de protección presidencial suele encargarse de:

  • Protección cercana del protegido.
  • Control del entorno y lectura de riesgos.
  • Advance work: revisión previa de lugares, rutas y accesos.
  • Coordinación con la policía local, FBI, seguridad de eventos y equipos de la Casa Blanca.
  • Detección de comportamientos sospechosos.
  • Respuesta inmediata ante incidentes.
  • Evacuación y extracción del protegido si hay amenaza.
  • Gestión de perímetros, accesos y puntos de control.
  • informe y documentación posterior a cada operación.

Las responsabilidades del puesto son enormes, porque cualquier fallo puede tener consecuencias críticas:

  • Proteger la vida del presidente o de la persona asignada.
  • Actuar en segundos bajo incertidumbre
  • Mantener la discreción absoluta
  • Usar la fuerza solo dentro del marco legal
  • Coordinarse sin fricciones con múltiples agencias
  • Anticipar riesgos antes de que se conviertan en incidentes
  • Mantener la continuidad operativa aunque haya cansancio, presión mediática o caos

Es un puesto en el que el éxito suele medirse por una cosa muy simple: que nada ocurra.

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Fuente original: Leer en Expansión
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