En su último libro Juan Luis Arsuaga presenta su visión más personal de la evolución humana y advierte que «el tribalismo y la sostenibilidad son nuestros peores problemas»
Regala esta noticia Añádenos en Google Juan Luis Arsuaga se convierte en el 'Viejo de la tribu' en 'La respuesta', su último libro. (Carlos Ruiz) 15/06/2026 Actualizado a las 00:08h.El paleontólogo Juan Luis Arsuaga ha dedicado décadas a descifrar los enigmas de nuestros orígenes como especie. Ahora, presenta 'La respuesta', (Destino), su libro más ... personal, en el que se transforma en el 'Viejo de la Tribu' para contarnos, alrededor de una hoguera, por qué somos como somos y cómo hemos llegado a serlo, a través de un texto riguroso pero conmovedor que enlaza biología, comportamiento social y cultura.
- Bueno, sí, es que en realidad tienes que encontrarla. A mí me gusta decir que si el ser humano es la pregunta, la evolución es la respuesta. En realidad, el libro trata muchísimos temas porque en él expongo mi idea de la evolución, que es un tema muy complejo. Hay muchas preguntas,pero siempre teniendo en cuenta son preguntas propias de la ciencia, que no se plantea el '¿por qué?', sino el '¿cómo?'.
- En el libro parece haber más dudas que certezas.
- Puede ser, y eso sería lo propio de un científico: estar lleno de dudas.
- Lo que no tiene son notas a pie de página ni bibliografía.
- En este libro he aplicado un criterio narrativo distinto y he quitado todo el aparato crítico y las notas a pie de página. Es algo que aprendí de un amigo: si lo que tienes que decir es importante, mételo en el texto; si no lo es, no lo incluyas en notas aparte. Esto me lo dijo Juanjo Millás, que hace literatura, no escribe ciencia. En la literatura científica las notas al pie son obligatorias, así que seguir su consejo para mí ha sido una liberación.
- Es llamativo que use el término «eslabón perdido», en desuso en la ciencia pero todavía popular.
- Ay, es que es muy bonito. Soy un clásico y ahora puedo permitirme ese tipo de libertades, usar términos en desuso en la literatura científica. Ya no tengo esos tics de cuando uno empieza y tiene cuidado de no usar términos cuestionados o que ya se han dejado de lado. Se me ha quitado la tontería de la terminología técnica, quizá sea porque ya no tengo nada que demostrar.
- ¿Y qué responde a la clásica pregunta, que seguro que le hacen a menudo, de cuándo se encontrará el eslabón perdido?
- Lo que suelo responder es que ya ha aparecido y somos nosotros. Que es lo que decía el etólogo Konrad Lorenz. La idea no es mía. Porque se supone que vamos hacia algo mejor, ¿no? ¿El eslabón perdido entre el mono y lo que venga somos nosotros.
- A pesar de que sabemos que no es así, la idea de la evolución como algo lineal se resiste a morir.
- Esa idea es muy cómoda, pero responde a la pereza mental. Es muy fácil decir primero va esta especie y luego esta y después aparece esta y ya está. Uno, dos, tres, cuatro. Pero no es así. Yo propongo sustituirla por una imagen mejor, que además está ahí desde el principio, porque es el «Árbol de la Vida» que dibujó el propio Darwin.
- Es como un arbusto, con ramificaciones. No es una línea progresiva.
- Es algo complejo. En la universidad, lo que digo a mis alumnos de primero es: «Bienvenidos a la complejidad». Aquí venimos a buscar problemas, que es justo lo que nuestras madres nos pedían que no hiciéramos.
- En este libro hay mucha ciencia ficción. Hay referencias abundantes a '2001', 'El planeta de los simios' y Blade Runner'.
- ¡Sí! Porque me gusta mucho. Quizá debería escribir un libro sobre esto.
- Comenta la escena de '2001' en la que un mono mata a otro y se da entender que eso fue el principio de la humanidad. ¿Somos como somos porque somos violentos?
- Somos tribales. Sí. Y no puedo más con ello. Suelo decir que no me entra ninguna banderita más, ya me he saturado, no puedo con las identidades excluyentes. Nuestros enfrentamientos son tribales. Estoy de acuerdo con quienes dicen que el tribalismo es el principal problema de la humanidad. La gente piensa que lo que nos amenaza es la Inteligencia Artificial, pero los problemas gordos son el tribalismo y la sostenibilidad.
- Volvamos a la ciencia ficción. Le ofrezco una máquina del tiempo y un solo viaje a escoger.
- Me voy con los neandertales, en cualquier momento. A ver qué cuentan.
- ¿Y cómo se comunicaría con ellos?
- Levantaría las palmas de las manos, mostrándolas, en un gesto universal que indica que voy desarmado, no llevo un palo, un cuchillo, nada. Después, me daría una palmada en el pecho y diría, «Juan Luis». Lo repetiría varias veces para dejar claro que me estoy identificando.
- ¿Y...?
- Si el neandertal me responde con el mismo gesto y dice «Croj» o algo así, algo para identificarse, ya me lo habría dicho todo. No necesito nada más.
- ¿Por qué?
- Porque esa respuesta me muestra que ya tengo delante a alguien consciente, con una identidad, ya tengo un nombre, ya tengo delante a un 'yo'.
- Se muestra usted escéptico ante la idea, muy divulgada ahora, de que la mujer también cazaba en el Paleolítico, que no solo cazaban los hombres. ¿Por qué?
- En la prehistoria las mujeres prácticamente no tenían la regla porque o estaban embarazadas o tenían varios niños que cuidar. Es muy difícil cazar bisontes así. ¿Cómo te vas a ir de expedición de caza mayor si tienes un crío de diez, uno de ocho, uno de seis, uno de cuatro, uno de dos, al que le estás dando la teta y además estás embarazada? ¿Te parece razonable pensar que una mujer iba a cazar mamuts con toda la prole? La pregunta no es si cazaban, sino qué papel tenían en la economía del grupo de cazadores recolectores. ¿Que no cazaran quiere decir que no participaban en la economía? Pues no. Es como el papel tradicional de las mujeres de los puertos vascos. ¿Participaban en la economía? Pues claro. ¿O hacían trabajos en los puertos? Sí, claro. Pero ¿se iban a pescar a Terranova? Pues no.
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