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El estancamiento de Francia y Alemania salpica a España: «Si uno se resfría, el otro se contagia»

El estancamiento de Francia y Alemania salpica a España: «Si uno se resfría, el otro se contagia»
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Los dos principales destinos de las exportaciones españolas hacen frente a importantes retos económicos y un debilitamiento de su demanda externa puede lastrar el PIB nacional
El estancamiento de Francia y Alemania salpica a España: «Si uno se resfría, el otro se contagia»

Los dos principales destinos de las exportaciones españolas hacen frente a importantes retos económicos y un debilitamiento de su demanda externa puede lastrar el PIB nacional

Regala esta noticia Añádenos en Google Fábrica de SEAT, propiedad del Grupo Volkswagen, en Martorell (Cataluña). (Alejandro García/EFE)

Ana Cantero

07/06/2026 a las 00:08h.

El crecimiento económico de la zona euro está estancado. Son ya muchas las voces que se alzan invocando a los fantasmas de la estanflación en ... el Viejo Continente, la peor coyuntura a la que puede hacer frente una economía. Cuando se produce un escenario de estanflación, un país deja de crecer mientras que los precios se incrementan, propiciando además un aumento del desempleo.

Crecimiento anual del PIB en Francia y Alemania entre 2018 y 2025

En efecto, los que también son los dos principales destinos de las exportaciones españolas están experimentando una pronunciada desaceleración de su crecimiento económico. Concretamente, durante el primer trimestre de 2026, el PIB alemán se elevó apenas un 0,3%, mientras que el francés se quedó totalmente plano (0,0%). España exportó bienes por valor de 56.000 millones de euros a Francia y 39.700 millones de euros a Alemania en 2025, según datos del ICEX.

«No podemos seguir creciendo indefinidamente si los países con los que comerciamos no crecen»

Carlos Ocaña

Director general de Funcas

«El hecho de que las economías alemanas y francesas estén sufriendo tendrá un impacto en algún momento en las exportaciones de bienes españolas», asegura Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía en la empresa francesa Coface. «España se ve afectada por la debilidad de Alemania y Francia, en un contexto de demanda exterior débil», coincide Rubén Segura-Cayuela, director de Investigación Económica para Europa de Bank of America (BofA), en declaraciones a este medio.

Las industrias más afectadas son la automoción y la producción de maquinaria. España exportó más de 35.000 millones de euros en coches el año pasado, pero tanto en Francia como en Alemania las matriculaciones de vehículos nuevos vienen cayendo desde 2019, salvo algunos meses excepcionales.

35.000

millones de euros en bienes de la industria automotriz exportados en 2025

El sector es el más golpeado por la caída de la demanda externa

La industria automotriz española comienza a notar los efectos del descenso de la demanda en las grandes economías europeas, que se suma a la carrera por adaptarse a la electrificación en las fábricas. En 2025 la producción de vehículos cayó un 4,3%, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). «Este descenso de la producción es una señal de que hay que reforzar y actuar de inmediato sobre el sector de la automoción, no solo de España, sino de Europa. El descenso de la demanda evidencia que debemos seguir impulsando la transición a las cero emisiones con medidas mucho más eficaces y coordinadas», apunta José López-Tafall, director general de Anfac.

Bloqueo político en Francia

Francia es el principal mercado de exportación de las empresas españolas. De hecho, la primera Cámara de Comercio Francesa en el extranjero se fundó en España en 1883. Aproximadamente una de cada cuatro empresas exportadoras españolas lo hace a Francia. «Nuestras dos economías están tan interconectadas que solemos decir que cuando uno de los dos países se resfría, el otro rápidamente se contagia», explica a este periódico Christian Marion, director general de la Cámara de Comercio Francesa en España.

«El empresario español empezó a percibir una cierta ralentización del mercado francés en los meses previos a los Juegos Olímpicos de París. En aquel momento pensábamos que Francia estaba, en cierto modo, 'en pausa', a la espera de ese gran evento», sostiene. «Después llegaron la disolución de la Asamblea Nacional y los sucesivos episodios de inestabilidad política», añade.

56.000

millones de euros en bienes exportados a Francia en 2025

El país vecino es el principal destino de las exportaciones españolas

Mociones de censura, dimisiones sorpresa, falta de mayorías absolutas y toda una odisea para aprobar presupuestos han provocado un bloqueo político en el país vecino que se traslada a su salud económica. Las elecciones presidenciales de 2027 mantienen a todo el país en vilo, incluyendo a su tejido empresarial.

De Moura opina que una victoria de la extrema derecha o la extrema izquierda sí podría cambiar las reglas de juego a nivel financiero: «No es como en España, que cuando gana el PP o el PSOE no cambia tan radicalmente el entorno económico para las empresas». En consecuencia, las empresas francesas probablemente continuarán «en pausa» a la espera de los resultados electorales, que sí podrían tener «un impacto sobre las exportaciones de metales, de máquinas o los químicos».

«Por el momento, lo que estamos viendo son procesos comerciales más largos, decisiones menos ágiles y empresas que retrasan ciertas inversiones hasta tener más visibilidad sobre el contexto político y económico francés», apunta Marion, resignado a que las relaciones económicas con Francia estén marcadas por un contexto de «crisis permanente».

El motor de Europa, averiado

Histórico motor económico de la zona euro, Alemania ha atravesado baches desde la pandemia. Estructuralmente, el país está expuesto a mayores precios energéticos debido a que su economía es intensiva en manufacturas —el sector representa alrededor del 20% del valor añadido bruto germano—, que suelen depender más de la energía que los servicios, explica Rosa Duce, directora de Inversiones en Deutsche Bank España. «Alemania ya venía arrastrando retos estructurales importantes antes del conflicto en Oriente Medio, como la pérdida de competitividad de sus exportaciones, la debilidad de la demanda interna o el encarecimiento de los costes de la energía desde 2022», asegura.

«Alemania también se enfrenta a cambios estructurales en su modelo industrial y en la demanda externa. Si bien el aumento del gasto en defensa puede suponer un cierto apoyo, es poco probable que sea lo suficientemente importante como para modificar de manera significativa las perspectivas macroeconómicas generales», subraya Segura-Cayuela.

El Gobierno germano puso en marcha un programa de estímulo fiscal en 2025 para reactivar la economía

En esta coyuntura, el nuevo Gobierno de coalición liderado por Friedrich Merz puso en marcha un ambicioso programa de estímulo fiscal a mediados de 2025, dotado de unos 46.000 millones de euros y diseñado para reactivar la economía estancada y fomentar la inversión privada y pública.

A pesar de ello, los efectos aún no son visibles. La producción industrial alemana acumula caídas progresivas desde la pandemia, aunque Duce cree que la repercusión en la economía española debería ser «bastante limitada» a pesar de la estrecha relación comercial: «Sin duda nos afecta la situación de Alemania, pero no en exceso». Para ella, el aumento de la ocupación, el dinamismo de la exportación de servicios y una menor dependencia de los acontecimientos en Oriente Medio gracias a las energías renovables aumentan la resiliencia de la economía española.

Apertura a nuevos mercados

El acercamiento de posturas con otras economías, como China, Canadá y la India, se ha convertido en prioritario para la Unión Europea, especialmente tras la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos. El estancamiento de Francia y Alemania es otro motivo más: España necesita nuevos acuerdos comerciales que permitan diversificar sus exportaciones y reducir la dependencia de la coyuntura económica.

Sin embargo, los analistas coinciden en que la búsqueda de nuevos acuerdos comerciales no es tan sencilla como parece. «En comercio internacional no se puede escapar a la 'gravedad'; los países comercian más con aquellos socios que son más grandes, más cercanos y tienen menos barreras comerciales. Francia y Alemania son socios naturales», asegura Segura-Cayuela.

«Lo más fácil, en general, es ir a los mercados que están cerca, porque los conoces un poco mejor y las reglas son más o menos iguales», coincide De Moura. A pesar de la dificultad de explorar mercados menos conocidos, reconoce que los mercados lejanos en África, Asia y América abren todo un abanico de oportunidades. Segura-Cayuela, por su parte, advierte de las limitaciones: «La diversificación puede ayudar con problemas cíclicos y estructurales de nuestros principales comerciales, pero difícilmente los puede reemplazar».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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