Ramón Alzórriz, ex vicesecretario general del PSN, ha asegurado ante la comisión del Senado que investiga el caso Koldo, que abandonó sus cargos orgánicos después de que la presidenta María Chivite conociera que su pareja trabajaba en Servinabar, la empresa de Antxón Alonso y Santos Cerdán. Esa contratación fue la causa por la que Chivite, tras tener conocimiento de la misma, entendió que se había roto "la confianza personal" y le pidió que dimitiera. Alzórriz ha asegurado tener una buena amistad con Cerdán, a quien ha defendido y con quien ha seguido en contacto porque, ha dicho, "él y su familia lo han pasado muy mal".
El compareciente no ha sabido explicar por qué Chivite tuvo conocimiento de que su pareja trabajaba en Servinabar. "Nadie va diciendo dónde trabaja su esposa", ha afirmado. También ha asegurado que no supo "gestionar bien" el caso y por eso omitió que su pareja trabajaba en la citada empresa cuando surgió el escándalo a raíz de informes de la UCO.
"Mi fatídico día fue aquel en el que perdí la confianza de Chivite porque eso ha sido una debacle política y personal para mí", ha afirmado. El compareciente ha asegurado haber sido "víctima de un escarnio público y personal" porque se saben de él "intimidades" que no deberían haber salido a la luz.
Alzórriz ha explicado que tenía muy buena relación con Antxón Alonso y también con Santos Cerdán. "Yo hablaba con Cerdán en mi condición de secretario de Organización del PSN y le trasladaba las necesidades políticas que teníamos porque él era coordinador de política territorial", pero ha negado que esos contactos sirvieran para decidir adjudicaciones de obras públicas.
Ha asegurado también que, tras la imputación y la estancia de Cerdán en prisión, ha seguido hablando con él porque "lo ha pasado muy mal" y, después, le ha defendido recalcando que "siempre trabajó en favor de los intereses de Navarra".
El compareciente pese a estos contactos y que su mujer trabajaba en Servinabar ha asegurado no haber sabido nunca que esa empresa, muy pequeña, había sido adjudicataria en UTE con Acciona de grandes contratos públicos como, por ejemplo, el de los túneles de Belate. Tampoco ha dicho saber que, al mismo tiempo que su pareja, también trabajaba en Servinabar el ex presidente de la SEPI y ahora imputado, Vicente Fernández.