Fundada por un periodista expulsado de alemania por Goebbels, la biogranja situada en el municipio coruñés de Mesía transforma 4,5 millones de litros de leche ecológica y factura más de 15 millones.
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Emprender en el mundo rural, cuentan, es para valientes y tenaces. A la escasa cultura emprendedora, se suma un déficit de servicios y, en este caso, hasta el lobo y los parques eólicos han sido enemigos. La familia Fernández-Armesto ha ahuyentado al lobo con burros y ha tumbado un macroproyecto eólico sobre sus prados tras años de litigio.
Al mismo tiempo, ha hecho crecer y hacer sostenible la pequeña granja de pastoreo que en 1968 fundaron Victoria Armesto y Felipe Fernández-Armesto tras una intensa vida profesional en plena II Guerra Mundial.
Fue el regreso a sus raíces rurales el germen de la empresa de producción láctea ecológica, puesto que Felipe, periodista conocido como Augusto Assia, corresponsal en Berlín expulsado por Goebbels, nació en 1904 en La Mezquita (Ourense), "el último pueblo gallego entre Zamora y Portugal", describe su nieta, Cristina Fernández-Armesto Hafner. Ella es una de las socias de la tercera generación de Casa Grande de Xanceda que preside su padre, Juan Fernández-Armesto, primer presidente de la CNMV.
Mientras el periodista que había asistido a los juicios de Núremberg se afanaba en ir agrandando la superficie de pastoreo para sus vacas con compras e intercambios, su mujer, Victoria Armesto -también periodista y, años después, diputada por A Coruña en las Cortes Constituyentes- asumió la restauración de la casona del siglo XIII, la actual Casa Grande de Xanceda que aloja las oficinas, la ecotienda y da imagen a la marca.
El relevo para la tercera generación se produjo en 2002, cuando la explotación tenía cerca de 300 vacas y más de 150 hectáreas. "Pero era todo lo contrario a un negocio rentable", afirma Cristina. Resistieron la tentación de cambiar las vacas por árboles y decidieron dar un vuelco radical al modelo de negocio apostando por la sostenibilidad
Con la certificación ecológica, tocó decidir qué producir. Eligieron los yogures "porque pensamos que sería más fácil que el queso, ¡qué ingenuos!". También optaron por no depender de las grandes lácteas, ya que, hasta entonces, vendían la leche sin transformar.
En 2006, construyeron la planta de yogures y tienen las tijeras preparadas para cortar la ciinta inaugural de su ampliación después de cuatro años de continuo papeleo. "Lo normal es que nos hubiéramos trasladado a un polígono industrial, pero ese no es nuestro proyecto", señala Cristitna, que recuerda que hay 57 personas en plantilla, el 60% mujeres, y todas del entorno próximo.
Su éxito llegó con los niños. Ante la dificultad de lograr una cita con una cadena de supermercados, introdujeron sus yogures en los comedores escolares cuando aún había cocinas propias. "Los niños en sus casas empezaron a pedir los yogures del colegio", asegura, y, de ahí, pasaron a abrir su granja y su planta a las visitas colegiales primero, y más tarde a todo el mundo.
Casa Grande de Xanceda transforma 4,5 millones de litros de leche ecológica al año de sus 283 vacas y de las 10 granjas ecológicas con las que colabora. El año pasado su facturación superó los 15 millones de euros y "sí, somos rentables", afirma Cristina. Vende en cadenas de supermercados y tiendas especializadas con Galicia a la cabeza.
Ahora produce kombucha ecológica, la primera gallega, que apunto a un éxito comercial, pero Cristina recuerda que "por el camino ha habido productos que han fracasado".
Principales hitos
2002
Toma el relevo la 3ª generación. Guillermo Martínez contiúa como gerente.
2004
Logra certificarse como ganadería ecológica. Limita a 400 cabezas por 200 hectáreas.
2007
Lanza la marca de yogures ecológicos Casa Grande de Xanceda.
2026
Arranca su 'konbuchería ecológica'.
Fundación
1968 por Victoria Armesto y Felipe Fernández-Armesto.
Actividad
Granja de producción de leche, yogures, queso y kombucha ecológica.
Sede
Mesía, A Coruña.
Propietarios
Familia Fernández Armesto Hafner.
Presidente
Juan Fernández-Armesto.