González-Laya reflexiona en su último libro sobre la encrucijada en la que nos encontramos los europeos
Regala esta noticia Añádenos en Google 16/06/2026 a las 02:00h.En su libro recién publicado, 'Solos en el mundo', Arancha González-Laya -exministra de Asuntos Exteriores de España y decana de la Paris School of ... International Affairs- reflexiona acerca de la necesidad de un patriotismo europeo, alineado con los valores y los principios en los que se sustenta la UE y con la identidad común, compatible con la de cada país miembro. Esta alusión al concepto de patria interpela al lector. No sólo sobre la posibilidad de dicho patriotismo, sino sobre si de veras queda hoy algún patriota -en el sentido más usual del término, ligado al Estado-nación- cuando, ante amenazas existenciales que nos exigen un compromiso a largo plazo, este ni está ni se lo espera y la reyerta sectaria lo atasca todo. No sólo en España.
Al análisis, basado en el conocimiento directo y minucioso de los distintos actores con los que se juega Europa su porvenir -tanto de los países como de las personas que hoy los dirigen-, tiene este libro el valor de añadir propuestas concretas, entre las que sorprenderá, sobre todo a ciertos sectores de izquierda, la apuesta por reforzar la defensa del continente, garantía última de su bienestar, y en absoluto reñida con este. Ya Francisco de Vitoria, a quien León XIV ha puesto de moda entre los españoles -que necesitan que un papa de Chicago les recuerde lo suyo-, decía hace quinientos años que una república que no es capaz de defenderse de las injurias no es perfecta, sino truncada.
Y entre otros muchos diagnósticos pertinentes y certeros, nos advierte González-Laya de que asistimos a lo que llama sin tapujos «el fin del bien común», una y otra vez sacrificado para mayor gloria y lucro de un poder que, a lomos de la tecnología y de la fuerza que con ella cabe ejercer, se niega a aceptar límites y envenena y trastoca la conversación pública de los europeos con la omnipresencia y la eficacia de su algoritmo. Un poder que no responde ante nuestros parlamentos, aspira a dictar nuestro futuro y no deja ni un instante de maniobrar para lograrlo.
Contra él está Europa en una guerra que no ha elegido, afirma la autora, y que no puede permitirse perder. Más valdría ir espabilando. En la guerra, el reloj siempre corre en contra.
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