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El 'flautista' Otegi acapara el voto de los jóvenes vascos y seduce casi a la mitad de los menores de 34 años

El 'flautista' Otegi acapara el voto de los jóvenes vascos y seduce casi a la mitad de los menores de 34 años
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Los datos del CIS señalan cómo Bildu logró el 47,8% de las papeletas de los jóvenes en 2024, atraídos por el discurso social y ante la crisis en la izquierda confederal vasca Leer

«El PSOE y Podemos son para el euskera lo mismo que PP y Vox; españolazos», se arremetía el pasado viernes en X contra cargos institucionales de la coalición de izquierdas como Víctor Lasa y Miren Echeveste por defender un «euskera integrador», en la enorme polémica surgida en torno a la Korrika, la carrera por el euskera, convertida por la izquierda abertzale en una de sus movilizaciones más preciadas. Decenas de militantes de Bildu y ex dirigentes de la izquierda abertzale como Joseba Álvarez, Hasier Arraiz o Joseba Permach han cargado con dureza contra Podemos y contra el sindicato Comisiones Obreras, que, bajo el insulto de «euskarófobos», persigue borrar del mapa electoral a la debilitadísima izquierda confederal en Euskadi. EH Bildu estaría a punto de rematar electoralmente a Podemos y a Sumar por el impulso que en la última década le ha dado el respaldo de miles de jóvenes. Un incremento exponencial, según los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que le permitió a la izquierda abertzale captar a casi la mitad de los votantes de entre 18 y 34 años en las elecciones de abril de 2024.

Bildu es el partido que mejor rentabiliza el binomio euskera-juventud en su objetivo de pasar de coalición electoral a «movimiento popular» capaz de sorpasar en las urnas al PNV. El potencial movilizador de la izquierda abertzale en la carrera bianual que presuntamente tiene como objetivo la promoción del euskera provocó que en 2024 el equipo del entonces lehendakari Iñigo Urkullu alejara las elecciones autonómicas de la celebración de la Korrika, una contienda electoral en la que Bildu se quedó a 29.000 votos de su rival político, tras vencer en 105 de los 255 municipios.

Bildu consiguió el 32,5% del total de las papeletas, pero entre los votantes de 18 a 24 años, el porcentaje se elevó al 47,8%. Entre los de 25 a 34 años fue también cercano a la mitad (42,7%). El PNV, que había remozado su candidatura con el relevo de Iñigo Urkullu por Imanol Pradales, mejoró su cuota de voto juvenil pero lejos de las cifras de la izquierda abertzale (del 16,7 al 24,8% entre los más jóvenes y del 16,3 al 23,3% entre los de 25 a 34 años). Podemos y Sumar se estrellaron con porcentajes ínfimos (3,1 y 0,7%), cuando en 2015 y 2016 fueron el motor que impulsó a la formación entonces liderada por Pablo Iglesias para derrotar a PNV y Bildu.

«El apoyo de los jóvenes en las generales de 2015 y de 2016 fue determinante para un resultado que no estaba en el radar de ninguno de los partidos tradicionales en Euskadi», explica Andeka Larrea, uno de los fundadores de Podemos en Euskadi y autor del libro Pandemia y periferia; el vasquismo que no fue. Las dos contundentes victorias electorales por un nuevo partido de izquierda agravaron las dudas en Bildu, que ya había perdido la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, que gobernó entre 2011 y 2015.

«En Podemos logramos captar voto de jóvenes desencantados y muy críticos con la corrupción del PP en 2015 y 2016, y Bildu se podemizó y comenzó a reconectar con un parte de nuestro electorado», interpreta Larrea, licenciado en Filosofía y Antropología que formó parte de las bases, primero, y posteriormente de la dirección de Podemos en Euskadi. Los cambios introducidos por la dirección de Otegi desde 2016 a 2020 facilitaron que EH Bildu consiguiera 21 parlamentarios, todavía muy lejos de los 31 que logró la lista nacionalista encabezada por Iñigo Urkullu en unas elecciones celebradas el 12 de julio de 2020, en plena pandemia mundial de Covid-19.

Pero el gran salto en el incremento del voto juvenil a EH Bildu aún estaba por llegar y se materializó en el doble ciclo electoral de 2023 y 2024. «A partir de 2020, Bildu se convierte en casi único referente político para los jóvenes vascos», sostiene Larrea. «Es el triunfo del esencialismo, ni siquiera del nacionalismo, porque hay una nueva generación nacida ya en el siglo XXI que busca en sus esencias una vía para mostrar su malestar», sostiene Luis Gordillo, doctor en Derecho por la Universidad de Deusto y ex parlamentario del PP vasco. Gordillo responsabiliza más al «demérito» del resto de fuerzas que a EH Bildu de la capacidad de atraer votantes jóvenes. Los fríos números de encuestas y de los resultados electorales señalan directamente a la crisis de la denominada izquierda confederal como el caladero de votos jóvenes que, como un flautista de Hamelin, ha captado el líder abertzale Arnaldo Otegi. Si en 2016 Podemos obtuvo el apoyo del 21% de los votantes menores de 34 años, ocho años más tarde las listas de la coalición morada y de Sumar se quedaron en un 3,2%.

Todo apunta a que el viento a favor del voto joven seguirá soplando para EH Bildu en el horizonte de 2027-2028. Ni siquiera la fortaleza del Movimiento Socialista articulado en las siglas GKS constituye una amenaza electoral. Su batalla por el liderazgo juvenil no se trasladará a las urnas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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