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Política

El fuego de Les Gavarres (Girona), con 10.000 hectáreas en riesgo, reabre el debate sobre la gestión forestal: "Hay que ponerse las pilas, el bosque está descuidado y es un polvorín"

El fuego de Les Gavarres (Girona), con 10.000 hectáreas en riesgo, reabre el debate sobre la gestión forestal: "Hay que ponerse las pilas, el bosque está descuidado y es un polvorín"
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Los municipios afectados reclaman más recursos a la Generalitat para reducir la biomasa forestal a fin de prevenir los incendios Leer

"Hay demasiado bosque, Cataluña debe decrecer en masa forestal". Este fue uno de los primeros mensajes de calado del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el arranque del curso político que entra ya en su recta final.

Sorprendió por la forma directa de expresarla, pero recogía una idea que no es nueva, aunque sí de ida y vuelta. En primer plano cuando hay un incendio devastador y en el semiolvido cuando la época de grandes fuegos concluye.

"Tenemos que gestionar los bosques de forma distinta, no será un cambio inmediato", apuntó el jefe del Govern durante unas jornadas de trabajo con sus consejeros en Arnes (Tarragona). Ese encuentro se produjo tras los grandes incendios de Castilla y León y Galicia y apenas dos meses después del fuego en la comarca de La Segarra (Lleida) que causó dos muertos y dejó más de 5.500 hectáreas calcinadas. La localidad elegida por Illa no era casual, ya que esa zona tarraconense sufrió los efectos de otro violento fuego el pasado verano, el que se originó a mediados de julio en Paüls.

La reducción de la actividad agrícola y ganadera ha hecho desaparecer los mosaicos de biodiversidad, con tierras de cultivo y zonas arboladas, y ha dado via libre a un crecimiento excesivo de los bosques, en los que, además, cada vez se extrae menos madera. La biomasa forestal actúa de combustible en unos incendios que se comportan cada vez de modo menos predictible. Como los denominados megaincendios o fuegos de sexta generación. El de La Segarra alcanzó velocidades de 28 kilómetros por hora y tuvo un pirocúmulo que se alzó hasta los 14 kilómetros de altura.

El pasado mayo, el Govern presentó su Estrategia de gestión forestal sostenible, una nueva hoja de ruta que fija las bases para "reforzar la prevención de los grandes incendios forestales, adaptar los bosques al cambio climático e impulsar la bioeconomía y fortalecer el sector forestal".

Les Gavarres

El incendio que comenzó el viernes en La Bisbal d'Empordà (Girona) y afecta a unas 2.300 hectáreas, casi en su totalidad forestales en el macizo de Les Gavarres, ha reabierto el debate. Su estabilización en la noche de sábado y el fin del confinamiento para los municipios afectados dieron paso ayer a reflexiones más allá de la pura extinción de las llamas y la gestión de la crisis asociada. "La experiencia de lo que ha ocurrido nos servirá, hay que ponerse las pilas", dijo el alcalde de Santa Cristina d'Aro, Josep Xifre, en una entrevista en TV3, en la que insistió en que las Administraciones locales necesitan "ayuda de la Diputación de Girona y la Generalitat". "Tenemos un pulmón para la Costa Brava como Les Gavarres descuidado, es un polvorín total y absoluto", valoró el edil sobre un lugar donde ya ha habido episodios parecidos en las últimas décadas.

Unas palabras en línea paralela a las del alcalde Daniel Encinas (Cruïlles, Monells i Sant Sadurní): "Está claro que faltan recursos, no puede ser que un pueblo pequeño y con tantas hectáreas de bosque se quede sin subvenciones para arrreglar caminos o masa forestal".

El optimismo por la estabilización del fuego y por el fin de las restricciones de confinamiento, a excepción del cierre del acceso a Les Gavarres hasta el viernes, es relativo. Ya a primera hora de ayer, Eduard Martínez, jefe de operaciones de los Bomberos de la Generalitat, descartó que el fuego pudiera ser controlado durante la jornada y avisó del riesgo potencial de afectación sobre 10.000 hectáreas en este espacio natural protegido. "Queda mucho trabajo por hacer", señaló sobre la extinción de un fuego con un perímetro de 40 kilómetros sobre el que, hasta ahora, se ha conseguido consolidar la estabilización de un 70% del terreno. El viernes, el riesgo potencial de hectáreas calcinadas era de 30.000.

La segunda ola de calor de este año, que seguirá activa, como mínimo, gran parte de esta semana, la simultaneidad de fuegos (ayer había una quincena activos en Cataluña) y el viento de marinada de las tardes son palos en las ruedas que complican el control total y la posterior extinción del fuego en las comarcas de Girona a corto plazo. No obstante, el respiro ha permitido que, esta noche, el número de efectivos sobre el terreno haya sido menor para concentrar esfuerzos durante las complicadas horas diurnas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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