La Tribuna
El gasto en defensa en el punto de miraLa cifra del gasto público en defensa respecto al PIB nacional constituye una referencia básica para los integrantes de la alianza militar
Regala esta noticia Añádenos en GoogleJosé M. Domínguez Martínez
Catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Málaga
19/07/2026 a las 02:00h.El esfuerzo relativo del gasto público en defensa se ha convertido, desde hace años, en una piedra de toque para calibrar la contribución de cada ... uno de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). A pesar de que, con toda lógica, dicha organización presta atención a las capacidades militares efectivas desplegadas por cada país, que dependen no solo del volumen de desembolsos monetarios efectuados, la cifra del gasto público en defensa respecto al PIB nacional constituye una referencia básica para los integrantes de la alianza militar.
En el año 2014, el gasto en defensa en España se situaba por debajo del 1% del PIB, según el cómputo de la OTAN; en 2024, con un 1,4%, estaba aún lejos del 2%. Una distancia que se agrandaba a raíz de los acuerdos adoptados en la cumbre de La Haya en 2025. Allí se reafirmaba el «compromiso inquebrantable» con la defensa colectiva. Según el artículo 5 del Tratado de Washington, «un ataque contra uno es un ataque contra todos».
La estupefacción que produce constatar que, actualmente, Ucrania dedica un 40% de su PIB al gasto militar puede ser un elemento para iniciar la reflexión
En esa cumbre del año pasado, los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países miembros llegaron al compromiso de invertir un 5% del PIB anualmente en requerimientos de defensa básica, así como en gasto relacionado con la defensa y la seguridad, en 2035: a) al menos, un 3,5% del PIB según la definición del gasto en defensa de la OTAN, mediante planes anuales con una senda creíble e incremental para alcanzar este objetivo; b) hasta un 1,5% del PIB, a través de la protección de infraestructuras críticas, la defensa de redes, el aseguramiento de la preparación civil y de la resiliencia, la promoción de la innovación, y el fortalecimiento de la base industrial de la defensa.
Respecto a 2025, aunque con cifras provisionales, la OTAN consigna que España ha llegado al 2%. Teniendo en cuenta que el PIB de España en dicho año fue de 1.687.152 millones de euros, eso implica que el gasto en defensa se situaría en 33.743 millones de euros. Sin embargo, según datos aportados por el Ministerio de Hacienda, el gasto en defensa en España representó el 1,2% del PIB en 2025. La explicación de tal divergencia radica en que la Contabilidad Nacional de España (y la del resto de países de la Unión Europea) se rige por unos criterios metodológicos distintos de los de la OTAN. Hay partidas, como las relativas a pensiones y a atención sanitaria, que la OTAN recoge como gasto en defensa, y que la Contabilidad Nacional registra en otras rúbricas. Hay también diferencias respecto al momento de contabilización de las inversiones.
Hay, pues, que disponer de un material de alta precisión para poder captar el objetivo del dato de gasto público en defensa. También, cómo no, de sofisticadas 'técnicas político-presupuestarias' para, en una situación de prórroga de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), instrumentar unas modificaciones presupuestarias de forma que el gasto español en defensa, en cómputo de la OTAN, haya crecido nada menos que un 49% en un solo año.
Otra fuente relevante de datos del gasto militar es la del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), que utiliza criterios propios para el gasto en defensa. En general, la cuantificación resultante de la Contabilidad Nacional (similar a la de los PGE) es inferior a la de la OTAN y esta, a su vez, inferior a la del SIPRI. En el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, de noviembre de 2025, encontramos algunas claves del énfasis de los gobernantes norteamericanos actuales en el gasto: «[las élites] permitieron que aliados y socios trasladaran el coste de su defensa al pueblo estadounidense...».
Diversas cuestiones se plantean a tenor de lo expuesto: ¿debe seguir España expandiendo el gasto público en defensa para cumplir las directrices de la OTAN?, ¿cómo debería hacerse frente al esfuerzo presupuestario requerido?, ¿tiene alguna justificación el reproche estadounidense acerca del supuesto 'gorroneo defensivo' de sus aliados?, ¿deben los integrantes de la Unión Europea abandonar la OTAN?, ¿cuál es el nivel óptimo de la ratio del gasto público en defensa sobre el PIB?... La estupefacción que produce constatar que, actualmente, la sufrida Ucrania dedica un 40% de su PIB al gasto militar puede ser un elemento para iniciar la reflexión.
comentarios Reportar un error