La línea es muy delgada entre el uso y el abuso de los medios públicos. Y en el caso del inspector general de sanidad (Igesan), es decir, el máximo responsable de la sanidad militar en España, el general Juan Antonio Lara, esta línea parece todavía más difuminada. Hace semanas. que fue denunciado de manera anónima ante la Fiscalía por el uso indebido de dos vehículos oficiales del Ministerio de Defensa. La denuncia explica que es de un soldado que no se identifica por temor a represalias.
Concretamente, de dos de ellos. El primero lo tiene en Madrid desde hace más de un año y medio y se trata de un Ford Kuga, pero en realidad ese coche está adscrito al Hospital militar de Zaragoza. Sin embargo, este coche se lo trajo desde allí poco después de ser nombrado Igesan y lo utiliza para fines particulares continuamente.
Este periódico ha podido comprobar que el coche incluso tiene una manta para el perro en el interior del vehículo. Además de ese vehículo detraído del hospital de Zaragoza (porque está para servicios del hospital, como transportar medicamentos, a determinados enfermos o a personal del centro médico), el general utiliza habitualmente otro coche oficial que está adscrito al Hospital Central de la Defensa, el Gómez Ulla, donde, por cierto, también vive el general.
Este periódico ha consultado a expertos del ministerio por la normativa del uso de vehículos oficiales, y ésta dice que solo tienen derecho a vehículo permanente con conductor los ministros, secretarios de Estado y subsecretarios de Estado. Por debajo de ellos, todos los altos cargos deben hacer solicitudes de vehículos por escrito, ya sin conductor, y deben ser solicitudes ocasionales y justificadas dentro del ámbito estrictamente laboral. Además, en la petición se debe especificar el destino y no se puede cambiar, porque todo queda registrado y si se incumple se puede crear un problema al conductor.
Sin embargo, eso nuevamente choca con la conducta del general Lara, ya que pide habitualmente el coche oficial con conductor al hospital Gómez Ulla para ser trasladado a la estación del AVE y pasar el fin de semana en Zaragoza, donde vivía antes de ser nombrado máximo responsable de la sanidad militar.
La otra cosa que hizo saltar las alarmas dentro del ministerio se produjo la pasada Navidad, cuando el general solicitó un coche al director del Gómez Ulla para que lo trasladara al aeropuerto junto a su pareja, una traductora ucraniana que vive en Zaragoza, porque se iban de vacaciones. Eso ocurrió el 20 de diciembre, como se puede ver en la documentación enviada a la Fiscalía.
En esa petición escrita, el general puso que el traslado era al "aeropuerto Adolfo Suárez, terminal 1", el motivo "viaje particular" y que era para él y "un acompañante". Tras serle denegado el servicio por el director del Gómez Ulla, argumentando que no podía utilizarse el vehículo oficial con esos fines, el general Lara canceló la petición.
Petición del general para ir a Barajas con acompañante por "viaje particular".Pero al día siguiente solicitó, como tantas otras veces, un vehículo para que le condujera a la estación del AVE para ir a Zaragoza, esta vez sin acompañante. Y eso sí que fue autorizado. Cuando iba ya montado en el coche de camino a Atocha, le pidió al soldado que conducía que se detuviera en un momento y "para recoger a una coronel extranjera", porque en esos coches se supone que no viajan más que militares, o quizá para darle un toque más laboral al transporte.
Acto seguido se montó la pareja ucraniana en el vehículo, y el general dijo al conductor que había un cambio de planes y que fueran conducidos al aeropuerto de Barajas, lo que podría haber supuesto un problema grave para el soldado en caso de tener algún percance.
La versión del denunciado
Al preguntarle sobre esta conducta, el general Lara sostiene, por una parte, que "la denuncia está archivada porque es anónima", según él forma parte de una conspiración porque ha intentado "poner orden" en el Gómez Ulla, y sostiene que los vehículos no son de los hospitales, sino "que pertenecen a la Inspección General de Sanidad", aunque estén adscritos al hospital de Zaragoza, el primero de ellos, y al Gómez Ulla el segundo.
Cuando este periódico le preguntó, llevaba dos semanas lloviendo casi sin parar en Madrid, y el general argumentó que el vehículo del Hospital de Zaragoza lo utilizaba en Madrid "porque ahí [en Zaragoza] hay cuatro" coches y este solo lo usa para moverse "dentro del recinto Gómez Ulla", para no mojarse yendo de un edificio a otro, ya que ahí tiene el pabellón que le sirve de vivienda y su puesto de trabajo. Además, así "ahorra trabajo a los conductores", porque su antecesor vivía cerca de la calle Princesa y hacía trabajar más a los que le tenían que llevar a diario entre su casa y el hospital.
Y asegura que el único gasto que hace respecto al coche oficial del Gómez Ulla, es para irse a trabajar los fines de semana al hospital militar de Zaragoza. Según él, la historia del traslado al aeropuerto de Barajas "no es verdad" y asegura que nunca utiliza para fines particulares estos dos vehículos oficiales. En otra conversación sí reconoció haber ido en el coche con la ucraniana hasta Barajas, aunque negando en todo momento que se tratara de un viaje para ir juntos de vacaciones.
Como ha podido comprobar este periódico, no es eso, sin embargo, lo que parece. Porque el Ford Kuga del Hospital de Zaragoza sale del recinto del Gómez Ulla en numerosas ocasiones por las tardes o por las noches, fuera de horarios de trabajo. Además, las cámaras del Ayuntamiento de Madrid en el distrito Centro han detectado en muchísimas ocasiones el vehículo del Hospital de Zaragoza circulando por sus calles, porque al ser zona restringida al tráfico se graban todas las entradas y salidas de vehículos.
La denuncia se ha acompañado de numerosas peticiones del vehículo oficial del Gómez UIla, que deben hacerse por escrito cada vez que lo quiere utilizar. El motivo esgrimido para pedir el vehículo suele ser una "reunión en el HGD de Zaragoza", habitualmente con fecha de ida un jueves o viernes para ir a Atocha, y un lunes por la mañana la recogida, también en Atocha.
En esto en general coincide con muchos altos cargos, entre ellos ministros, que tienen por costumbre tener algún acto cerca del fin de semana en sus localidades natales.