Apenas ha pronunciado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que "el feminismo es pacifista", el público del auditorio del Museo Nacional del Prado se ha arrancado a aplaudir y a corear el 'no a la guerra' que esta mañana ha abanderado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Así, el Gobierno ha convertido el acto institucional por el Día Internacional de la Mujer en un acto antibelicista, donde tanto la responsable del ramo como el líder del Ejecutivo han reivindicado que las mujeres "nunca deben ser coartada para lanzar guerras, ni argumentos para bombardear otro país".
"Por respeto a las mujeres que sufren opresión en todo el mundo, no podemos aceptar que se invoque la libertad cuando conviene y se olvide cuando no", ha subrayado Sánchez. En esta línea, el presidente ha afirmado que "si de verdad creemos en la libertad de las mujeres iraníes, la respuesta no puede ser más violencia". "Tiene que ser más diplomacia, más apoyo a quienes luchan desde dentro, y más derecho internacional", ha valorado.
El discurso del jefe del Ejecutivo en este acto, centrado en la llamada violencia digital, ha sido en realidad una prolongación de la comparecencia que había ofrecido a los españoles en la mañana de este miércoles. Sánchez se ha escudado alegando que "España es uno de los países más avanzados en materia de igualdad", lo que a su juicio nos dota de una "responsabilidad mayor" en aras de desplegar "una política exterior feminista".