José Manuel Albares, ministro de Exteriores, en la rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros. Efe
Política GUERRA EN IRÁN El Gobierno de Sánchez sigue apostando por que la guerra de Trump en Irán "va a llevar al mundo al caos"Moncloa ve cómo el conflicto se aleja de una intervención breve, como auguraba el presidente de EEUU, y puede crear una nueva crisis global.
Más información: El Gobierno alerta de un conflicto largo e intenso: "En Irán no hay una Delcy y el régimen es sólido"
Rubén Fernández Publicada 13 marzo 2026 02:55hLas claves nuevo Generado con IA
El Gobierno de España cree que el enquistamiento del conflicto en Irán está dándole la razón.
En Moncloa ya anticiparon, desde el comienzo, que la guerra iba para largo, algo que el presidente estadounidense, Donald Trump, desechó al asegurar que sería breve.
El bloqueo en el estrecho de Ormuz y la amenaza de Teherán de responder a la muerte de Alí Jamenei con acciones que podrían llevar el barril de Brent hasta los 200 dólares han empezado a inquietar a los mercados, y no se adivina una solución inmediata.
De ahí que en el Ejecutivo español sean cada vez más contundentes, sin temor a sanciones por parte de Washington. Y al tiempo, se ha retirado a la embajadora en Israel.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, prometía que España no iba a intervenir en nada que refuerce este conflicto, "que va a llevar al caos" a todo el mundo.
Después del primer ataque selectivo, que acabó con la muerte del líder supremo, el ayatolá Jamenei, se vislumbraba la posible caída del régimen.
Tras guardar silencio durante el primer día, Pedro Sánchez se descolgó con un "no a la guerra" y con la prohibición a Estados Unidos de usar las bases de Morón y Rota para bombardear Irán.
El PSOE cree que el pulso con Trump supone un vuelco y que el 'no a la guerra' puede llevar a Sánchez a ganar las eleccionesNi Estados Unidos ni Israel invocaron el derecho internacional para justificar su ataque, lo que no sólo daba razones al presidente español, sino que formalmente reforzaba su posición.
España podía denunciar públicamente que Washington y Jerusalén no sólo ponían en riesgo al mundo, que no sólo lanzaban bombas incluso sobre zonas civiles —como se ha confirmado este jueves—, sino que además lo hacían de manera ilegal. Y Sánchez ha elevado siempre la bandera del "multilateralismo".
Una postura de confrontación que, sin embargo, permite a Moncloa asegurar que están liderando la oposición a Trump en Europa y apostando a que, si no le sale bien la jugada, Sánchez gane proyección internacional.
En parte, gracias a la negativa de Estados Unidos e Israel a reconocer el derecho internacional, pese a que podría haberse amparado en la Carta de Naciones Unidas para justificar su ataque al país de los ayatolás.
Pese a que Washington podría alegar "garantizar la protección humanitaria", según el principio de "Responsabilidad de Proteger", y Jerusalén podría haber invocado el de "legítima defensa".
Durante los últimos años ha quedado probada la financiación y vinculación de Hezbolá (Líbano), Hamás (Gaza), los hutíes (Yemen) y las milicias chiíes de Irak con el régimen de la República Islámica.
Todos ellos han atacado con cohetes, misiles y atentados a Israel desde hace años y, especialmente, en los últimos meses.
Pero ni Trump ni Benjamin Netanyahu se han parado a aparentar que les importara la legitimidad global de su acción militar.
El Gobierno critica a Von der Leyen por apoyar el ataque de Trump a Irán: "Hay que optar entre la paz y la guerra"Así que Sánchez tenía el terreno abonado para aprovechar que sus dos némesis en el mundo —para él y para los votantes de izquierdas en España— actuaban de esa manera.
Moncloa busca así aglutinar y movilizar a sus potenciales votantes y también, en un plano nacional, arrinconar a la oposición de derechas en el lado belicoso de la historia, de la mano de dos personajes muy poco populares incluso entre parte del electorado del PP y de Vox.
"El caos"
El discurso de Sánchez, que llegó a sonar excéntrico en algunas cancillerías y que motivó que Trump le amenazase con represalias comerciales, ha ido ganando peso con el deterioro del teatro de operaciones y las consecuencias directas de la guerra.
Durante los siguientes días, Teherán se reactivó: atacó a países vecinos buscando sembrar el caos. Incluso, llegaron misiles balísticos a un país europeo, Chipre, y otros fueron interceptados rumbo a un miembro de la OTAN, Turquía.
El régimen eligió como sucesor al hijo de Jamenei y mostró músculo militar, tanto en el exterior como en el interior, para acabar con la disidencia. La caída del régimen ya parece un espejismo o, al menos, lejana.
El objetivo de Irán es sembrar el caos: elevar el precio del barril de petróleo y frenar los enlaces aéreos de Europa con Asia que hacen escala en Emiratos.
De hecho, con términos más suaves, la postura española ha sido seguida posteriormente por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aunque sin buscar la confrontación con EEUU.
El francés Emmanuel Macron ha matizado su entusiasmo inicial y ha colaborado desplegando su portaaviones nuclear Charles de Gaulle para respaldar a Chipre y, eventualmente, tratar de estabilizar el estrecho de Ormuz.
Sólo el canciller Friedrich Merz se ha quedado como aliado europeo de Trump. Pero ninguno de los líderes occidentales está apostando tanto como Sánchez por la confrontación pública y el fracaso de la operación Furia Épica.
Aunque el mayor pulso que ha ganado Sánchez es frente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que se vio obligada a matizar su duro discurso del lunes ante la incomprensión que generó, liderada por su vicepresidenta Teresa Ribera, uno de los peones de Sánchez en el tablero europeo.
La mayoría de los españoles critica el ataque de Trump a Irán, pero un 56% apoya que se le permita usar las basesTodo ello tras una frase de la alemana asegurando que "Europa no puede confiar en que ser guardiana del antiguo orden mundial le siga sirviendo como única manera de defender sus intereses".
Tras la polémica y las críticas del Gobierno español, Von der Leyen aclaró, en el Parlamento Europeo, que siempre defenderá "los principios de la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional".
Moncloa no perdona el arrinconamiento al que la presidenta de la Comisión, la alemana del PPE, ha sometido a Sánchez y sus políticas en las últimas cumbres europeas.
Y ahora aprovecha para pasarle la factura. "El orden internacional es el que establece las relaciones virtuosas entre Estados. Hay que elegir entre eso o el desorden", afirmaba Albares.
Pero si algo parece claro es que Sánchez fía a que Trump se estanque en Irán y todo empeore.
El presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez, ha lamentado este jueves que Pedro Sánchez es el gobernante occidental que más está "apostando por el fracaso del intento de EEUU de desarmar a Irán y de establecer un nuevo régimen en ese país".
Durante La Hora del Suscriptor de EL ESPAÑOL, el periodista ha considerado que lo más deseable sería "una victoria completa que implique la destrucción del programa nuclear y la capacidad ofensiva de Irán y sus satélites terroristas", como Hamás y Hezbolá, así como el establecimiento de un régimen de libertades que garantice los derechos de los iraníes.
El paquete económico
El conflicto no parece frenarse y el temor en las Bolsas se extiende, mientras crece también el nerviosismo en el Partido Republicano, que teme una severa derrota en las elecciones de midterm (medio mandato), en noviembre de este año, si se presentan con una alta inflación.
Una crisis de la que el Gobierno responsabiliza a Trump. El martes que viene es posible que se apruebe un paquete de medidas para paliar el alza de los precios por la guerra en Irán.
Entre ellas se prevé que consten la prohibición de despidos por causas energéticas, de nuevo la paralización de los desahucios y algún tipo de "control de los precios de la energía".
No es el primer país que lo hace: Portugal y Croacia ya lo aplican desde esta semana.
Pero Sánchez confía en que el paso de esta semana de impasse haga calar en la opinión pública la responsabilidad de Trump (y de sus "aliados" en España) en las consecuencias de un conflicto que parece enquistarse y de una crisis económica que puede ser global.
Todo ello mientras, por primera vez, se rompía el cordón sanitario a Vox para incluirle en una ronda de negociaciones, y demostrar que, como dijo el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, "ni responden ni se les espera"... porque no están "preocupados" por los efectos negativos de la intervención en Irán.
Otra manera de meter el dedo en el ojo de la oposición, al vincular a Vox con el trumpismo y denunciar que es el único aliado potencial del PP.