«Confiamos en que las cosas se aclaren y se puedan ir desmontando los indicios que muchos han creído a pies juntillas», replican en el PSOE
Regala esta noticia Añádenos en Google Sánchez este lunes en la presentación del 'plan social para el clima' con los ministros Rodríguez y Puente. (EFE)Madrid
25/05/2026 Actualizado a las 19:11h.La procesión va por dentro. La imputación, la semana pasada, del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha caído como una bomba en ... el PSOE, pero Pedro Sánchez se niega a dar el más mínimo signo de preocupación. A horas de que se conociera el sumario completo del juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, el jefe del Ejecutivo, hablaba impertérrito este lunes del cambio climático en el acto de presentación de un plan social, cofinanciado por la UE y dotado de 9.000 millones de euros, para hacerle frente. Y respondía con un «por supuesto» a la pregunta de si se siente tranquilo. Como si se enfrentara a un día más en la oficina.
Sánchez cuenta con el mismo as en la manga que en las otras muchas crisis que le han golpeado en este convulso mandato y que, de alguna manera, han interpelado a sus socios, especialmente, los relacionados con la corrupción de su entorno político el 'caso Koldo' y el 'caso Cerdán'. Se considera blindado por el miedo de sus socio a que pueda acusárseles de connivencia con la ultraderecha «No van a suicidarse apoyando una moción de censura del PP y Vox», repiten una y otra vez en el Ejecutivo.
El propio PNV ha confirmado ya que no tiene intención de hacerlo, pero eso no significa que la situación sea sostenible. Sin el respaldo de los nacionalistas vascos, de los canarios y de Junts, con quienes las relaciones no se han restituido desde noviembre del pasado año, la legislatura entra en vía muerta, si es que no lo estaba. «El árbitro pitó la hora. Toca que los ciudadanos opinen y elijan un nuevo Gobierno», insistió este lunes la portavoz parlamentaria de CC, Cristina Valido, en una entrevista en 'Radio Club Tenerife'.
En Ferraz se afanan, sin embargo, en relativizar la gravedad del escenario. Defienden que es normal que el último año de legislatura se produzca un distanciamiento de los aliados parlamentarios, que pasa incluso en el ámbito municipal y entre partidos que gobiernan en coalición. Aseguran además entender la posición de Aitor Esteban. «Es lógico que tenga dudas y exija explicaciones», afirman. Pero añaden: «Nosotros confiamos en que las cosas se aclaren y se puedan ir desmontando los indicios que muchos han creído a pies juntillas».
Marco «especulativo»
En el Ejecutivo y en la dirección del PSOE han dejado de insinuar, como hicieron en un primer momento, que el juez Calama actúa movido por una animadversión ideológica y un deseo de derribar a Sánchez. Pero en privado hay dirigentes que esgrimen que su auto es «endeble» y, en todo caso, la posición oficial sigue siendo que lo que no hay en el escrito que justificó la imputación del expresidente son pruebas directas que lo señalen. «Lo que está claro es que no se puede comprar el marco del PP, porque es un marco ficticio, con mucha trampa, especulativo», defiende una dirigente.
El apoyo de los aliados de la izquierda y, singularmente del socio minoritario de la coalición de Gobierno, se mantiene, por ahora, incólume. Sumar - que desde 2023 ha visto, elección tras elección, cómo el apoyo social que cosechó en las generales se iba esfumando - llegó incluso a afear a PNV y Coalición Canaria que pidan elecciones en un momento en el que, desde su punto de vista, toca «arremangarse» para sacar medidas comprometidas adelante, entre ellas, reformas que regulen las actividades de los expresidentes, tras la imputación del exmandatario José Luis Rodríguez Zapatero.
Ni ERC, ni Bildu consideran tampoco que por el momento haya razones para considerar que la legislatura no da más de sí. Ambos tienen más que ganar con un PSOE dispuesto a negociar su apoyo que con un eventual Ejecutivo de derechas y sus electorados no penalizan tanto como el de los otros tres grupos, que en lo económico y social se mantienen en posiciones más liberales, su adhesión. Los líderes de ambos partidos, Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi han encontrado además en este caso una oportunidad para cuestionar a la justicia española. que los condenó y los envió a prisión por su papel en el 'procés' y pertenencia a ETA, respectivamente.
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