Agentes de la Udef salen con documentación de la oficina de Zapatero, este martes en Ferraz. EFE
Política El Gobierno y el PSOE temen que el 'caso Zapatero' sea la "bala de plata" que acabe con SánchezConforme se conocían detalles del auto, el nerviosismo se extendía por la Moncloa, las federaciones y Ferraz. El presidente del Gobierno dará la cara por Zapatero este miércoles en el Congreso.
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Fernando GareaRubén Fernández Publicada 19 mayo 2026 21:28h Las clavesLas claves Generado con IA
Pedro Sánchez lanzó este martes al Gobierno y el PSOE a defender a José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por graves delitos de corrupción en la Audiencia Nacional.
El presidente del Gobierno y líder socialista dio instrucciones para el cierre de filas, y el partido denunció "lawfare" (guerra judicial con fines políticos).
Fuentes del PSOE y del Gobierno consideran que la imputación del expresidente es una "bala de plata" que, si acertara en el blanco, sería letal para Sánchez.
Por eso, al shock inicial le sucedió de inmediato la alarma. En Moncloa y Ferraz todos consideran a Zapatero un símbolo del partido, el expresidente volcado en todas las campañas y el hombre estrechamente unido a Sánchez.
Ministros, líderes regionales y dirigentes ven ahora el precipicio y discrepan de la estrategia de arremeter contra el juez, entre otras cosas porque el caso procede de una denuncia de la Fiscalía Anticorrupción, con investigación de la Udef de la Policía Nacional.
"No es el juez Peinado", asegura un miembro del Gobierno, en referencia al juez que investiga aBegoña Gómez,la esposa del presidente del Gobierno. Un argumento que también comparten en varias federaciones.
La tesis imperante es que la situación es tan grave que no había más remedio que seguir las instrucciones y salir públicamente a defender a Zapatero.
El juez sostiene que Zapatero creó una sociedad en Dubái para cobrar el 1% del rescate de Plus Ultra y le atribuye haber recibido hasta 2 millonesSin embargo, fuentes de la Moncloa explicaron a última hora de esta tarde que, tras la lectura del auto, se mantiene el apoyo a Zapatero. Y así lo expresará Sánchez este miércoles en el Congreso.
Según estas fuentes, en el auto no se concreta a qué autoridad o cargo se presionó para lograr las ayudas a Plus Ultra.
La defensa de Zapatero la encabezó por la mañana la ministra portavoz, Elma Saiz, que compareció sin conocer detalles del caso y se limitó a ensalzar a Zapatero y expresar su confianza en la Justicia.
Eso sí, repitió el bulo de que el caso se había iniciado por la denuncia de la asociación ultraderechista Manos Limpias, pese a que los periodistas le hicieron saber que fue la Fiscalía Anticorrupción la que presentó la denuncia.
A esa hora, el PSOE difundió el vídeo exculpatorio de Zapatero desvinculándose del rescate de Plus Ultra.
Pero el resumen del auto ya empezó a sembrar dudas en algunos dirigentes y el propio auto conocido en su integridad a primera hora de la tarde hizo que algunos socialistas admitieran que es un texto cargado de indicios que incriminan al expresidente.
Como mínimo, ese auto presenta pruebas demoledoras de que Zapatero sí participó en las gestiones del rescate de la aerolínea.
Las dudas aumentaron y empezaron a temer en Moncloa que pueda ocurrir algo parecido a lo que pasó hace menos de un año con Santos Cerdán, que en sólo una hora pasó de ser el secretario de Organización atacado por los jueces y la prensa de derechas, a un apestado por la gran cantidad de indicios que había contra él en un informe de la UCO de la Guardia Civil.
Ni adelanto, ni dimisión
Unos días más tarde, presionado por Sánchez, Cerdán renunciaba a su militancia y entregaba su acta. Ahora, en Ferraz no quieren ni oír hablar de una suspensión de militancia al expresidente del Gobierno.
Este martes, al leer las 88 páginas del auto, los socialistas volvían a revivir lo mismo que hace un año. Algunos cargos de la Ejecutivo admitían que es una situación "dura" y que llevan todo el día conmocionados.
La acumulación de los casos de Ábalos y Cerdán llevan al Gobierno y al PSOE a temer por su futuro y el del propio Sánchez.
Pero oficial y extraoficialmente, Moncloa hizo saber que no hay ninguna opción de convocatoria electoral. "No es el momento", aseguran todas las fuentes.
Pedro Sánchez junto a Francina Armengol tenían un acto en Zarzuela a primera hora de la mañana, cuando salió la imputación de Zapatero. Europa Press
En alguna federación muestran sus dudas con la estrategia de Ferraz y creen que se precipitaron al insinuar lawfare con las manifestaciones de la secretaria de Organización, Rebeca Torró. "Deberían haber sido más prudentes, ya tenemos experiencia", lamentaban.
En el grupo parlamentario lamentaban que "ahora ya no habrá más temas hasta el final de la legislatura", dando por finiquitado cualquier intento de vender alguna medida.
También empezaban a surgir dudas sobre si el expresidente Zapatero continuaría su anunciada ronda ante los medios de comunicación para defenderse.
Los más cercanos a Zapatero trataban de exhibir su confianza hasta el final. "Conozco a su familia, sé cómo vive", añadían. Pero el nerviosismo en los rostros y palabras era evidente.
Este miércoles hay sesión de control en el Congreso y será un día complicado para el PSOE. Pero nadie se saldrá del guion. Se seguirá defendiendo a Zapatero y su "legado". "El mensaje que envió hoy a la Ejecutiva es muy claro", sentenciaban las fuentes.
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