España había tenido históricamente un desarrollo bajo en este biocombustible en comparación con otros países europeos, pero en el último año se ha duplicado el número de plantas en operación hasta las 25 actuales.
El biometano está en pleno despegue en España, tanto que el número de plantas en operación en el último año ha pasado de 12 a 25 instalaciones, según los datos de Sedigas. La última, la instalación de Utiel (Valencia) entró en operación hace sólo tres meses (ver gráfico).
También conocido como gas renovable, el biometano es un biocombustible de segunda generación que se obtiene a partir de la depuración de biogás. A su vez, el biogás se produce por la descomposición de residuos orgánicos, mediante un proceso biológico. Por tanto, esta energía es un ejemplo de economía circular ya que utiliza residuos orgánicos procedentes de la actividad humana (ganadería, agricultura, desechos forestales) como materia prima.
Oportunidad
Además, España tiene unas condiciones que debería aprovechar para liderar este mercado. Esta industria se calcula que puede atraer más de 40.000 millones en inversiones, sobre todo en áreas rurales y 21.000 empleos directos. Es una solución limpia que permite reutilizar 120 millones de toneladas anuales de residuos orgánicos, ayudando a agricultores y ganaderos a gestionar mejor sus recursos. Se estima que puede reducir hasta un 90% las emisiones de CO2 en todo su ciclo de vida respecto al gas natural convencional, manteniendo sus mismas características.
Hasta ahora, España tenía un desarrollo muy bajo, comparado con otros países europeos, pero una combinación de disponibilidad de recursos, tecnologías maduras -como la digestión anaeróbica-, costes de producción competitivos y la existencia de demanda están acelerando su desarrollo. "España empieza a reunir los elementos necesarios para transformar su enorme potencial en una cadena de valor real, capaz de conectar sostenibilidad, competitividad y desarrollo territorial", explican desde Gas Verde, Sí, una plataforma formada por representantes del sector gasista como Nedgia (Naturgy), Redexis, Madrileña de Gas o Nortegas. Su objetivo es convertir el biometano en un movimiento de país que une a distribuidoras, industria, sector agrario y ciudadanía para aprovechar ese potencial.
Palancas regulatorias
España está dejando atrás la fase de potencial teórico del biometano para entrar en una etapa de construcción de una verdadera industria de economía circular, impulsada por un marco regulatorio que busca atraer inversión privada para descarbonizar la economía.
En concreto, hay tres elementos regulatorios que están actuando como palancas para conseguir ese cambio. Por un lado, el Real Decreto-ley 7/2026, que incorpora por primera vez el biometano como elemento estratégico dentro de la seguridad de suministro y la autonomía energética de España.
Además, el futuro sistema de cuotas obligatorias de consumo, que obligará a las comercializadoras a incorporar un porcentaje de gas renovable en su cartera, generando una demanda estable.
Y, en tercer lugar, el nuevo marco regulatorio de la CNMC para 2027-2032, que plantea incentivos para facilitar la inyección de biometano.
Cómo liderar
Ahora bien, aunque España tiene buenas condiciones para liderar esta industria, la ventana de oportunidad no será indefinida. "Las decisiones que se adopten ahora serán determinantes para acelerar las inversiones necesarias, desarrollar una industria sólida en torno al gas renovable y reforzar la posición energética e industrial de España en Europa", destaca Raúl Suárez, CEO de Nedgia (Naturgy), que cuenta con 14 plantas de producción de biometano operativas inyectando gas renovable en su red de distribución.
Ventajas
Además del aprovechamiento de residuos y su papel clave en la descarbonización de la economía, la principal ventaja del biometano es que puede inyectarse directamente en la red de gasoductos actual sin necesidad de modificaciones. "Ya existe una infraestructura de transporte y distribución muy desarrollada que permite suministrar metano a más de 7,9 millones de puntos de suministro situados en más de 1.800 municipios", explica Oliverio Álvarez, socio responsable de Energía, Recursos e Industria de Deloitte.
Esa infraestructura puede utilizarse también para el biometano -químicamente es la misma molécula- y cuenta con más de 95.000 km de redes de transporte y distribución. "En cuanto a la tecnología de transporte, logística y consumo de metano es una tecnología madura, competitiva y eficiente en términos de coste", explica Álvarez. Y, para el consumidor, también puede tener ventajas ya que se ajusta a las necesidades de una forma eficiente, al no requerir inversiones adicionales, y permite atender demandas estacionales.
El biometano tiene, además, un componente de apoyo al mundo rural ya que se produce a partir de recursos autóctonos distribuidos a lo largo del territorio, especialmente en las zonas rurales, lo que genera empleo y puede ayudar a evitar la despoblación rural.
Aun así, existen algunos obstáculos en los que es necesario trabajar a nivel país. "Necesitamos acelerar la tramitación de las instalaciones, garantizando el pleno cumplimiento de toda la normativa medioambiental y minimizando el rechazo social", detalla el socio responsable de Energía, Recursos e Industria de Deloitte.
También cree necesario contar con una infraestructura gasista que permita el acceso y conexión de múltiples plantas distribuidas por el país y la gestión de los flujos inversos. "Necesitamos una regulación energética, pero también de gestión de residuos y de nutrición del suelo, que acompañe el desarrollo de este sector".
Empresas
Para algunas empresas, el biometano se ha convertido en una importante palanca de descarbonización. Es el caso de Moeve, que lo considera un pilar estratégico para su transición energética en sustitución del gas natural. "Estamos desarrollando un amplio porfolio de proyectos en España, con la ambición de tener alrededor de 30 plantas en 2030 y una inversión de cerca de 600 millones de euros, cuyo avance dependerá de la implantación de un marco regulatorio favorable", señala Adrien Souchet, director del negocio de Biometano de Moeve. Su presencia se concentra sobre todo en regiones como Andalucía, Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia y Murcia que cuentan con un alto potencial para su implementación por la gran disponibilidad de residuos agroganaderos.
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