Parqué de la Bolsa de Madrid este viernes 3 de julio con el Ibex en máximos. Vega Alonso EFE
Mercados El Ibex acaricia los soñados 20.000 puntos: sube más que Europa y Wall Street pese a la guerra y la crisis de la IAEl selectivo español ha subido un 14,6% en lo que va de año.
El de marzo ha sido el único registro mensual negativo del 2026.
Más información: El Ibex firma su cuarta semana al alza tras subir un 2,2% y afianza sus máximos históricos por encima de los 19.800
Arturo CriadoJimena de la Rosa Publicada 4 julio 2026 02:39h Las clavesLas claves Generado con IA
¡20.000 a la vista! El Ibex 35 navega viento en popa a toda vela y con rumbo fijo hacia una cifra jamás alcanzada, siempre soñada y para muchos inimaginable hasta hace poco.
Si el índice español necesitó 18 años para recuperar los niveles de 2007 y pasar por dos crisis (deuda y financiera) y una pandemia, ahora le han bastado poco más de ocho meses para alcanzar máximos nunca vistos.
Lo ha hecho, además, capeando una guerra y aprovechando la crisis que se avecina en las empresas de Inteligencia Artificial.
El selectivo acumula en lo que llevamos de año una revalorización del 13,5% y se sitúa a la cabeza de los índices mundiales, sólo superado por el Ftse MIB italiano que suma un 17,5%.
La pasada semana ha sido clave para el Ibex. El índice ha avanzado un 2,2% en el conjunto de las cinco últimas sesiones, cerrando el viernes en los 19.852 puntos, afianzando así sus máximos históricos.
El gran catalizador de estas subidas ha sido la gran referencia macroeconómica de los últimos siete días: los datos de empleo de Estados Unidos. A pesar de que la principal economía del mundo creó en junio la mitad de los puestos de trabajo previstos por los analistas, un total de 57.000, EEUU logró reducir su tasa de paro en una décima, hasta el 4,2%.
Y la doble lectura es determinante en un contexto de presión por subir los tipos para la Reserva Federal.
La Reserva Federal mantiene los tipos en la primera reunión de Kevin Warsh, aunque anticipa una subida antes de final de añoLos datos de empleo publicados por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, sumados a las últimas declaraciones del presidente de la Fed, KevinWarsh -en las que admite que los riesgos inflacionarios han disminuido en las últimas semanas- rebajan las expectativas de que el banco central tenga que endurecer las tasas, lo que favorece el ánimo inversor.
A ello hay que sumar los vientos de cola que empujan todavía más al Ibex en Europa. El principio del fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán ha empujado al crudo a la baja, reduciendo así el impacto sobre la inflación en los próximos meses.
Cuestión nada baladí. Porque la economía europea lleva coqueteando mucho tiempo con la estanflación, ahí están los datos macro.
El PIB del primer trimestre de la eurozona cayó un 0,2% por el golpe de la guerra y la inflación cerró junio en el 2,8%. Se moderó cuatro décimas respecto al mes anterior pero sigue aún lejos del objetivo del BCE que se sitúa en el 2%.
No parece que en julio el Banco Central Europeo vaya a actuar. Ahora bien, como recuerda siempre su presidenta Christine Lagarde irá "reunión a reunión".
Una tesis más propia del 'cholismo' que la de un banquero central que debe tratar de dar una senda marcada para que los inversores y los Estados puedan tomar sus decisiones.
La inflación de la eurozona cae al 2,8% en junio y quita presión al BCE para volver a subir los tipos de interésAdemás, eso alimenta a los 'halcones'. Aquellos partidarios de que haya más alzas de tipos. Ahí están las palabras de JoachimNagel, presidente del Bundesbank" quien dijo que "todas las opciones están abiertas y que están preparados para responder haciendo lo que haya que hacer" para frenar los precios.
¿Qué piensa el mercado? Básicamente que en septiembre u octubre tendremos nueva subida de los tipos de interés en un cuarto de punto.
Eso es algo que le vendrá bien al control de los precios, pero que podría poner aún más en jaque la débil economía de la eurozona. Máxime para los países del Norte, cuyas economías todavía no se habían recuperado del golpe de la guerra entre Rusia y Ucrania cuando llegaron Trump y los Ayatolás.
No obstante, casas de análisis como Goldman Sachs, Barclays o Bankinter creen que el conflicto entre EEUU e Irán "ha quedado atrás" pese a que "se reactivará periódicamente", lo que hace que los inversores descuenten esto a la hora de invertir.
Bien situado
Ante este escenario el Ibex 35 se encuentra muy bien situado. El mantenimiento de los tipos en el entorno del 2,25% le viene muy bien a los bancos, que suponen cerca del 40% del valor del selectivo.
Esto hace que los seis bancos que en la actualidad forman parte del selectivo -Santander, BBVA, CaixaBank, Unicaja, Sabadell y Bankinter- tengan la mayor parte de la responsabilidad de las futuras subidas del Ibex, como lo han venido haciendo hasta ahora.
En lo que llevamos de año, el sector bancario se ha revalorizado un 11,7% de media. Las mayores alzas las han registrado Santander, cuyos títulos han repuntado un 22,36%, y BBVA, que ha logrado avanzar un 11,92%.
Cómo ha llegado hasta aquí
Para entender cómo ha llegado hasta aquí el principal selectivo español hay que mirar varios años atrás. El Ibex 35 lleva tres años consecutivos cerrando en verde, destacando la espectacular revalorización del año pasado.
2025 fue el segundo mejor año de la historia del Ibex 35. El selectivo nacional despidió el año como uno de los mejores índices del mundo tras volar casi un 50%.
Un año atrás el índice de la Bolsa de Madrid cerró 2024 con una subida del 14,8% y se consolidó como segundo mejor selectivo europeo, sólo por detrás del Dax alemán. En 2023 consiguió revalorizarse un 22,46%, subida con la que firmó su mejor balance anual desde 2009.
Por entonces, el Ibex 35 se movía en el entorno de los 10.000 enteros, una cota que ya había asaltado en otras dos ocasiones: en 2014 y en 2017.
El sector energético será la otra clave para poder llegar a la meta. Es el segundo con mayor volumen dentro del selectivo y junto a la banca concentran casi el 55% del volumen de capitalización del Ibex 35.
En este sentido, sus representantes, Endesa e Iberdrola, van por el buen camino. En lo que llevamos de 2026 ambas se han impulsado casi un 30%.
A ello hay que sumar la presencia de otras empresas más ligadas al consumo como Inditex -muy ligada a la evolución del consumo- o al turismo, con IAG o Repsol que con la caída de los precios del crudo vuelven a recuperar parte del terreno perdido.
Para Álvaro Blasco, analista bursátil, el Ibex 35 vuelve a ser atractivo para los inversores tras mucho tiempo marginado y con valoraciones que no se ajustaban a la realidad de las empresas que lo componen.
Un acercamiento que se produce en medio de las alzas globales de las bolsas. No hay que olvidar que tanto en Europa como en WallStreet suben, e incluso el Dow Jones o el Nasdaq 100 también baten récords.
La caída de las 'tech'
Sin embargo, los analistas empiezan a ver un cierto agotamiento en la apuesta por las empresas tecnológicas. La advertencia la ha dado la salida a bolsa de SpaceX que tras las fuertes alzas iniciales, se encamina ahora a un precio similar al de la salida a bolsa el pasado 12 de junio de 2026.
¿El motivo? Dudas sobre sus proyectos, y sobre la fuerte dependencia del negocio de la Inteligencia Artificial. Los inversores empiezan a tener sus dudas sobre cuál es el futuro de las empresas tech, que cuentan con costes al alza.
Elon Musk Reuters
Los analistas de Bankinter recuerdan que estas compañías 'puras' de IA "afrontan costes crecientes, necesidad de inversiones gigantescas para crecer rápido y requieren grandes cantidades de capital para financiarse, lo que hace que el mercado empiece a mostrarse escéptico por si son demasiado ambiciosas con sus valoraciones".
Eso es lo que hace que los inversores "empiecen a buscar mercados donde puede haber opciones de crecer y con acciones valor para poder diversificar la tecnología" que tienen en sus carteras.
Y en eso el mercado español es clave. "El 70% de las empresas del Ibex 35 están internacionalizadas, tienen prestigio y se compone de bancos, constructoras, energéticas, turísticas y otras firmas como Inditex".
Ojitos golosos, por tanto, para un mercado español que parece no tener techo en este momento. Los analistas de Renta4 ven al selectivo en los 20.100 puntos, aunque el consenso de Bloomberg apunta ya a los 20.234 enteros.
Eso sí, entendiendo que habrá que sufrir algunas correcciones y que todo dependerá de que no haya sustos geopolíticos por el camino.
Desde Bankinter creen también que la clave va a estar en los resultados empresariales del segundo trimestre que vamos a empezar a conocer en los próximos días. "Son la clave de bóveda" de lo que ocurra en los próximos meses, sostienen.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Alberto Ortega / Europa Press
"El coste de oportunidad de 'quedarse fuera' sigue siendo superior a la pérdida potencial que vendría asociada a un repentino deterioro del contexto", afirman desde la entidad naranja.
Visto lo visto podemos dar por hecho que el Gobierno tratará de 'anotarse' la subida del Ibex 35. Lo hizo ya el pasado 15 de enero en el Spain Investors Day, cuando Pedro Sánchez presumió de que "el Ibex bate récords en cada sesión".
No cabe duda que la buena evolución 'macro' en España, con una previsión de crecimiento de PIB para este año del 2,6% por parte del Gobierno, gracias a la inmigración, ayuda a que los inversores confíen en las empresas patrias.
Sin embargo, no hay que olvidar la desconexión cada vez mayor que existe entre la economía y la política.
La prueba está en que ninguna casa de análisis se fija en esto último, sino que se centran en los resultados corporativos y en la propia actividad económica.
De hecho, desde Bankinter recuerdan que existe una buena percepción de nuestra economía porque "las cuestiones políticas internas resultan irrelevantes".
Al contrario de la previsión del Gobierno, los analistas de la entidad están en la tesis de las principales casas de análisis de que España afronta un cierto decaimiento de su economía "fruto de la inacción de la política económica, combinada con la presión ejercida sobre la actividad por una severa Política Fiscal en absoluto dirigida a mejorar la productividad"