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'El Ikigai del dinero': cuando el propósito paga el alquiler

'El Ikigai del dinero': cuando el propósito paga el alquiler
Artículo Completo 963 palabras
Este libro de Héctor García y Francesc Miralles es una guía para quienes ya saben lo que quieren pero no saben cómo vivir de ello. Leer
SOCIEDAD'El Ikigai del dinero': cuando el propósito paga el alquiler
  • TAMARA VÁZQUEZ
Actualizado 17 ABR. 2026 - 12:59

Este libro de Héctor García y Francesc Miralles es una guía para quienes ya saben lo que quieren pero no saben cómo vivir de ello.

Hay efemérides editoriales que son excusas y otras que son argumentos. La que nos ocupa pertenece al segundo tipo. Diez años después de que Héctor García y Francesc Miralles viajaran a Ogimi (la aldea de los centenarios en Okinawa) para documentar el fenómeno que acabaría convirtiendo la palabra ikigai en uno de los conceptos más influyentes del siglo en materia de desarrollo personal, los autores regresan con una pregunta distinta y, si cabe, más urgente: ¿y ahora cómo lo pago?

El resultado es 'El ikigai del dinero' (Aguilar), que llega no como mero aniversario sino como la evolución lógica de una conversación que llevan años manteniendo con millones de lectores en todo el mundo.

Conviene ser claros desde el principio: este no es un libro de finanzas personales. Tampoco es, exactamente, un manual de emprendimiento. Es algo más escurridizo y, en cierta medida, más honesto: una guía para quienes ya saben lo que quieren pero no saben cómo vivir de ello.

La tesis central es que el dinero no tiene por qué estar reñido con el propósito, y que la prosperidad más duradera es la que nace de aportar valor real a otros. Nada radicalmente nuevo, dirán algunos. Cierto. Pero la destreza de estos autores nunca ha residido en la originalidad de las ideas, sino en la claridad con que las articulan y en la honestidad emocional con que las acompañan.

Uno de los aciertos del libro es su diagnóstico de la relación que mantenemos con el dinero: no racional, sino profundamente emocional. El libro sostiene que muchas de nuestras decisiones económicas no responden a necesidades reales sino a la comparación constante, al miedo de quedarse atrás y a la presión por el estatus. Esa dinámica, señalan los autores, nos empuja a aceptar trabajos que no nos satisfacen y a perseguir metas que no son nuestras. Antes de cambiar lo que ganamos, proponen revisar qué entendemos por "querer más dinero": ¿seguridad?, ¿libertad de tiempo?, ¿reconocimiento?, ¿tranquilidad? La distinción importa, y no se suele hacer.

Donde el libro despliega más músculo es en su corpus de casos reales. Las entrevistas exclusivas que lo vertebran son su mejor argumento: Amin Sheikh, que pasó de vivir en la calle en Bombay a fundar un café-biblioteca que emplea a jóvenes vulnerables; Victor S. Nunnemaker, que superó una infancia marcada por la violencia extrema hasta convertirse en ejecutivo financiero y filántropo; Carme Ruscalleda, que transformó un colmado familiar en uno de los restaurantes más premiados del mundo; o Vilma Núñez, que construyó un referente del marketing digital desde la exigencia de crear productos que realmente transformen.

Son historias que hacen lo que ningún argumento teórico consigue por sí solo: convencer de que sí es posible, incluso desde circunstancias adversas. El ikigai deja de ser concepto para convertirse en evidencia.

No todo es oro, naturalmente. El libro incorpora herramientas como el método japonés kakeibo para la gestión consciente del gasto y referencias al movimiento FIRE —Independencia Financiera, Retiro Temprano— como estrategia de libertad. Son capítulos útiles, pero que en ocasiones rozan la superficie sin llegar a la profundidad que el tema exige. Y aquí persiste la carencia que ya señalé en una lectura preliminar: el tono optimista y universalista de la propuesta ignora de forma sistemática los condicionantes estructurales (la brecha salarial, el acceso al capital, la precariedad de determinados sectores) que hacen que el camino de "vivir del propósito" no esté igualmente disponible para todos los lectores que sostienen el libro entre las manos. Es una omisión que no invalida la obra, pero sí la sitúa con precisión dentro de sus límites.

Dicho esto, 'El ikigai del dinero' es un libro que cumple con creces lo que promete: conectar propósito y viabilidad económica sin caer en el cinismo ni en la ingenuidad. La propuesta no es abandonarlo todo mañana, sino diseñar una transición inteligente, definir qué se ofrece y a quién, y entender que el dinero sin propósito no solo es volátil sino que consume el espíritu.

Es el tipo de frase que, en otras manos, sonaría a eslogan de coaching. Aquí llega respaldada por una trayectoria y una honestidad que les dan credibilidad para decirla. García y Miralles han construido, en diez años, algo que pocos autores de no ficción consiguen: una comunidad lectora que confía en ellos. 'El ikigai del dinero' es una respuesta digna a esa confianza. No es su obra más ambiciosa, pero sí puede ser, para muchos, la más necesaria.

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Fuente original: Leer en Expansión
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