- La guerra costará 8.000 millones del PIB a la economía española
- El Ibex sufre otro revés por el petróleo y la deuda
- Los peligros del plan de escolta en el estrecho de Ormuz
- Editorial. La factura global del conflicto se dispara
La más que probable escalada de las hostilidades en Oriente Próximo eleva la inquietud.
Después de tres semanas de conflicto en Oriente Próximo, las esperanzas de un escenario bélico de corta duración que minimizase su impacto en las economías se desvanecen. Tanto el ultimátum de 48 horas de Trump al régimen de los ayatolás para que permitan el paso libre de buques mercantes a través del estrecho de Ormuz como la respuesta dada por Teherán amenazando con cerrar de forma indefinida esta vía marítima evidencian que ninguna de las partes parece dispuesta a dar su brazo a torcer.
Lo que, sumado al afán de Israel por completar su ansiada reconfiguración regional para disponer de un mayor perímetro de seguridad, preludia una tensión sostenida en la zona durante las próximas semanas. Una coyuntura que aumenta las preocupaciones de los economistas, que calculan un impacto superior a los 8.000 millones de euros en términos de PIB para nuestro país. Lógicamente, la prolongación de la guerra dispararía estos guarismos, si bien incluso en el contexto poco probable actualmente de un inminente fin de las hostilidades habría consecuencias insalvables a medio plazo.
Así, los ataques del Ejército iraní a infraestructuras de almacenamiento de energía de las naciones árabes vecinas, aliadas de Estados Unidos, limitarán su capacidad de suministrar petróleo y gas a los mercados internacionales al mismo ritmo que antes del pasado 28 de febrero. Y eso podría mantener en niveles elevados los precios internacionales de las principales materias primas energéticas, avisan los analistas, generando tensiones inflacionarias a escala global, más aún en economías altamente dependientes de las importaciones de energía, como España.
El "escudo social" del Gobierno para aliviar las consecuencias económicas de la crisis geopolítica movilizará unos 5.000 millones de euros hasta junio, pero desde algunos sectores alertan de que será insuficiente. El gran temor es que los ataques cruzados lleven a un conflicto a gran escala, por ejemplo si Irán llevase a efecto sus nuevas amenazas vertidas ayer: destruir instalaciones "vitales" como desaladoras de agua, centros informáticos o plantas de gas y pozos de petróleo de los países del golfo Pérsico que considera cómplices de Washington y Tel Aviv. En ese contexto extremo, la economía global acabaría en recesión por la combinación perversa de los altos precios de la energía, las interrupciones en los intercambios mundiales y una financiación más cara y exigente que antes del estallido del conflicto.
El Gobierno se retrata con su escudo 'social'La factura global del conflicto se disparaTensión máxima sobre el petróleo y el gas Comentar ÚLTIMA HORA-
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