Una imagen de todo lo que robaron. PN
Málaga El "impresioning", la técnica con la que una banda entraba en viviendas de Málaga capital sin forzar ninguna cerraduraEl grupo, organizado en "células" de tres personas, actuaba siempre de día y elegía pisos sin alarma ni cámaras de videovigilancia.
Más información: El papel de aluminio, la trampa que delató a la banda que robaba en coches de Mijas, Marbella y Manilva
Alba Rosado Publicada 14 julio 2026 11:48h Las clavesLas claves Generado con IA
Ni una puerta forzada, ni una ventana rota, ni una alarma que saltara. Los propietarios de varias viviendas de Málaga capital llegaban a sus casas y se encontraban con que faltaban sus joyas, sus aparatos electrónicos o su dinero, sin el menor indicio de que alguien hubiera entrado.
Detrás de esos robos, según ha confirmado ahora la Policía Nacional, había una organización criminal que había perfeccionado un método capaz de abrir cualquier cerradura sin dejar rastro.
Agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Málaga han desarticulado ese grupo, dedicado a los robos con fuerza en viviendas habitadas, dentro de la denominada Operación Asspa. La investigación, dirigida por el Grupo de Robos II, se saldó con la detención de 4 personas, 3 de las cuales han ingresado ya en prisión preventiva.
Todo comenzó en marzo, cuando empezaron a acumularse en la capital malagueña denuncias por robos con un patrón que se repetía una y otra vez.
Ocurrían siempre de día, en pisos sin alarma ni cámaras de videovigilancia, y en ningún caso los vecinos observaban signos de forzamiento en los accesos. Esa ausencia de daños fue, precisamente, lo que puso sobre la pista a los investigadores.
El entramado estaba organizado en torno a tres varones, que articulaban a su alrededor "células" de tres integrantes cuya composición variaba según el golpe.
Un miembro fijo se repetía siempre en cada una de ellas: el experto en la apertura de cerraduras, la pieza clave de todo el mecanismo.
Antes de actuar, las células se desplazaban hasta la vivienda elegida y comprobaban que no hubiera nadie dentro llamando al timbre o al portero automático.
Si alguien respondía, improvisaban una excusa y se marchaban. Si no obtenían respuesta, entraban en acción.
La técnica que empleaban se conoce como "impresioning" y explica por qué ninguna cerradura aparecía dañada. Consiste en introducir en el bombín una llave maestra junto a una fina lámina de aluminio deformable.
Con pequeños movimientos, el especialista va moldeando esa lámina hasta copiar las muescas internas del cilindro, lo que le permite fabricar sobre la marcha una llave capaz de abrir la puerta como si fuera la original.
Para dificultar el seguimiento policial, los miembros del grupo se movían en vehículos de alquiler y particulares, que intercambiaban y rotaban con frecuencia.
Las joyas, los aparatos electrónicos y el dinero eran los objetivos principales de los asaltos, aunque los autores tampoco desdeñaban llevarse cualquier otro efecto de valor que encontraran a su paso.
La colaboración entre los canales internos de la Policía permitió a los investigadores atar cabos con hechos similares ocurridos en Fuengirola y Torremolinos, y también en las provincias de Granada y Sevilla, ampliando el radio de acción atribuido al grupo mucho más allá de la capital malagueña.
Tras varios meses de trabajo, los agentes lograron vincular a los investigados con más de una decena de robos.
En la fase final de la operación se practicaron cuatro registros domiciliarios (dos en Málaga capital, uno en Torremolinos y otro en Benalmádena), con la colaboración de indicativos de la UPR de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana.
En esos registros aparecieron las piezas que confirmaban el modus operandi del grupo: joyas procedentes de los robos, llaves maestras, una palometa destinada a la apertura de cerraduras y ropa que los autores utilizaban durante los asaltos.
Con la llegada del verano y el aumento de los desplazamientos vacacionales, la Policía Nacional ha aprovechado el caso para recordar varias recomendaciones básicas: no publicar en redes sociales que se está fuera de casa ni durante cuánto tiempo, dejar ropa tendida o alguna luz encendida para simular que la vivienda está habitada, y cerrar siempre con llave la puerta principal y los accesos secundarios (ventanas, puertas traseras o terrazas), aunque la ausencia vaya a ser breve.