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El James Webb tiene malas noticias para el mayor laboratorio natural de planetas rocosos, pero aún hay algo de esperanza

El James Webb tiene malas noticias para el mayor laboratorio natural de planetas rocosos, pero aún hay algo de esperanza
Artículo Completo 800 palabras
La estrella TRAPPIST-1 y los siete planetas conocidos que la rodean son un laboratorio natural en el que se puede estudiar la evolución de los planetas rocosos. Esto ha llevado a que muchos científicos posen su atención en ellos, en busca de un posible planeta habitable. Sin embargo, las observaciones realizadas por un equipo internacional de astrónomos con ayuda del Telescopio Espacial James Webb no son muy alentadoras.  Planetas sin atmósfera. El Telescopio Espacial James Webb cuenta con un instrumento de análisis de radiación infrarroja muy potente, con el que se puede analizar la temperatura de los planetas que observa. Estos emiten radiación infrarroja cuya intensidad es proporcional a su temperatura, por lo que se puede hacer un mapa térmico. Eso es lo que han hecho estos astrónomos.  Se han centrado inicialmente en dos de los planetas que giran en torno a TRAPPIST-1: TRAPPIST-1a y TRAPPIST-1b. El mapa térmico resultante demuestra que ninguno de los dos planetas tiene atmósfera. Puede que algún día la tuviesen, pero posiblemente la propia TRAPPIST-1 la destruyó. Es un resultado muy poco alentador para la búsqueda de planetas habitables en este sistema. En Xataka Star Wars imaginó un mundo iluminado por dos soles a la vez. Acabamos de descubrirlo a 72 años luz de la Tierra Luces y sombras de TRAPPIST-1. Hasta el momento se han descubierto siete exoplanetas girando en torno a TRAPPIST-1. Todos ellos se encuentran muy juntos y cerca. De hecho, sus siete órbitas se concentran en la distancia que hay entre Mercurio y el Sol. Lo que ocurre es que esta enana roja es menos energética que nuestro Sol, por lo que la temperatura no sería tan sofocante. Todos estos planetas son rocosos, como la Tierra y, de hecho, algunos tienen un tamaño muy parecido. Podría haber algún exoplaneta con condiciones parecidas al nuestro.  El problema es que las enanas rojas emiten mucha radiación y flujos energéticos de partículas que podrían fulminar su atmósfera. Y claro, sin atmósfera, no hay vida. Bloqueo por marea. Todos los planetas del sistema de TRAPPIST-1 están bloqueados por marea. Esto quiere decir que su periodo de rotación y de traslación alrededor de la enana roja están sincronizados. Como resultado, hay un lado expuesto continuamente a la estrella y otro en el lado contrario. En un lado siempre es de día y en el otro siempre es de noche. NASA/JPL-Caltech Temperaturas extremas. Cuando un planeta está bloqueado por marea, puede haber dos situaciones, dependiendo de si tiene atmósfera o no. Cuando hay atmósfera, el calor fluye del lado iluminado al oscuro, de manera que todo el planeta tiene una temperatura media estable.  En cambio, si no hay atmósfera, el lado oscuro puede estar helado y el iluminado achicharrado. En los dos exoplanetas analizados por el James Webb se ha visto que las temperaturas rondan los 100ºC-200ºC en el lado iluminado y los -200ºC en el oscuro. Por lo tanto, se confirma que no hay atmósfera. ¿Y ahora qué? A pesar de este duro golpe, aún hay esperanzas. Los dos exoplanetas que se han analizado no están en la zona habitable de la estrella. Esta es la distancia de la misma en la que la temperatura es adecuada para que el agua, de haberla, se mantenga en estado líquido.  En ese punto exacto solo están TRAPPIST-1e, TRAPPIST-1f y TRAPPIST-1g. Además, el primero tiene una densidad y tamaño muy parecidos a los de la Tierra. James Webb tiene ahora mismo toda su atención en este exoplaneta, para repetir el proceso. Si en este si hubiese atmósfera, aún podría mantenerse en la lista de posibles planetas habitables. No deja de ser interesante. A pesar del primer mazazo, TRAPPIST-1 sigue siendo un sistema muy interesante para entender la evolución de los planetas rocosos. La Tierra tuvo la suerte de no perder su atmósfera; pero, más allá de esos, las evoluciones pueden ser parecidas. Además, aún no hemos descartado que TRAPPIST-1e tenga atmósfera. Vayamos paso a paso.  Imagen | NASA, ESA, CSA, Joseph Olmsted (STScI) En Xataka | Hay una única oportunidad en 11.000 años de llegar al planeta Sedna. Unos italianos quieren usar este motor nuclear - La noticia El James Webb tiene malas noticias para el mayor laboratorio natural de planetas rocosos, pero aún hay algo de esperanza fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .
El James Webb tiene malas noticias para el mayor laboratorio natural de planetas rocosos, pero aún hay algo de esperanza

El mayor laboratorio natural para estudiar la evolución de los planetas rocosos nos ha dado una mala noticia

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Azucena Martín

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La estrella TRAPPIST-1 y los siete planetas conocidos que la rodean son un laboratorio natural en el que se puede estudiar la evolución de los planetas rocosos. Esto ha llevado a que muchos científicos posen su atención en ellos, en busca de un posible planeta habitable. Sin embargo, las observaciones realizadas por un equipo internacional de astrónomos con ayuda del Telescopio Espacial James Webb no son muy alentadoras. 

Planetas sin atmósfera. El Telescopio Espacial James Webb cuenta con un instrumento de análisis de radiación infrarroja muy potente, con el que se puede analizar la temperatura de los planetas que observa. Estos emiten radiación infrarroja cuya intensidad es proporcional a su temperatura, por lo que se puede hacer un mapa térmico. Eso es lo que han hecho estos astrónomos

Se han centrado inicialmente en dos de los planetas que giran en torno a TRAPPIST-1: TRAPPIST-1a y TRAPPIST-1b. El mapa térmico resultante demuestra que ninguno de los dos planetas tiene atmósfera. Puede que algún día la tuviesen, pero posiblemente la propia TRAPPIST-1 la destruyó. Es un resultado muy poco alentador para la búsqueda de planetas habitables en este sistema.

En XatakaStar Wars imaginó un mundo iluminado por dos soles a la vez. Acabamos de descubrirlo a 72 años luz de la Tierra

Luces y sombras de TRAPPIST-1. Hasta el momento se han descubierto siete exoplanetas girando en torno a TRAPPIST-1. Todos ellos se encuentran muy juntos y cerca. De hecho, sus siete órbitas se concentran en la distancia que hay entre Mercurio y el Sol. Lo que ocurre es que esta enana roja es menos energética que nuestro Sol, por lo que la temperatura no sería tan sofocante. Todos estos planetas son rocosos, como la Tierra y, de hecho, algunos tienen un tamaño muy parecido. Podría haber algún exoplaneta con condiciones parecidas al nuestro

El problema es que las enanas rojas emiten mucha radiación y flujos energéticos de partículas que podrían fulminar su atmósfera. Y claro, sin atmósfera, no hay vida.

Bloqueo por marea. Todos los planetas del sistema de TRAPPIST-1 están bloqueados por marea. Esto quiere decir que su periodo de rotación y de traslación alrededor de la enana roja están sincronizados. Como resultado, hay un lado expuesto continuamente a la estrella y otro en el lado contrario. En un lado siempre es de día y en el otro siempre es de noche.

NASA/JPL-Caltech

Temperaturas extremas. Cuando un planeta está bloqueado por marea, puede haber dos situaciones, dependiendo de si tiene atmósfera o no. Cuando hay atmósfera, el calor fluye del lado iluminado al oscuro, de manera que todo el planeta tiene una temperatura media estable. 

En cambio, si no hay atmósfera, el lado oscuro puede estar helado y el iluminado achicharrado. En los dos exoplanetas analizados por el James Webb se ha visto que las temperaturas rondan los 100ºC-200ºC en el lado iluminado y los -200ºC en el oscuro. Por lo tanto, se confirma que no hay atmósfera.

¿Y ahora qué? A pesar de este duro golpe, aún hay esperanzas. Los dos exoplanetas que se han analizado no están en la zona habitable de la estrella. Esta es la distancia de la misma en la que la temperatura es adecuada para que el agua, de haberla, se mantenga en estado líquido. 

En ese punto exacto solo están TRAPPIST-1e, TRAPPIST-1f y TRAPPIST-1g. Además, el primero tiene una densidad y tamaño muy parecidos a los de la Tierra. James Webb tiene ahora mismo toda su atención en este exoplaneta, para repetir el proceso. Si en este si hubiese atmósfera, aún podría mantenerse en la lista de posibles planetas habitables.

No deja de ser interesante. A pesar del primer mazazo, TRAPPIST-1 sigue siendo un sistema muy interesante para entender la evolución de los planetas rocosos. La Tierra tuvo la suerte de no perder su atmósfera; pero, más allá de esos, las evoluciones pueden ser parecidas. Además, aún no hemos descartado que TRAPPIST-1e tenga atmósfera. Vayamos paso a paso. 

Imagen | NASA, ESA, CSA, Joseph Olmsted (STScI)

En Xataka | Hay una única oportunidad en 11.000 años de llegar al planeta Sedna. Unos italianos quieren usar este motor nuclear

Fuente original: Leer en Xataka
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