La lectura del veredicto se ha tenido que retrasar tras ser trasladada al hospital la acusada, embarazada y a punto de dar a luz
Regala esta noticia Añádenos en Google Dos de los acusados del crimen durante la primera sesión del juicio. (Irene Marsilla)Ignacio Cabanes
Valencia
02/06/2026 a las 16:51h.Tras tener que retrasar la lectura del veredicto por el traslado al hospital de la acusada, embarazada y a punto de dar a luz, los ... miembros del jurado popular han declarado culpables de asesinato a los tres acusados de asesinar a José María Lluna Taberner, el asesor inmobiliario de 47 años asfixiado en un apartamento de Manises (Valencia), con la intención de apoderarse de los 126.000 euros que la víctima tenía en su cuenta. «La agresión se ejecutó de manera despiadada, puesto que se aumentó de forma deliberada el dolor de la víctima y de una forma totalmente innecesaria», según han considerado acreditado el jurado, que prueba así el ensañamiento. Para uno de los acusados, Darwin M. A., se contempla una atenuante por su grave adicción a sustancias estupefacientes.
Con esa intención inicial, en la madrugada del 20 de marzo de 2024, sobre las 4.30 horas, los tres acusados volvieron a desplazarse al apartamento de José María, situado en la calle Catarroja de Manises, entrando todos juntos a la finca, subiendo al primer piso, entrando en primer lugar Darwin, permaneciendo a la espera en el rellano los otros dos acusados. Minutos más tarde estos últimos accedieron a la vivienda al franquearse la puerta, sin poder especificar quién abrió la puerta.
En un momento dado, cuando José María se agachaba sobre la mesa para esnifar una raya de cocaína, uno o varios de los acusados lo agarraron fuertemente del cuello por la espalda tratando de inmovilizarlo y estrangularlo, tirándolo al suelo, realizando la técnica del mataleón, comenzando José María a gritar pidiendo socorro, colocándose encima de la víctima, propinándole por todo el cuerpo golpes y patadas, provocándole hemorragias en la nariz y boca, fractura de varias costillas y equimosis por todo el cuerpo. Asimismo la fuerza ejercida en el estrangulamiento le provocó fracturas en el complejo hioides-laringe. Para tratar de silenciarlo le introdujeron en la boca trapos de tela y pañuelos de celulosa, que le impedían no solo gritar sino también respirar.
Exigiendo a José María que, por su bien, les facilitara sus claves bancarias, propinándole también patadas y bofetadas y advirtiéndole que si no les daba sus claves bancarias lo matarían, como así prueban los audios que la propia acusada envió a un exnovio. Dicha tortuosa situación se prolongó durante casi dos horas.
En dichas circunstancias, José María se encontraba sufriendo un cuadro severo de asfixia, motivado tanto por la oclusión de los orificios respiratorios derivada de las contusiones recibidas en boca y nariz, fracturas en el hioides, así como por la introducción, junto a otros elementos, de una bola de papel de celulosa en la boca que había descendido hasta la laringe y que le obstruía la respiración. Esta situación era claramente apreciable ante el progresivo amoratamiento del rostro y su carencia de pulso.
José María finalmente falleció como consecuencia de un cuadro severo de asfixia por mecánica mixta, por compresión extrínseca y por obstrucción de vías respiratorias.
La agresión fue ejecutada inicialmente con la intención de obtener las claves de acceso de la cuenta bancaria, aceptando durante el estrangulamiento y la introducción de objetos por la boca que la víctima pudiera morir como consecuencia de todo ello.
Sobre las 6.50 horas, tras desconectar todos los fusibles de la casa y dejarla cerrada con llave, que también se llevaron, los acusados abandonaron la vivienda, dejando allí a la víctima, saliendo del edificio por la salida de emergencia con los rostros cubiertos con gorras, toallas y capuchas.
Las penas
En el caso del acusado que inicialmente se enfrentaba a una mayor pena, Darwin M. A. A., representado por la letrada Nair Sellés, el jurado ha considerado acreditada la atenuante de drogadicción. De ahí que el Ministerio Fiscal, que solicitaba para él 30 años de prisión con las agravantes de abuso de superioridad y reincidencia, ha rebajado la petición de pena a 25 años y medio. Concretamente 21 años por el delito de asesinato y cuatro años y medio por el robo con violencia, debido a su fuerte adicción a las drogas. Asimismo, entiende que una vez cumpla diez años de condena sea expulsado a su país.
Para Antonio F. C. la pena solicitada por la Fiscalía y la acusación particular es todavía mayor, de 27 años y medio de cárcel -23 por el asesinato y cuatro y medio por el robo-. Mientras que Rosa María R. F. -a punto de salir de cuentas-, podría ver todavía más rebajada su condena al apreciar el jurado popular que su confesión fue «determinante». Por ello el fiscal le pide una pena inferior, de 18 años por el asesinato, y dos años y medio por el robo con violencia.
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