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El legado familiar de Patek Philippe

El legado familiar de Patek Philippe
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El carácter familiar de Patek Philippe queda reflejado en su modo de concebir una relojería a largo plazo, ajena a las tendencias del momento. Así nos lo explica su presidente Thierry Stern. Leer
RelojesEl legado familiar de Patek Philippe
  • ANDRÉS MORENO
Actualizado 31 JUL. 2026 - 23:37Thierry Stern, presidente de Patek Philippe, es la cuarta generación de la familia a cargo de esta prestigiosa manufactura, fundada en 1839.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El carácter familiar de Patek Philippe queda reflejado en su modo de concebir una relojería a largo plazo, ajena a las tendencias del momento. Así nos lo explica su presidente Thierry Stern.

Patek Philippe ha dado el do de pecho en la última edición de Watches & Wonders con una impresionante batería de novedades que muestran el potencial actual de la casa. Ahí encontramos de todo, desde el nuevo superreloj Celestial, que indica la salida y puesta de Sol en el cielo de Ginebra; hasta las novedades conmemorativas del Nautilus, su reloj deportivo más icónico, del cual se cumplen ahora 50 años de su lanzamiento al mercado. A estas piezas hay que sumar las creaciones de Rare Handcrafts (Artesanías Excepcionales), presentadas en la boutique de Patek Philippe en el corazón de la ciudad, y que este año incluyen un guiño a la cultura española en varias de sus referencias.

El nuevo Nautilus 5610, realizado en platino (106.043 euros).

Aparte de su incuestionable calidad técnica, si algo tienen en común todas las piezas es un componente único que hace de Patek Philippe una firma diferente al resto del mercado. Siempre han seguido su propio camino. Y así ha sido desde que fuera adquirida por la familia Stern en 1932. Su presidente actual, Thierry Stern, es la cuarta generación en llevar las riendas de la firma. Impone en un primer contacto, pero pronto nos demuestra que no es tan fiero como lo pintan los periodistas especializados ("llámame Thierry. Señor Stern era mi padre", me aclara al presentarnos"). Este trato franco lo iremos viendo a lo largo de la conversación en los diferentes temas que tratamos. No esquivará ninguno.

Reloj de bolsillo Flamenco, de la colección de Rare Handcrafts.

Comenzamos por el controvertido Cubitus, el reloj que la firma presentó hace dos años y que no gustó a todos los seguidores de la firma. Unas críticas que no afectaron en nada a Stern. "Siempre tuve el anhelo de hacer un reloj cuadrado y por fin lo he conseguido con el Cubitus. Es un reloj que choca con nuestra propia naturaleza, ya que el 85% de los relojes que vendemos son redondos. Y es verdad que ha sorprendido a muchos clientes y aficionados, pero también ocurrió con el Aquanaut cuando lo sacamos en 1997. Recuerdo que René Beyer, por entonces responsable de la joyería más antigua de Suiza, me dijo que ese reloj era un disparate y que nunca venderían un Aquanaut en su tienda. Al poco tiempo estaba llamándonos para que le enviáramos más piezas", comenta entre risas.

75.000 relojes al año

Volviendo al Cubitus, en el momento de su lanzamiento se vio como un esfuerzo para conquistar el interés de las nuevas generaciones de coleccionistas. Pasado ya un tiempo respetable desde su lanzamiento, ¿se ha conseguido este objeto? "Me temo que no, aunque por una razón diferente de la que piensas. Las primeras piezas que han llegado a las tiendas han ido directamente a los clientes más fieles de la casa. Y tiene toda su lógica. ¿Cómo le digo a un coleccionista nuestro de toda la vida que no puedo venderle un Cubitus porque lo quiero reservar a un recién llegado a la marca?", nos pregunta, sin necesidad de esperar nuestra respuesta. En cualquier caso, esta paradoja creada por el lanzamiento del Cubitus ejemplifica la dificultad que tiene la firma de satisfacer las peticiones de todos sus clientes, con una producción anual de 75.000 piezas al año, según estimaciones ajenas a la casa. Solucionar este problema es el gran reto de Stern y explica las directrices generales que ha seguido tanto él como sus predecesores.

La referencia 5840 es la más nueva de la colección Cubitus. Un calendario perpetuo con caja de platino y esfera esqueleto. 176.737 euros.

"Tenemos una producción muy limitada en comparación con las peticiones que recibimos y tenemos que ajustarla muy bien", nos aclara el presidente. "Todos los relojes están pensados para tener un largo recorrido a lo largo de los años, incluido el Cubitus. No nos dejamos llevar por las tendencias del momento. Tampoco por los gustos concretos de algunos mercados. En Patek Philippe no trabajamos para ningún mercado en concreto. Los mismos relojes son repartidos en todas nuestras boutiques. Es el único modo de equilibrar la producción".

Lo que nos lleva a la siguiente regla: "no hacemos relojes personalizados. Ya me gustaría, pero tenemos un número limitado de relojeros y no puedo pedir a uno de que se dedique en exclusiva a una sola pieza". Una limitación que también explica que no exista todavía un programa CPO (relojes de segunda mano certificados por la propia casa) de Patek Philippe. "La razón es la misma: no tenemos relojeros suficientes para destinar unos cuantos a restaurar piezas antiguas con el nivel de calidad que siempre se nos exige". La decisión nos lleva a una frase que siempre ha repetido Stern en varias entrevistas: "Nosotros nos dedicamos exclusivamente a hacer relojes", lo que explica que apenas cinco de los más de 260 puntos de venta que Patek Philippe tienen en todo el mundo sean de su propiedad. El resto, incluidas Madrid (Suárez Joyeros) y Barcelona (Unión Suiza) se gestionan con socios locales con los cuales se ha venido trabajando a lo largo de décadas. Aquí no existe el corto plazo.

La pieza más codiciada presentada por Patek Philippe en 2026 es este soberbio gran complicación con calendario perpetuo y repetición de minutos, caja de platino de 42 mm, engastado con 171 diamantes (9,85 quilates) y 84 turmalinas Paraiba (2,7 quilates). Solo se harán ocho relojes, cada uno con un precio de 4,2 millones de euros.

Esta visión del negocio lleva a Stern a una declaración un poco sorprendente: "El objetivo de Patek Philippe no es ganar más dinero. Y lo digo completamente en serio. Me preocupa más la longevidad de la firma y mantener su credibilidad ante nuestros clientes. Si lo haces bien, el dinero vendrá después".

Un legado que mantener

Que el dinero no sea lo más importante para Stern se explica, según él mismo, por el carácter único de la firma. "Y es más visible es una situación de crisis internacional como la actual", nos aclara. "Ser una empresa familiar te aporta una perspectiva general que no tienes si perteneces a un gran grupo. Nosotros ya hemos vivido tres crisis mucho más graves que esta. ¿Sabes lo que supone para una firma como Patek Philippe que tu facturación caiga un 50% en unas semanas. Mi padre me contaba que tuvieron que fundir cajas de relojes de bolsillo para pagar las nóminas de los trabajadores". Esta experiencia ha dejado en Thierry Stern un poso de cautela, incluso mayor que él que tenía su padre: "Tenemos reservas suficientes por si la situación se complica para pagar a proveedores y mucho más importante, a nuestros empleados. Porque lo peor que le puede pasar a una firma de relojes no es parar la producción, sino que se te vayan las personas que los hacen. Es un conocimiento que nunca volverás a recuperar".

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Fuente original: Leer en Expansión
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