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El limbo de Camavinga

El limbo de Camavinga
Artículo Completo 914 palabras
La terrible actuación del francés ante el Levante agrava la situación de un centrocampista que no logra despegar tras cinco temporadas en el Real Madrid

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Eduardo Camavinga conduce la pelota durante el Real Madrid-Levante. EP

Óscar Bellot

Madrid

Domingo, 18 de enero 2026, 17:25 | Actualizado 17:50h.

tremenda pitada con la que el Santiago Bernabéu recibió el ... sábado a los futbolistas del Real Madrid. Sin embargo, a medida que el encuentro ante el Levante avanzaba y el francés encadenaba un fallo tras otro, la afición de Chamartín comenzó a dirigir también los silbidos hacia su figura. La terrible actuación del centrocampista de Cabinda, que llevó a Álvaro Arbeloa a retirarle al descanso, agrava la situación de un futbolista que no logra despegar tras cinco temporadas en la capital de España.

El galo partió desde el banquillo en el duelo copero frente al Albacete que supuso el amarguísimo estreno al frente del Real Madrid de Arbeloa, irrumpió en el minuto 65 para ocupar el lateral izquierdo en sustitución de Fran García y dejó una actuación para olvidar dentro del estrepitoso naufragio de los blancos. Un pase calamitoso en el minuto 79 que desesperó a su técnico y escandalizó al madridismo vino a resumir el bajo nivel que está ofreciendo el mediocentro, que perdió cinco balones en apenas 26 minutos de juego en el Carlos Belmonte. El duelo liguero disputado el sábado contra el Levante le ofrecía una ocasión para redimirse pero, lejos de hacerlo, inflamó aún más los ánimos de la crispadísima parroquia merengue.

En los 45 minutos que estuvo sobre el césped frente al cuadro granota, que coincidieron con una de las peores primeras partes que se recuerdan en Chamartín desde hace mucho tiempo, Camavinga falló siete pases, perdió ocho balones, solo recuperó tres y fue regateado en dos ocasiones. Sus intervenciones con la pelota generaron un runrún permanente por parte de la grada y el futbolista acabó siendo un manojo de nervios, lo que llevó a Arbeloa a tomar la decisión de retirarle al descanso para dar paso a Arda Güler, quien cambió la cara del Real Madrid.

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Aunque buena parte de los focos antes del estreno europeo de Arbeloa el martes frente al Mónaco apuntan a Vinicius, principal objeto de la ira de la afición del Real Madrid por la crisis que atraviesan los blancos, Camavinga también está en el disparadero. Son ya cinco temporadas en Chamartín y esa promesa que Florentino Pérez incorporó en el verano de 2021, a última hora y casi de tapadillo en pleno tira y afloja con el PSG por Mbappé, no termina de cristalizar como el poderoso centrocampista moderno que apuntaba.

El lastre de las lesiones

A Camavinga le falta rigor táctico, finura con la pelota, confianza y continuidad, este último aspecto a causa principalmente de una larga lista de lesiones que le dificultan coger el ritmo necesario. Desde que llegó al Real Madrid, ha pasado un total de 283 días en el dique seco y se ha perdido 61 partidos, a repartir entre su club y la selección francesa, por motivos médicos.

Los peores datos los registró la campaña pasada, cuando permaneció 159 días de baja y tuvo que ausentarse en 37 duelos, pero tampoco está teniendo suerte en el curso actual. Con la temporada a punto de comenzar, sufrió un esguince en el tobillo derecho que le tuvo más de un mes de baja y volvió a lastimarse el tobillo a comienzos de diciembre, aunque el izquierdo esta vez. Regresó tres semanas después para la última cita del año y ha sumado cuatro titularidades en los cinco últimos compromisos del Real Madrid, aunque sin fortuna.

El mejor partido de Camavinga esta temporada fue el clásico liguero ante el Barça celebrado en el Santiago Bernabéu el 26 de octubre, cuando Xabi Alonso sorprendió desplazándole a la banda derecha por delante de Valverde en un movimiento táctico que sorprendió al conjunto azulgrana y contribuyó a la victoria de su equipo por 2-1. Aportó mucha verticalidad y físico, pero aquella notable actuación fue apenas un fogonazo en medio de un apagón preocupante.

Con contrato en vigor hasta 2029 y un valor de mercado de 50 millones de euros según la web Transfermarkt, la mitad que hace poco más de un año, Camavinga está en el limbo. No logra asentarse como titular en el Real Madrid, ofrece pocas trazas del futbolista que parecía llamado a ser y tampoco acaba de convencer del todo al seleccionador francés, Didier Deschamps, con el que solo ha disputado seis partidos al completo pese a ser un habitual en sus listas. A sus 23 años todavía tiene mucho margen de mejora, pero se le están escapando demasiados trenes.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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