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Política

El malestar de los agentes del Seprona: "Los montes no se limpian y 2026 es un año complicado"

El malestar de los agentes del Seprona: "Los montes no se limpian y 2026 es un año complicado"
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La unidad advierte de que la maleza acumulada tras las lluvias ha alimentado la virulencia de los fuegos Leer

Para el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil la gestión forestal continúa siendo una asignatura pendiente. Por este motivo, muchos de sus agentes entienden que la actual oleada de incendios responden al mismo problema estructural que enfrentan todas las campañas estivales. Los máximos expertos en medio ambiente del Instituto Armado ponen el acento en el «abandono» de la gestión preventiva de los montes durante los meses de invierno.

Los agentes consultados por este periódico, con décadas de experiencia sobre el terreno, sostienen que las labores de limpieza y mantenimiento continúan siendo «insuficientes» y advierte de que esa falta de prevención está detrás de la creciente virulencia de los incendios. En el Seprona existe una profunda inquietud por la evolución de una campaña que califican de «especialmente compleja» y por la sensación de que, año tras año, se repiten los mismos errores. Quienes mejor conocen el monte lamentan que las administraciones vuelvan a centrar sus esfuerzos cuando el incendio ya se ha declarado, en lugar de reforzar el trabajo preventivo durante el invierno, una estrategia que consideran esencial para reducir el riesgo y la intensidad de los grandes incendios forestales.

«Los montes no se limpian. No se trabaja en ellos y este año era un año complicado», apunta uno de los miembros de la unidad consultados por este periódico. «En invierno no se ve a nadie trabajando en la zona».

Los especialistas del Instituto Armado apuntan además a un factor que, a su juicio, ha agravado el comportamiento de los incendios de este verano: la abundante vegetación generada tras las lluvias de los meses de invierno y primavera. Explican que ese crecimiento extraordinario de maleza no fue acompañado -según entienden- de las labores de desbroce y limpieza necesarias, de modo que, con la llegada de las altas temperaturas y la sequedad del terreno, esa biomasa terminó convirtiéndose en un combustible perfecto para la propagación de las llamas. «En invierno el monte desaparece de la agenda», insisten. A su juicio, la prevención no puede limitarse a los meses de mayor riesgo, sino que debe mantenerse durante todo el año si se quiere reducir la intensidad de unos incendios cada vez más extremos.

Una vez controlado el incendio, esta unidad especial es la que investiga el origen del fuego. Su trabajo consiste en rastrear el punto exacto donde comenzó el incendio, analizar las evidencias sobre el terreno y elaborar el informe técnico que determinará las causas del siniestro, un documento clave para esclarecer si fue provocado, negligente o accidental y, en su caso, depurar las correspondientes responsabilidades penales o administrativas.

Mientras los equipos de extinción libran la batalla contra un fuego indómito como pocos se recuerdan, el Seprona prepara la investigación que permitirá llegar a las conclusiones finales. El detenido por el incendio de Ávila declaró, tal como avanzó EL MUNDO, que estaba usando la maquinaria agrícola para cambiarla de sitio. Sin embargo, dos testigos aseguraron a los investigadores que llevaba días trabajando en la zona abriendo caminos.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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