LA ROTONDA
El maligno nunca descansa Regala esta noticia Añádenos en Google 25/07/2026 a las 02:00h.Dicen que Dios creó el fútbol para regalar a los hombres un motivo sencillo de felicidad compartida. España ha sido feliz por culpa del fútbol. ... Noventa minutos capaces de borrar, aunque sólo sea por un instante, diferencias políticas, sociales o ideológicas. Un balón. Un equipo. Una emoción común. Y también una movilización de masas, la creación de una identidad nacional, de un orgullo compartido...
Mientras tanto, la realidad caminaba por otro sendero. Millones de personas abarrotaban las calles de miles de plazas de ciudades y pueblos de España para celebrar una victoria que también festejaba medio mundo. No era solo un triunfo deportivo. Era la demostración de que la inmensa mayoría desea compartir, sonreír y sentirse parte de un mismo pueblo, bajo un himno, bajo una bandera, con una cultura, una tradición y una forma de entender la vida.
El mensaje resultó diáfano. Los españoles están cansados de quienes convierten cualquier motivo de unión en una nueva trinchera. No quieren más divisiones. No quieren más extremismos. Mucho menos violencia. Quieren disfrutar de un país extraordinario y de esos pequeños regalos que hacen más llevadera la vida: un partido de fútbol, una plaza llena, un abrazo con desconocidos o una bandera ondeando sin miedo, pero el maligno seguirá intentando sembrar discordia entre vecinos, entre padres e hijos, entre abuelos y nietos. Es su oficio. La pregunta es otra: ¿vamos a dejar que gane? No debemos. Porque España tiene muchos problemas, bastantes necios y muchos tontos útiles, pero posee algo infinitamente más poderoso: un gran pueblo. Y mientras exista un pueblo capaz de celebrar unido una alegría compartida, ni el maligno ni quienes trabajan para él tendrán la última palabra. Los pueblos se construyen compartiendo alegrías; los sectarios sobreviven fabricando enfrentamientos.
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