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Agentes de la Sección de Criminalísticas de la Guardia Civil inspeccionan el tren Iryo accidentado. R. C. El maquinista del Iryo siniestrado en Adamuz declaró que «pudo haber una rotura del carril»La Guardia Civil le interrogó seis horas después del accidente y, aún en shock, no pudo confirmar el cruce con el Alvia. Ninguno de los 19 conductores preguntados notaron «nada raro» en la zona cero
Mateo Balín y Melchor Sáiz-Pardo
Viernes, 6 de marzo 2026, 14:26 | Actualizado 14:43h.
... fallecidos y 120 heridos, dos agentes de la Policía Judicial tomaron declaración en las dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba al maquinista del tren Iryo siniestrado. Aún en estado de shock y con algunas lagunas que le impedían recordar «datos concretos», el testigo fue preguntado, entre otras cuestiones, por las causas del accidente, según el atestado policial remitido al juzgado de Montoro que investiga la existencia de responsabilidad penal por estos hechos.La veintena de preguntas de la declaración versaron también sobre otros aspectos. Sobre los cinco años que lleva conduciendo trenes, su entrada en Iryo en 2022, la obtención de la licencia en septiembre de 2016 o los tres años (2019-2022) que estuvo manejando coches de mercancías. Aseguró además que antes de salir de la estación de Málaga con destino a Madrid se hicieron los protocolos marcados sin incidencias, que diez minutos antes del siniestro realizaron una parada técnica de pasajeros «con normalidad» en la estación de Córdoba, que llevaba una velocidad adecuada para ese tramo y que no tuvo lugar ningún factor externo que le distrajese.
El maquinista del tren italiano se explayó sobre todo en la secuencia temporal del siniestro la tarde del domingo 18 de enero. En un principio -relató tras el accidente- pensó que había enganchado el pantógrafo del convoy con la catenaria (el elemento que transmite la energía eléctrica) tras notar «unos tirones en su puesto de conducción». Esta circunstancia le llevó a provocar un frenado de emergencia mediante la pulsación de botón, deteniendo la marcha para permitir que el pantógrafo descendiera. Así se lo comunicó al puesto de mando de Adif, el gestor público de la infraestructura ferroviaria.
Sin embargo, instantes después el ordenador a bordo le informó de varias alarmas (eje bloqueado, incendio en el coche seis, etc.). Fue un segundo maquinista de Iryo que iba de pasajero el primero en comunicarle que había descarrilado ese vagón y que estaba invadiendo el gálibo contrario. Fue entonces cuando el conductor empezó a darse cuenta de la magnitud de la tragedia, avisó a los servicios de Emergencias y reclamó «por favor que cortaran de urgencia» el tráfico en ambas vías. Cuando desde Adif le informaron de que había descarrilado otro tren de color blanco (que dedujo que era de Renfe) admitió que no podía precisar si lo había visto pasar segundos antes. Iban a más de 200 kilómetros por hora, «por debajo de la máxima que marca la vía», en todo caso.
«Una alfombra»
Este maquinista, muy bien considerado por la empresa y sus compañeros, declaró que siempre conducía el mismo modelo de tren y que no tomaba ninguna medicación. Que no llevaba un teléfono personal en la cabina , solo una táblet donde se ve la hoja de ruta, un móvil de empresa y una botella de agua. Aseguró que no le llamó nadie de Iryo después del accidente y que no tuvo constancia que hubiera ocurrido algún incidente con pasajeros en el viaje. Ello pese a que una azafata sí admitió a los agentes en su interrogatorio sobre la presencia de un viajero «un poco agresivo y tocón», a quien conocían de anteriores trayectos, pero que tras el choque «ayudó como el que más».
En el mismo atestado remitido a la jueza de Montoro, la Policía Judicial recoge la declaración de los 19 maquinistas de Iryo, Renfe y Ouigo que circularon el pasado 17 y 18 de enero por el tramo de Adamuz antes del siniestro. Todos comunicaron no haber percibido nada «anormal» en el punto kilométrico 318. «Ni incidencias, ni sensaciones extrañas», testificaron. Incluso un conductor aseguró que desde que arreglaron las vías en esa zona circular por allí era una «alfombra».
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