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El mar ha venido a por lo que considera suyo y Matalascañas lo está sufriendo: el futuro de las playas es más complicado de lo que parece

El mar ha venido a por lo que considera suyo y Matalascañas lo está sufriendo: el futuro de las playas es más complicado de lo que parece
Artículo Completo 816 palabras
La borrasca Francis causó cientos de problemas en Andalucía. Pero si tenemos que escoger solo uno (aunque solo sea por su carácter icónico), ese tendría nombre y apellidos: Matalascañas.  Y es que la localidad almonteña sufrió incluso un desalojo preventivo ante el riesgo de derrumbe de un edificio junto a su paseo marítimo. Con todo, nadie esperaba lo que dejó la tormenta.    Más de cuatro kilómetros y medio de destrozos. En concreto, 4,6 kilómetros de paseo completamente arrasado y el colapso de tramos completos de playa; daños en al menos tres chiringuitos y muchos problemas en la depuradora de la ciudad.  Las primeras estimaciones hablan de tres millones de euros solo para intervenciones urgentes, aunque nadie espera que la recuperación completa de toda la infraestructura arrasada conlleve menos de diez.  No es la primera vez que pasa algo así en Huelva, ¿por qué esta es importante? En efecto, a estas alturas del año pasado estábamos hablando de cómo había desaparecido la playa de El Portil en Punta Umbría. Huelva es uno de los puntos más sensibles a los problemas costeros y sus playas se están convirtiendo en zonas en peligro de extinción.  Lo que ha ocurrido en Matalascañas no es importante porque sea nuevo, ni siquiera porque sea inusualmente grande. Es importante por que Francis ha golpeado a uno de los lugares icónicos del turismo español.  Es, negro sobre blanco, la constatación de que el problema es real y las soluciones son difíciles (y costosas). En Xataka Un temporal se ha comido una de las playas más icónicas de Andalucía. Es solo el aperitivo Frenar el mundo. Porque la verdad es que es algo que queremos frenar un proceso que siempre ha estado ahí. Cerca de allí, en la desembocadura del Río Piedras está  la 'flecha del Rompido' una lengua de arena que se extiende en la margen izquierda del río y que crece hasta 80 metros al año. Es decir, los onubenses tienen ejemplos muy cercanos de que las playas son casi 'seres vivos'. Como recuerdan los expertos, el perfil de las playas "cambia constantemente como respuesta a los cambios del transporte transversal de sedimentos que produce la dinámica marina, especialmente el oleaje". Esto "no ha cambiado nunca en toda la historia", lo que ha cambiado es que en las últimas décadas ha empezado a importarnos. ¿Por qué? Pues porque la irrupción del turismo de masas a partir de los 60 convirtió a las playas en un recurso muy valioso y las llenó de inversiones, infraestructuras y capital.  Cuando las playas empezaron a cambiar, aplicamos fuerza bruta: como hemos explicado en más de una ocasión, "la construcción de espigones, el relleno anual de playas y la construcción de infraestructuras costeras para 'asegurar' la línea han sido el día a día de nuestra relación con las playas".  El problema es que cada vez tenemos más inversiones en ellas, los problemas se vuelven más críticos y, por eso mismo, resulta más costoso asegurarlas.  Una carrera hacia ningún sitio (que no vamos a dejar de correr). Estos días, los expertos han hablado de pérdidas de más de dos metro al año y apuntando al papel del Espigón Juan Carlos I (13 km) en la alteración de corrientes y dinámicas de sedimentación. Además, las evacuaciones muestran que la infraestructura actual no "aguanta" y que los cambios que necesita Matalascañas son mucho más profundos de los que supondría una "reconstrucción". Y, sin embargo, las demandas de los vecinos son lógicas y, posiblemente, serán atendidas por la administración (más aún en año electoral en Andalucía).  Sin embargo, la pregunta sigue (y seguirá) encima de la mesa: ¿seremos capaces de retirarnos de la erosionada primera línea de forma ordenada y justa? ¿Seremos capaces de reconvertir industrialmente ese turismo en algo que mantenga empleos, familias y población? ¿seremos capaces de entender que tras Matalascañas se esconde un país entero con un problema enorme? Imagen | Luis Daniel Carbia Cabeza En Xataka | Veinte años después del Prestige, Galicia se enfrenta a otro desastre medioambiental en sus playas: los pellets - La noticia El mar ha venido a por lo que considera suyo y Matalascañas lo está sufriendo: el futuro de las playas es más complicado de lo que parece fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .
El mar ha venido a por lo que considera suyo y Matalascañas lo está sufriendo: el futuro de las playas es más complicado de lo que parece
  • 4,6 km del paseo marítimo de Matalascañas desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos: el turismo de playa choca con una costa que se mueve

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

Javier Jiménez

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La borrasca Francis causó cientos de problemas en Andalucía. Pero si tenemos que escoger solo uno (aunque solo sea por su carácter icónico), ese tendría nombre y apellidos: Matalascañas. 

Y es que la localidad almonteña sufrió incluso un desalojo preventivo ante el riesgo de derrumbe de un edificio junto a su paseo marítimo. Con todo, nadie esperaba lo que dejó la tormenta.   

Más de cuatro kilómetros y medio de destrozos. En concreto, 4,6 kilómetros de paseo completamente arrasado y el colapso de tramos completos de playa; daños en al menos tres chiringuitos y muchos problemas en la depuradora de la ciudad. 

Las primeras estimaciones hablan de tres millones de euros solo para intervenciones urgentes, aunque nadie espera que la recuperación completa de toda la infraestructura arrasada conlleve menos de diez. 

No es la primera vez que pasa algo así en Huelva, ¿por qué esta es importante? En efecto, a estas alturas del año pasado estábamos hablando de cómo había desaparecido la playa de El Portil en Punta Umbría. Huelva es uno de los puntos más sensibles a los problemas costeros y sus playas se están convirtiendo en zonas en peligro de extinción. 

Lo que ha ocurrido en Matalascañas no es importante porque sea nuevo, ni siquiera porque sea inusualmente grande. Es importante por que Francis ha golpeado a uno de los lugares icónicos del turismo español. 

Es, negro sobre blanco, la constatación de que el problema es real y las soluciones son difíciles (y costosas).

En XatakaUn temporal se ha comido una de las playas más icónicas de Andalucía. Es solo el aperitivo

Frenar el mundo. Porque la verdad es que es algo que queremos frenar un proceso que siempre ha estado ahí. Cerca de allí, en la desembocadura del Río Piedras está  la 'flecha del Rompido' una lengua de arena que se extiende en la margen izquierda del río y que crece hasta 80 metros al año. Es decir, los onubenses tienen ejemplos muy cercanos de que las playas son casi 'seres vivos'.

Como recuerdan los expertos, el perfil de las playas "cambia constantemente como respuesta a los cambios del transporte transversal de sedimentos que produce la dinámica marina, especialmente el oleaje". Esto "no ha cambiado nunca en toda la historia", lo que ha cambiado es que en las últimas décadas ha empezado a importarnos.

¿Por qué? Pues porque la irrupción del turismo de masas a partir de los 60 convirtió a las playas en un recurso muy valioso y las llenó de inversiones, infraestructuras y capital. 

Cuando las playas empezaron a cambiar, aplicamos fuerza bruta: como hemos explicado en más de una ocasión, "la construcción de espigones, el relleno anual de playas y la construcción de infraestructuras costeras para 'asegurar' la línea han sido el día a día de nuestra relación con las playas". 

El problema es que cada vez tenemos más inversiones en ellas, los problemas se vuelven más críticos y, por eso mismo, resulta más costoso asegurarlas. 

Una carrera hacia ningún sitio (que no vamos a dejar de correr). Estos días, los expertos han hablado de pérdidas de más de dos metro al año y apuntando al papel del Espigón Juan Carlos I (13 km) en la alteración de corrientes y dinámicas de sedimentación.

Además, las evacuaciones muestran que la infraestructura actual no "aguanta" y que los cambios que necesita Matalascañas son mucho más profundos de los que supondría una "reconstrucción". Y, sin embargo, las demandas de los vecinos son lógicas y, posiblemente, serán atendidas por la administración (más aún en año electoral en Andalucía). 

Sin embargo, la pregunta sigue (y seguirá) encima de la mesa: ¿seremos capaces de retirarnos de la erosionada primera línea de forma ordenada y justa? ¿Seremos capaces de reconvertir industrialmente ese turismo en algo que mantenga empleos, familias y población? ¿seremos capaces de entender que tras Matalascañas se esconde un país entero con un problema enorme?

Imagen | Luis Daniel Carbia Cabeza

En Xataka | Veinte años después del Prestige, Galicia se enfrenta a otro desastre medioambiental en sus playas: los pellets

Fuente original: Leer en Xataka
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