En octubre de 2023, un grupo de buceadores estaban en plena inmersión en la bahía de la Palma cuando encontraron algo que no debería estar ahí: una planta marina tropical arraigada en el lecho, donde habitualmente encontramos o bien fondos arenosos o praderas de Posidonia. El aviso del Centro Balear de Biología Aplicada fue confirmado mediante inmersiones por equipo del CSIC-UIB y CEAB-CSIC y el hallazgo se publicó en Mediterranean Marine Science.
Las presentaciones. El nombre de planta marina tropical es Halophila stipulacea y es una fanerógama marina y no un alga (a diferencia de las algas, tiene raíces, tallos y hojas), bastante más pequeña que la autóctona Posidonia Oceánica, con la que ahora comparte espacios.
Y aunque haya aparecido en a unos 3 kilómetros del puerto de Palma, en un fondo arenoso, es forastera: su origen procede del Océano Índico, mar Rojo y el Golfo Pérsico, aunque como buena tropical hace tiempo que llegó al Caribe. La apertura del Canal de Suez en 1869 fue su billete de ida hasta el Mediterráneo, sin embargo en estos 150 años su expansión estaba únicamente registrada en la zona oriental, nunca tan al oeste como Islas Baleares. Ya es una colonización total.
Contexto. Las aguas de mar Mediterráneo se están calentando más que la media global: entre 1982 y 2019, su temperatura superficial aumentó 1,3 °C frente a una media global de 0,6 °C, según datos de MedECC. En verano, las temperaturas del mar Mediterráneo registradas en las Islas Baleares rondan los 30 °C.
Este punto es importante porque marca un hito: las condiciones del Mediterráneo están cambiando. Es decir, puede que la Halophila llegara tan al oeste antes, pero no tenía condiciones favorables para sobrevivir y ahora sí. Como explica Andrés Arona, primer autor del estudio e investigador del Imedea es "un indicio claro de la 'tropicalización' del Mediterráneo".
Por qué es importante. Para empezar, porque la Halophila Stipulacea actúa como un termómetro biológico del cambio real del Mediterráneo. Una tropicalización que abre las puertas a unas especies y se las cierra a otras, como la posidonia o los corales. Pero también importa por el preocupante precedente del Caribe, donde su vertiginosa colonización de grandes extensiones redujo la biodiversidad, alterando el ecosistema. Algo que ya está pasando en el Mediterráneo oriental.
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Impacto ambiental potencial. Habida cuenta de su presencia en fondos arenosos degradados, su efecto es ambivalente: puede aumentar la complejidad estructural, aunque también desplazar la fauna propia de esos fondos. El riesgo mayor, sin embargo, sería si llegara a competir con fanerógamas autóctonas como la Posidonia oceanica, algo que ya ha hecho con otras especies en el Caribe, donde colonizó amplias zonas en menos de 20 años.
La diferencia entre ambas plantas no es baladí En palabras de la investigadora del Imedea, Fiona Tomàs, "La posidonia es como una secuoya, la Halophila es mucho más pequeña": la posidonia genera una complejidad estructural que sostiene hábitats de cría para cientos de especies y acumula carbono en otro orden de magnitud. Halophila no genera ni de lejos esa arquitectura ni ese almacenamiento de carbono. Un cambio en la dominancia de especies alteraría profundamente el ecosistema.
Qué se puede hacer. La buena noticia es que esta detección ha sido temprana y cuanto antes llegue el aviso, más margen hay para tomar medidas. La no tan buena es que es una planta con sus semillas y que lo más definitivo sería que el Mediterráneo retrocediera su tropicalización, pero eso implica frenar el calentamiento global. Poca broma.
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Portada | Benjamin Guichard y Mariya Oliynyk
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La noticia
El mar Mediterráneo se está tropicalizando: Baleares da la bienvenida a una planta invasora hasta ahora imposible en sus aguas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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El mar Mediterráneo se está tropicalizando: Baleares da la bienvenida a una planta invasora hasta ahora imposible en sus aguas
Una planta del mar Rojo ha encontrado sitio en el fondo de la bahía de Palma: la señal de que el Mediterráneo ya no es lo que era
En octubre de 2023, un grupo de buceadores estaban en plena inmersión en la bahía de la Palma cuando encontraron algo que no debería estar ahí: una planta marina tropical arraigada en el lecho, donde habitualmente encontramos o bien fondos arenosos o praderas de Posidonia. El aviso del Centro Balear de Biología Aplicada fue confirmado mediante inmersiones por equipo del CSIC-UIB y CEAB-CSIC y el hallazgo se publicó en Mediterranean Marine Science.
Las presentaciones. El nombre de planta marina tropical es Halophila stipulacea y es una fanerógama marina y no un alga (a diferencia de las algas, tiene raíces, tallos y hojas), bastante más pequeña que la autóctona Posidonia Oceánica, con la que ahora comparte espacios.
Y aunque haya aparecido en a unos 3 kilómetros del puerto de Palma, en un fondo arenoso, es forastera: su origen procede del Océano Índico, mar Rojo y el Golfo Pérsico, aunque como buena tropical hace tiempo que llegó al Caribe. La apertura del Canal de Suez en 1869 fue su billete de ida hasta el Mediterráneo, sin embargo en estos 150 años su expansión estaba únicamente registrada en la zona oriental, nunca tan al oeste como Islas Baleares. Ya es una colonización total.
Contexto. Las aguas de mar Mediterráneo se están calentando más que la media global: entre 1982 y 2019, su temperatura superficial aumentó 1,3 °C frente a una media global de 0,6 °C, según datos de MedECC. En verano, las temperaturas del mar Mediterráneo registradas en las Islas Baleares rondan los 30 °C.
Este punto es importante porque marca un hito: las condiciones del Mediterráneo están cambiando. Es decir, puede que la Halophila llegara tan al oeste antes, pero no tenía condiciones favorables para sobrevivir y ahora sí. Como explica Andrés Arona, primer autor del estudio e investigador del Imedea es "un indicio claro de la 'tropicalización' del Mediterráneo".
Por qué es importante. Para empezar, porque la Halophila Stipulacea actúa como un termómetro biológico del cambio real del Mediterráneo. Una tropicalización que abre las puertas a unas especies y se las cierra a otras, como la posidonia o los corales. Pero también importa por el preocupante precedente del Caribe, donde su vertiginosa colonización de grandes extensiones redujo la biodiversidad, alterando el ecosistema. Algo que ya está pasando en el Mediterráneo oriental.
Impacto ambiental potencial. Habida cuenta de su presencia en fondos arenosos degradados, su efecto es ambivalente: puede aumentar la complejidad estructural, aunque también desplazar la fauna propia de esos fondos. El riesgo mayor, sin embargo, sería si llegara a competir con fanerógamas autóctonas como la Posidonia oceanica, algo que ya ha hecho con otras especies en el Caribe, donde colonizó amplias zonas en menos de 20 años.
La diferencia entre ambas plantas no es baladí En palabras de la investigadora del Imedea, Fiona Tomàs, "La posidonia es como una secuoya, la Halophila es mucho más pequeña": la posidonia genera una complejidad estructural que sostiene hábitats de cría para cientos de especies y acumula carbono en otro orden de magnitud. Halophila no genera ni de lejos esa arquitectura ni ese almacenamiento de carbono. Un cambio en la dominancia de especies alteraría profundamente el ecosistema.
Qué se puede hacer. La buena noticia es que esta detección ha sido temprana y cuanto antes llegue el aviso, más margen hay para tomar medidas. La no tan buena es que es una planta con sus semillas y que lo más definitivo sería que el Mediterráneo retrocediera su tropicalización, pero eso implica frenar el calentamiento global. Poca broma.