¿Amenaza medioambiental o diversión inofensiva? ¿Negocio boyante o una fuente de molestias y peligros para los bañistas? El entorno del Mar Menor lleva meses inmerso en un debate espinoso que gira en torno a las motos de agua. Su proliferación en la laguna ha provocado un choque entre vecinos, ecologistas y el sector náutico de la comarca, con visiones diametralmente opuestas sobre el impacto que estos vehículos tienen para los turistas y el ecosistema.
Debates aparte, hay un dato incuestionable: las motos náuticas son las que suman más denuncias por infracciones en el Mar Menor.
Un debate complicado. El Mar Menor es un paraje idílico salpicado de arenales, lo que explica que cada año miles de personas opten por su entorno y la zona de La Manga como el lugar en el que pasar sus vacaciones de verano. En los últimos meses sin embargo la región se ha visto sacudida por un debate espinoso: ¿Qué impacto tiene la proliferación de motos de agua? ¿Suponen una diversión inofensiva o una amenaza para el ecosistema de la laguna y los bañistas?
¿Perjudican las motos la fauna y flora costera, como sostienen algunos ecologistas? ¿Tiene razón el sector náutico al defender que "no hay fundamento científico" que demuestre ese impacto en la albufera? ¿Deberían escuchar las autoridades a quienes aseguran que estos vehículos se han convertido en un peligro y una fuente de ruidos, lo que incluso ha activado un campaña de recogida de firmas en Change (van ya por 32.600) para prohibirlas?
La Gola de Marchamalo parece un circuito de velocidad, con medio metro de agua en muchas zonas.
Sobre todo la gran mayoría de motos de agua que, tanto privadas como de empresas de alquiler, salen a gran velocidad al Mar Menor.
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— SOS Mar Menor (@sosmarmenorofi) August 8, 2026
¿Tanta polémica hay? Sí. Y llega una búsqueda rápida en Google para comprobarlo. En los últimos meses se han pronunciado sobre el tema Ecologistas en Acción, Asamblea Ciudadana Playa de La Isla de Mazarrón, SOS Mar Menor, Abrecemos el Mar Menor y la Asociación Náutica de la región de Murcia. Eso sin contar con la campaña activada en Change que pide seguir el ejemplo del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y vetar las motos de agua en la laguna murciana.
Todas las partes coinciden en que es necesaria más vigilancia, pero difieren en el punto clave de la controversia: ¿Suponen estos vehículos una amenaza?
"Enturbiando las aguas". Desde Ecologistas en Acción son claros al respecto y advierten que el aumento de las embarcaciones recreativas y con motor (incluidas lanchas, yates y motos) están pasando factura a los ecosistemas costeros.
En una entrevista con elDiario, Pedro Luengo, de la ONG, insistía sobre todo en el daño que causan en las aguas de menor profundidad. "Se puede producir una resuspensión de sedimentos, poniendo a disposición de las microalgas nutrientes que están en el sedimento, enturbiando las aguas. También a grandes velocidades pueden descalzar las plantas y algas e incluso animales sujetos al fondo".
"Nadie lo ha demostrado". No solo eso. Hay vecinos que alertan de comportamientos imprudentes por parte de los pilotos, que navegan a gran velocidad, ponen en riesgo al resto de bañistas y causan ruido. "La Gola de Marchamalo parece un circuito de velocidad", recalca SOS Mar Menor.
Para la Asociación Náutica de la región la realidad es bastante distinta: hay que vigilar más y sancionar a quienes infringen las normas, pero su presidente, José Miguel Martínez, se niega a que paguen justos por pecadores y se acuse a todos los usuarios de un daño ambiental "que nadie ha demostrado científicamente".
🌊🌊20.500🌊🌊 firmas
¡VEINTE MIL QUINIENTAS!
lleva la prohibición de las motos de agua en el #MarMenor (excepto para Seguridad y Salvamento).
🖋️Firma, Difunde, Comparte, Protege el Mar Menor🌊 https://t.co/5tXBSKKjWo
— Alianza Mar Menor ➡️ AMARME (@AlianzaMarmenor) July 1, 2026
La cifra: 102. Por si ese cruce de argumentos no fuera suficiente, hace unos días el diario La Verdad reveló un dato que añade aún más leña al fuego: las motos de agua causan casi la mitad de las sanciones registradas por Capitanía Marítima.
Para ser más precisos, entre el 1 de enero y 26 de agosto las autoridades han contabilizado 221 denuncias por infracciones náuticas en el Mar Menor y de ellas 102 (el 46,1%) las protagonizaron usuarios de motos náuticas. Superan las faltas relacionadas con embarcaciones de recreo (99) y de pesca o servicios portuarios. Todo indica además que la mayoría de las infracciones se comenten en verano.
Un negocio en expansión. No es el único dato que ayuda a entender el impacto de las motos acuáticas en la región. El último balance de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) muestra que entre enero y julio las altas de embarcaciones de recreo, incluidas las motos, crecieron un 6,8% con respecto a 2025. Y Murcia destaca como la quinta provincia con más matriculaciones.
Ese aumento explica que haya regiones de España que ya han movido ficha para endurecer su regulación o vetarlas en ciertas aguas, como ocurre en el Parque Natural Cabo de Gata o Cantabria, cuyo marco legal acaba de actualizarse.
Imágenes | Ludovic Gauthier (Unsplash) y Wikipedia
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La noticia
El Mar Menor se ha encontrado con una polémica inesperada: 30.000 firmas para prohibir las motos de agua
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
El Mar Menor se ha encontrado con una polémica inesperada: 30.000 firmas para prohibir las motos de agua
¿Diversión inofensiva, amenaza medioambiental y para los bañistas o negocio boyante? El debate está servido
¿Amenaza medioambiental o diversión inofensiva? ¿Negocio boyante o una fuente de molestias y peligros para los bañistas? El entorno del Mar Menor lleva meses inmerso en un debate espinoso que gira en torno a las motos de agua. Su proliferación en la laguna ha provocado un choque entre vecinos, ecologistas y el sector náutico de la comarca, con visiones diametralmente opuestas sobre el impacto que estos vehículos tienen para los turistas y el ecosistema.
Debates aparte, hay un dato incuestionable: las motos náuticas son las que suman más denuncias por infracciones en el Mar Menor.
Un debate complicado. El Mar Menor es un paraje idílico salpicado de arenales, lo que explica que cada año miles de personas opten por su entorno y la zona de La Manga como el lugar en el que pasar sus vacaciones de verano. En los últimos meses sin embargo la región se ha visto sacudida por un debate espinoso: ¿Qué impacto tiene la proliferación de motos de agua? ¿Suponen una diversión inofensiva o una amenaza para el ecosistema de la laguna y los bañistas?
¿Perjudican las motos la fauna y flora costera, como sostienen algunos ecologistas? ¿Tiene razón el sector náutico al defender que "no hay fundamento científico" que demuestre ese impacto en la albufera? ¿Deberían escuchar las autoridades a quienes aseguran que estos vehículos se han convertido en un peligro y una fuente de ruidos, lo que incluso ha activado un campaña de recogida de firmas en Change (van ya por 32.600) para prohibirlas?
La Gola de Marchamalo parece un circuito de velocidad, con medio metro de agua en muchas zonas.
Sobre todo la gran mayoría de motos de agua que, tanto privadas como de empresas de alquiler, salen a gran velocidad al Mar Menor.
Todas las partes coinciden en que es necesaria más vigilancia, pero difieren en el punto clave de la controversia: ¿Suponen estos vehículos una amenaza?
"Enturbiando las aguas". Desde Ecologistas en Acción son claros al respecto y advierten que el aumento de las embarcaciones recreativas y con motor (incluidas lanchas, yates y motos) están pasando factura a los ecosistemas costeros.
En una entrevista con elDiario, Pedro Luengo, de la ONG, insistía sobre todo en el daño que causan en las aguas de menor profundidad. "Se puede producir una resuspensión de sedimentos, poniendo a disposición de las microalgas nutrientes que están en el sedimento, enturbiando las aguas. También a grandes velocidades pueden descalzar las plantas y algas e incluso animales sujetos al fondo".
"Nadie lo ha demostrado". No solo eso. Hay vecinos que alertan de comportamientos imprudentes por parte de los pilotos, que navegan a gran velocidad, ponen en riesgo al resto de bañistas y causan ruido. "La Gola de Marchamalo parece un circuito de velocidad", recalca SOS Mar Menor.
Para la Asociación Náutica de la región la realidad es bastante distinta: hay que vigilar más y sancionar a quienes infringen las normas, pero su presidente, José Miguel Martínez, se niega a que paguen justos por pecadores y se acuse a todos los usuarios de un daño ambiental "que nadie ha demostrado científicamente".
🌊🌊20.500🌊🌊 firmas
¡VEINTE MIL QUINIENTAS!
lleva la prohibición de las motos de agua en el #MarMenor (excepto para Seguridad y Salvamento).
— Alianza Mar Menor ➡️ AMARME (@AlianzaMarmenor) July 1, 2026
La cifra: 102. Por si ese cruce de argumentos no fuera suficiente, hace unos días el diario La Verdadreveló un dato que añade aún más leña al fuego: las motos de agua causan casi la mitad de las sanciones registradas por Capitanía Marítima.
Para ser más precisos, entre el 1 de enero y 26 de agosto las autoridades han contabilizado 221 denuncias por infracciones náuticas en el Mar Menor y de ellas 102 (el 46,1%) las protagonizaron usuarios de motos náuticas. Superan las faltas relacionadas con embarcaciones de recreo (99) y de pesca o servicios portuarios. Todo indica además que la mayoría de las infracciones se comenten en verano.
Un negocio en expansión. No es el único dato que ayuda a entender el impacto de las motos acuáticas en la región. El último balance de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) muestra que entre enero y julio las altas de embarcaciones de recreo, incluidas las motos, crecieron un 6,8% con respecto a 2025. Y Murcia destaca como la quinta provincia con más matriculaciones.
Ese aumento explica que haya regiones de España que ya han movido ficha para endurecer su regulación o vetarlas en ciertas aguas, como ocurre en el Parque Natural Cabo de Gata o Cantabria, cuyo marco legal acaba de actualizarse.