Dos universidades norteamericanas en dedicado cinco años a buscar un tipo de suelo que sirva para todos los estadios y que resista la intensidad de los partidos
Regala esta noticia Añádenos en GoogleÓscar Beltrán de Otálora e Isabel Toledo
24/06/2026 a las 00:49h.Cada vez que el balón 'Trionda' corre sobre el césped del Mundial lo hace sobre el resultado de una larga investigación científica en la que ... expertos de dos universidades norteamericanas han trabajado durante cinco años para conseguir el 'Messi' de la hierba. En cada una de las briznas de hierba que pisan los jugadores se esconde un proceso de selección, elaboración e incluso riesgo, casi un proceso de alquimia.
Las condiciones de la FIFA
1. Absorción de impactos
La superficie debe actuar como un escudo protector para el cuerpo del deportista. Cada vez que un jugador impacta el suelo al correr o saltar, se genera una onda de choque que viaja desde el talón hasta la cabeza a través del sistema musculoesquelético.
Un campo homologado debe absorber
60-70%
de esa energía
2. Deformación vertical milimétrica
Cuánto se hunde el suelo bajo los pies. Si es demasiado, provoca fatiga muscular y movimientos articulares inesperados que acaban en severos esguinces de tobillo.
Bajo el peso de un impacto, la superficie debe ceder
4-8 mm
obligatoriamente
3. Tracción rotacional y lineal
Si el agarre es deficiente...
Si los tacos de la bota no se agarran al suelo (tracción lineal deficiente), el jugador resbalará y caerá, impidiendo además arranques explosivos.
El pavimento debe tener un agarre perfecto. Entre 30 y 45 Newton-metro.
Si hay exceso de agarre...
Durante un giro o cambio de dirección la bota se quedará clavada provocando rotura de ligamentos en la rodilla (tracción rotacional).
4. Rodadura y bote
La FIFA evalúa el comportamiento de la pelota utilizando cronómetros acústicos, radares y rampas calibradas.
a) Rebote vertical
Entre 0,60 y 0,85 metros al dejarse caer.
b) Rodadura
La fricción que ejerce la hierba sobre la pelota.
Entre 4 y 8 metros tras descender por una rampa de prueba.
5. Resistencia a la abrasión
Para homologar un césped, este no debe suponer un riesgo de abrasión para la piel cuando un jugador se desliza para "robar" un balón.
Esto se prueba sometiendo al césped a fricciones con muestras de silicona que simulan la piel humana para evaluar los daños.
1. Absorción de impactos
La superficie debe actuar como un escudo protector para el cuerpo del deportista. Cada vez que un jugador impacta el suelo al correr o saltar, se genera una onda de choque que viaja desde el talón hasta la cabeza a través del sistema musculoesquelético.
Un campo homologado debe absorber
60-70%
de esa energía
2. Deformación vertical milimétrica
Cuánto se hunde el suelo bajo los pies. Si es demasiado, provoca fatiga muscular y movimientos articulares inesperados que acaban en severos esguinces de tobillo.
Bajo el peso de un impacto, la superficie debe ceder
4-8 mm
obligatoriamente
3. Tracción rotacional y lineal
Si el agarre es deficiente...
Si los tacos de la bota no se agarran al suelo (tracción lineal deficiente), el jugador resbalará y caerá, impidiendo además arranques explosivos.
El pavimento
debe tener un
agarre perfecto.
Entre 30 y 45
Newton-metro.
Si hay exceso de agarre...
Durante un giro o cambio de dirección la bota se quedará clavada provocando rotura de ligamentos en la rodilla (tracción rotacional).
4. Rodadura y bote
La FIFA evalúa el comportamiento de la pelota utilizando cronómetros acústicos, radares y rampas calibradas.
a) Rebote vertical
Entre 0,60 y 0,85 metros al dejarse caer.
b) Rodadura
La fricción que ejerce la hierba sobre la pelota.
Entre 4 y 8 metros tras descender por una rampa de prueba.
5. Resistencia a la abrasión
Para homologar un césped, este no debe suponer un riesgo de abrasión para la piel cuando un jugador se desliza para "robar" un balón.
Esto se prueba sometiendo al césped a fricciones con muestras de silicona que simulan la piel humana para evaluar los daños.
1. Absorción de impactos
La superficie debe actuar como un escudo protector para el cuerpo del deportista. Cada vez que un jugador impacta el suelo al correr o saltar, se genera una onda de choque que viaja desde el talón hasta la cabeza a través del sistema musculoesquelético.
Un campo homologado debe absorber
60-70%
de esa energía
2. Deformación vertical milimétrica
Cuánto se hunde el suelo bajo los pies. Si es demasiado, provoca fatiga muscular y movimientos articulares inesperados que acaban en severos esguinces de tobillo.
Bajo el peso de un impacto, la superficie debe ceder
4-8 mm
obligatoriamente
3. Tracción rotacional y lineal
Si el agarre es deficiente...
Si los tacos de la bota no se agarran al suelo (tracción lineal deficiente), el jugador resbalará y caerá, impidiendo además arranques explosivos.
El pavimento
debe tener un
agarre perfecto.
Entre 30 y 45
Newton-metro.
Si hay exceso de agarre...
Durante un giro o cambio de dirección la bota se quedará clavada provocando rotura de ligamentos en la rodilla (tracción rotacional).
4. Rodadura y bote
La FIFA evalúa el comportamiento de la pelota utilizando cronómetros acústicos, radares y rampas calibradas.
a) Rebote vertical
b) Rodadura
La fricción que ejerce la hierba sobre la pelota.
Entre 0,60 y 0,85 metros al dejarse caer.
Entre 4 y 8 metros tras descender por una rampa de prueba.
5. Resistencia a la abrasión
Para homologar un césped, este no debe suponer un riesgo de abrasión para la piel cuando un jugador se desliza para "robar" un balón.
Esto se prueba sometiendo al césped a fricciones con muestras de silicona que simulan la piel humana para evaluar los daños.
1. Absorción de impactos
La superficie debe actuar como un escudo protector para el cuerpo del deportista. Cada vez que un jugador impacta el suelo al correr o saltar, se genera una onda de choque que viaja desde el talón hasta la cabeza a través del sistema musculoesquelético.
Un campo homologado debe absorber
60-70%
de esa energía
2. Deformación vertical milimétrica
Cuánto se hunde el suelo bajo los pies. Si es demasiado, provoca fatiga muscular y movimientos articulares inesperados que acaban en severos esguinces de tobillo.
Bajo el peso de un impacto, la superficie debe ceder
4-8 mm
obligatoriamente
3. Tracción rotacional y lineal
Si el agarre es deficiente...
Si los tacos de la bota no se agarran al suelo (tracción lineal deficiente), el jugador resbalará y caerá, impidiendo además arranques explosivos.
El pavimento
debe tener un
agarre perfecto.
Entre 30 y 45
Newton-metro.
Si hay exceso de agarre...
Durante un giro o cambio de dirección la bota se quedará clavada provocando rotura de ligamentos en la rodilla (tracción rotacional).
4. Rodadura y bote
La FIFA evalúa el comportamiento de la pelota utilizando cronómetros acústicos, radares y rampas calibradas.
a) Rebote vertical
b) Rodadura
La fricción que ejerce la hierba sobre la pelota.
Entre 0,60 y 0,85 metros al dejarse caer.
Entre 4 y 8 metros tras descender por una rampa de prueba.
5. Resistencia a la abrasión
Para homologar un césped, este no debe suponer un riesgo de abrasión para la piel cuando un jugador se desliza para "robar" un balón.
Esto se prueba sometiendo al césped a fricciones con muestras de silicona que simulan la piel humana para evaluar los daños.
«Uno de nuestros retos fue que la mitad de los estadios del Mundial estaban basados en césped artificial que debía convertirse en césped natural. Y, de ellos, cinco son techados, lo que significa que la hierba no estaría expuesta a la luz solar», explica Lynn Guevara. En el arsenal de conocimientos de estos científicos, décadas de trabajo con las distintas variedades de hierba que se han empleado en todos los campos de deporte que la utilizan, desde los del fútbol hasta los de golf.
El césped híbrido
El natural y el sintético se entremezclan. Se puede crear de dos maneras:
Cosiendo fibras de plástico en un campo de césped ya existente.
Colocando una alfombra de fibras de plástico que luego se rellena con arena y se siembra para que crezca césped de nuevo.
Fibras de plástico
2 cm
2 cm
Césped natural
Las raíces se van entrelazando con las fibras del césped plástico.
El césped híbrido
El natural y el sintético se entremezclan. Se puede crear de dos maneras:
Cosiendo fibras de plástico en un campo de césped ya existente.
Colocando una alfombra de fibras de plástico que luego se rellena con arena y se siembra para que crezca césped de nuevo.
Fibras de plástico
2 cm
2 cm
Césped natural
Las raíces se van entrelazando con las fibras del césped plástico.
El césped híbrido
El natural y el sintético se entremezclan. Se puede crear de dos maneras:
Cosiendo fibras de plástico en un campo de césped ya existente.
Colocando una alfombra de fibras de plástico que luego se rellena con arena y se siembra para que crezca césped de nuevo.
Fibras de plástico
2 cm
2 cm
Césped natural
Las raíces se van entrelazando con las fibras del césped plástico.
El césped híbrido
El natural y el sintético se entremezclan. Se puede crear de dos maneras:
Cosiendo fibras de plástico en un campo de césped ya existente.
Colocando una alfombra de fibras de plástico que luego se rellena con arena y se siembra para que crezca césped de nuevo.
Fibras de plástico
2 cm
2 cm
Césped natural
Las raíces se van entrelazando con las fibras del césped plástico.
dhaPero la mezcla de esas dos variedades no garantizaba todavía el éxito y se corría el riesgo de que las carreras de los futbolistas dejasen el campo de juego como un patatal en los primeros partidos y arruinasen todo el terreno para el resto de la competición. Así que los científicos probaron una nueva vuelta de tuerca. Colocaron briznas de plástico en la tierra en la que se iban a plantar las semillas de las dos hierbas. «Para cultivar un césped capaz de soportar ese nivel de uso, el primer paso fue cultivar sobre plástico. De este modo, cuando las raíces llegan al plástico, se extienden lateralmente y se entrelazan, formando un sistema radicular fuerte y denso.
En segundo lugar, el producto se reforzó añadiendo fibras artificiales mediante sistemas de cosido, creando un sistema de césped híbrido. A medida que el césped crece, sus raíces se envuelven alrededor de estas fibras plásticas, lo que ayuda a mantener la superficie estable y firme», aclara Jackie Lynn Guevara.
Otra cuestión a tener en cuenta: se debía plantar de tal forma que luego pudiera enrollarse en enormes alfombras para trasladarse a los campos en los que iba a ser plantado. Una vez colocado, en diez días debía estar operativo para jugar. Además, debía resistir la temperatura de la costa atlántica de Estados Unidos y el calor sofocante de Guadalajara.
(Michigan State University)Estaban ante un experimento mutante que debía garantizar que los deportistas no se iban a lesionar por esta causa y que el campo de juego podía discurrir bien. Y aquí es donde entra la tecnología más puntera. Hace siete años, la Universidad de Tennessee desarrolló una máquina bautizada como fLEX (siglas de Foot Lower Extremity o Extremidad Inferior del Pie, en castellano). Hasta ese momento, los técnicos que debían medir el comportamiento del césped clavaban herramientas lastradas con peso para simular el efecto de los tacos de las botas en el terreno.
Pie y tobillo mecánicos
El fLEX, sin embargo, es un pie artificial unido a un tobillo también mecánico y calzado con una bota real. Este dispositivo se desplaza sobre el campo en un pequeño carro equipado con sensores que miden el comportamiento de la pisada del jugador de manera casi perfecta. «La máquina puede detectar incluso ligeras diferencias en las condiciones de juego, lo que nos proporciona datos objetivos para evaluar el rendimiento del campo. Ha sido una herramienta fundamental para guiarnos hacia la obtención de superficies de juego uniformes y de alta calidad en todos los estadios», explica Lynn Guevara.
Todo este proceso concluyó el 11 de junio, cuando los jugadores de México y Sudáfrica saltaron al terreno de juego y comenzaron a pisotear el híbrido de raigrás, pasto de Kentucky y fibras de plástico. En cualquier caso, los perdedores siempre podrán echarle la culpa a la hierba, aunque sea tan sofisticada.
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