Del temor a las grabaciones al #bikinitanlines: así influyen las redes sociales en las decisiones de las bañistas malagueñas
Regala esta noticia Añádenos en Google 28/08/2026 a las 23:40h.El topless, una práctica común en las playas españolas durante las últimas décadas, vive en estos momentos un retroceso entre las generaciones más jóvenes. Es algo que se lleva observando este verano en el litoral malagueño: mientras las mujeres adultas y mayores mantienen la costumbre de quitarse la parte superior del bikini, las adolescentes y jóvenes de entre 18 y 30 años optan, en su mayoría, por permanecer cubiertas. La disminución de esta costumbre entre la población joven responde a una combinación de factores en los que intervienen el miedo a la exposición en el entorno digital, los cambios en las tendencias de la moda de baño y la presión de los estereotipos estéticos sobre la imagen corporal.
Visitando varias playas de la capital, la percepción de las mujeres sobre el topless coincide en que «cada vez son menos». Con testimonios que van desde los 20 años hasta casi los 70, las bañistas malagueñas lo confirman en este reportaje: «A día de hoy son bastante menos las chicas jóvenes que hacen topless», señala Elena Rodríguez, de 41 años, que lleva años manteniendo esta práctica en la playa, aunque confiesa que si está con la familia o grupo de amigos, procura ponerse la parte de arriba del bikini.
La treintañera Miriam Labaja analiza este hábito: «Se han puesto de moda las marcas del bikini y creo que la gente está aprovechando eso también porque queda como sexy». La joven Carmen López conoce también la tendencia: «Si quieres que te quede la marca pues te dejas el tirante y si no te la quitas, pero vaya, a mí me da igual. Yo no hago topless porque no me gusta, pero cada uno puede hacer con su cuerpo lo que quiera». O como añade Elena Rodríguez, haciendo alusión a lo que siempre le decía su abuela: «Sufre más el que ve que el que enseña. Si alguien se siente incómodo, yo no tengo culpa, voy a seguir haciendo topless sin tener ningún tipo de complejo».
Los cánones de belleza «ideales»
La misma Elena que ahora no tiene complejo confiesa que siendo más joven no se atrevía a hacer topless: «Al final pierdes un poco la vergüenza conforme van pasando los años. Anteriormente pues me daba pudor y ahora es, mira, esto es lo que hay, ¿sabes? O sea, que es que me da igual. Yo me siento cómoda y yo ya me he aceptado tal y como soy, pero claro, una niña, pues eso, unos 18 o veintitantos años, a lo mejor está un poco más cohibida en ese aspecto porque no se siente cómoda o no se quiere tal y como es y eso influye mucho a la hora de exponerse de esta manera».
A Miriam Labajo le pasó durante años: «No me he atrevido siempre, el topless es algo que he hecho más siendo más mayor. Tenía complejo de pecho pequeño. Hay unos estereotipos de belleza que muchas veces cuesta cumplir y si tú te ves con poco pecho o incluso con demasiado pecho, no te atreves. Entonces tiene que llegar un momento en que tu cabeza haga 'click' para poder hacerlo».
Bikinis de braga brasileña
Esta exigencia lleva a algunas jóvenes a seleccionar las partes del cuerpo que prefieren mostrar. Y que además se convierten en otra moda más en las playas: llevar la braga de bikini brasileña. Lucía Fuentes observa esta dinámica: «Todo el mundo no tiene un cuerpo, como se suele decir, perfecto para la sociedad. De alguna manera, el estereotipo de las personas más jóvenes yo creo que está en ese rollo, que ellas enseñan realmente lo que les gusta de su cuerpo y es más fácil para ellas si no tienen un pecho grande, ni 'bonito' según lo que nos han impuesto… Pues al final enseñan más el culete». «Lo vemos continuamente en la playa. Ahora las jóvenes enseñan más la parte de abajo que el pecho; ellas llevan el pecho tapado con el bikini pero el culo totalmente destapado con las bragas brasileñas», asegura Claudia, bañista habitual en la playa de Pedregalejo.
El debate sobre la retirada del topless entre las más jóvenes oscila entre la precaución frente a la sobreexposición digital, la adopción de nuevas tendencias estéticas como las marcas del bikini y la influencia de los cánones de imagen. Mientras las generaciones mayores mantienen la costumbre adoptada en su juventud con menor preocupación por la opinión ajena, las más jóvenes optan por preservar su privacidad en un entorno marcado por la presencia constante de cámaras y redes sociales.
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