El riesgo, a veces, tiene su recompensa. Un famoso YouTuber inglés se compra un Veyron con múltiples fallos y descubre que la millonaría reparación apenas cuesta unos pocos euros y unos minutos en el taller.
Una compra barata, pero cargada de dudas que pueden suponer cientos de miles de euros.Javier Gómara[email protected]Publicado: 07/04/2026 17:00
6 min. lectura
...En el exclusivo mundo de los hiperdeportivos, la palabra Bugatti suele ir acompañada de facturas con seis ceros y largos tiempos de espera. Sin embargo, el conocido mecánico y YouTuber Mat Armstrong acaba de demostrar que, a veces, la ingeniería más compleja del mundo puede verse doblegada por uno de los componentes más sencillos y baratos de un vehículo: un fusible. Esta no es la primera vez que Armstrong consigue obrar un milagro similar, aunque nunca antes tan barato.
La historia comienza con una apuesta de alto riesgo. Armstrong localizó un Bugatti Veyron (el chasis número 34, fabricado originalmente para el mercado de Dubái) que había sido reposeído por una empresa de finanzas en Florida. El vehículo, que en su día fue la cúspide de la velocidad mundial con su motor W16 de 8 litros y cuatro turbos, llegó a las manos de Mat en un estado preocupante: el motor fallaba, perdía refrigerante de forma visible y, lo más grave, la transmisión estaba completamente bloqueada en "Park".
El Veyron embargado llegó a la casa de Armstrong en un camión al no poder moverse.Un misterio mecánico y financiero
El historial del coche sugería un pasado turbulento. Registrado en el Reino Unido desde 2018, los datos indicaban que el anterior propietario podría haber dejado de pagar las cuotas de financiación precisamente cuando el coche empezó a mostrar fallos mecánicos graves. Ante la perspectiva de una factura de reparación en un servicio oficial de Bugatti -que suele rondar los 350.000 € solo por una caja de cambios nueva-, el embargo pareció la salida más sencilla para su antiguo dueño.
Al recibir el coche en su taller, las primeras pruebas diagnósticas fueron desalentadoras. El escáner OBD revelaba fallos de encendido (misfires) en múltiples cilindros, principalmente en el número 8, y una ausencia total de presión de aceite en la caja de cambios. Sin esta presión, generada por una bomba eléctrica, los solenoides no pueden mover las horquillas del cambio, dejando al coche convertido en un costoso pisapapeles de 1.000 caballos de fuerza y más de 1 millón de euros.
La unidad #34 del Veyron está cargada de fallos de encendido y transmisión.La investigación: de la mecánica a la electricidad
Tras descartar fugas masivas de líquido de transmisión y comprobar que las ruedas no estaban bloqueadas mecánicamente, Armstrong centró su atención en la gestión eléctrica. Un detalle crucial llamó su atención: las bombas de aire secundarias, encargadas de calentar los catalizadores en el arranque en frío, tampoco funcionaban.
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Calcula tu precio onlineConsultando con expertos, Armstrong formuló la hipótesis de que ambos sistemas -la bomba de la transmisión y las bombas de aire- podrían compartir una línea de alimentación o estar sufriendo un fallo por un pico de tensión, posiblemente causado por un intento previo de arrancar el coche con pinzas de forma inadecuada.
Tras una larga revisión el problema principal estaba causado por un fusible quemado.El hallazgo: Un fusible derretido
Al inspeccionar la caja de fusibles principal, ubicada en el paso de rueda trasero, Armstrong encontró la "pistola humeante". Un fusible de 40 amperios se había derretido literalmente dentro de su alojamiento, fusionándose con el plástico de la caja y afectando al componente adyacente. Al parecer, alguien había intentado solucionar un problema previo instalando un fusible de mayor amperaje del permitido, lo que generó un exceso de calor que inutilizó el circuito de la bomba de la transmisión.
Tras limpiar el área y sustituir el componente dañado por un fusible estándar de 30 amperios, con un coste insignificante de apenas 5 euros, el taller quedó en silencio mientras Mat abría la puerta del conductor. Al instante, se escuchó el zumbido característico de la bomba de la transmisión cebando el sistema.
Armstrong ha documentado todo el proceso.
El resultado: 300.000 € ahorrados en segundos
Con el corazón en un puño, Armstrong arrancó el motor W16 y accionó la palanca de cambios. El indicador del tablero pasó de "P" a "N" y luego a "D". Tras subir el elevador, las ruedas del Veyron cobran vida tras engranar la primera marcha. El problema que habría costado el precio de una vivienda media en el Reino Unido se había solucionado con una pieza de menos de 5 euros.
Aunque al vehículo todavía le queda un largo camino de restauración -incluyendo la reparación de los radiadores frontales perforados por piedras y el ajuste del encendido-, Armstrong ha logrado lo que muchos consideraban imposible: devolver a la vida a una leyenda reposeída sin pasar por el servicio oficial. Su próximo objetivo es ambicioso: conducir este Veyron restaurado hasta Mónaco este mismo verano.
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