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El 'milagro' sueco para domar la inflación en tiempos de guerra

El 'milagro' sueco para domar la inflación en tiempos de guerra
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El país escandinavo registra el IPC más bajo de Europa, con una tasa de apenas el 0,3%, gracias a una política de ayudas fiscales que ha logrado contener los precios
El 'milagro' sueco para domar la inflación en tiempos de guerra

El país escandinavo registra el IPC más bajo de Europa, con una tasa de apenas el 0,3%, gracias a una política de ayudas fiscales que ha logrado contener los precios

Regala esta noticia Añádenos en Google Vista desde uno de los puertos de la ciudad de Estocolmo. (Ana Cantero)

Ana Cantero

Madrid

04/10/2026 Actualizado a las 00:16h.

En plena escalada de la inflación por la guerra en Irán, que ha disparado el IPC en España hasta ... paraíso' en Europa donde los precios aún están contenidos a pesar de estas tensiones geopolíticas. Suecia mantiene una tasa de IPC armonizada -homogeneizada para todos los países de la Unión Europea- del 0,3% (con datos de agosto, los últimos publicados), la más baja de todo el Viejo Continente y muy lejos del 3,8% de media comunitaria, según

Este considerable recorte se explica gracias a las rebajas fiscales en los alimentos, el combustible y la electricidad, así como a las ayudas al transporte público. «Sin estas intervenciones de política fiscal, la inflación habría sido considerablemente más alta», explica a este periódico Erik Glans, responsable de Inflación en el Instituto Nacional de Investigación Económica (NIER).

El modelo sueco de rebajas fiscales está, de momento, mostrando resultados mucho mejores que el español. Este país escandinavo redujo el tipo impositivo sobre los alimentos del 12% al 6% el pasado mes de abril, una iniciativa que mantendrá hasta finales de 2027. Además de ello, subvenciona el 50% del coste del transporte público desde el mes de julio y lo continuará haciendo hasta finales de este año. El litro de combustible también cuenta con un alivio fiscal de unas tres coronas suecas (27 céntimos) y existen paquetes para mitigar las fluctuaciones de los precios eléctricos.

Después de la invasión de Ucrania, el Gobierno sueco decidió aliviar la factura de las familias del país en plena escalada de los precios energéticos. Y en concreto, para el año 2026, anunció un paquete de unos 3.400 millones de coronas en ayudas temporales a la electricidad y el gas empleando el remanente de las rentas por congestión, que se generan cuando la demanda de intercambio de electricidad supera la capacidad física de las líneas de interconexión, provocando diferencias de precio. En Suecia, la demanda se concentra en el sur del país, mientras el norte produce más, y la red no tiene capacidad para trasladar toda la electricidad necesaria.

Las subvenciones a los hogares que utilizan gas natural, sobre todo en el oeste del país, proceden directamente de los presupuestos públicos.

La importancia de la divisa

Los economistas achacan el mínimo impacto de la guerra de Irán en los precios en el país principalmente a la puesta en funcionamiento de estas iniciativas. Aunque Glans reconoce que la inflación subyacente sueca también es inferior al resto de Europa, el Banco de Suecia sitúa el IPC en el entorno del 2% si se descuentan los precios de la energía y los efectos temporales de estas ayudas fiscales.

El país escandinavo cuenta con su propia divisa, que se revalorizó un 5% en 2025, además de decidir su política monetaria, más laxa que la europea

Por eso los suecos no cantan victoria: el banco central considera prioritario evitar que ese porcentaje del 2% aumente, por lo que adelanta subidas de tipos este año «si las perspectivas de inflación y actividad económica se mantienen sin cambios» por la presión sobre los precios de la energía. Actualmente, los tipos de interés suecos -el país determina su política monetaria al utilizar una divisa propia- se encuentran en un 1,75%, bastante por debajo de la última revisión del Banco Central Europeo (BCE) en septiembre, que los situó en el 2,5%.

En la ecuación también juega un papel importante la corona sueca. El año pasado se apreció más de un 5%, lo que ha tenido un impacto positivo a la hora de reducir la inflación, especialmente en una economía como la del país escandinavo, que importa muchos bienes, energía, componentes y materias primas.

Críticas de la OCDE

Al igual que ha hecho con el paquete de medidas anticrisis español aprobado tras el inicio del conflicto en Oriente Medio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también ha criticado la política fiscal sueca. «Tales subsidios energéticos generalizados, incluidos los recortes de impuestos al combustible, son costosos y benefician de manera desproporcionada a los hogares de ingresos más altos», indica la organización internacional en su último informe sobre Suecia, correspondiente al año 2025.

Suecia, con menor deuda que España, tiene mayor margen para utilizar la política fiscal como amortiguador temporal ante los shocks

Como Suecia, el Gobierno español también ha tomado medidas para contener la inflación y la semana pasada renovó un paquete de ayudas que supondrá un esfuerzo presupuestario de alrededor de 12.000 millones de euros y que incluye rebajas fiscales a la electricidad y los combustibles, con apoyo a los sectores más afectados por las subidas de precios, como pueden ser el del transporte o la agricultura.

Sin embargo, hay una diferencia determinante entre ambos estados: la deuda del país escandinavo corresponde a un 36% del PIB, mientras que la española llega al 99%. Con ese colchón fiscal, los suecos disponen de mayor margen para utilizar la política impositiva como amortiguador temporal ante shocks sin comprometer tanto la salud de sus arcas públicas. Precisamente por disponer de ese margen, Suecia puede permitirse ser menos quirúrgica, mientras que España tiene más incentivos para focalizar las ayudas.

Además, la Comisión Europea destaca cierta moderación salarial, una debilidad cíclica y menores presiones domésticas sobre los precios, al contrario que sucede en España. La enorme base de generación de energía hidroeléctrica y nuclear, sumada a las renovables, también permite a los suecos respirar más tranquilos ante el shock energético que sacude Europa.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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