El análisis forense de los huesos de un joven del siglo XIV desenterrado en un castillo escocés muestra por primera vez el efecto brutal del impacto de una piedra lanzada con una catapulta. Fue como si le hubiera atropellado un camión
Regala esta noticia Añádenos en Google Reproducciones de trebuchets en el castillo francés de Castelnaud. (Luc Viatour) 22/08/2026 a las 00:05h.Según el análisis forense, el hombre tenía entre 22 y 34 años cuando murió. Algo lo golpeó por la espalda a gran velocidad. Fue un ... impacto tan brutal que destrozó por completo la mitad superior de su cuerpo, causándole unas heridas similares a las que habría sufrido al ser arrollado por un camión. Solo que cuando ocurrió este suceso no había camiones. Era la Edad Media. El individuo murió durante un asedio al castillo de Stirling, en Escocia, y el estudio de sus restos, los del catalogado como Esqueleto 150, lo ha convertido en la primera víctima confirmada por la arqueología del impacto directo de un proyectil arrojado con un trabuquete. Se trata de un tipo de catapulta cuyos modelos más grandes podían lanzar piedras de decenas e incluso cientos de kilos de peso a una distancia de hasta 300 metros.
El Esqueleto 150 presentaba lesiones inauditas que llamaron la atención de los expertos. «Esto no es lo que estoy acostumbrada a ver», explicó Jo Buckberry, bioarqueóloga de la Universidad de Bradford, que presentó una ponencia sobre este caso en el último Encuentro Europeo de la Asociación de Paleopatología, celebrado en Berlín hace unos días, del 3 al 7 de agosto. El cuerpo acumulaba 167 fracturas peri-mortem, incluyendo 61 en el cráneo y 57 en las costillas, dispuestas estas últimas en un inusual patrón en zigzag. «Las roturas indican un área muy grande de impacto y destrucción», añadió Buckberry, quien al principio dudó del origen de tanta fractura ósea: «¿Podría tratarse de alguna extraña forma de tortura? ¿O se cayó desde lo alto del castillo y fue rebotando al caer?»
Al buscar respuestas en la literatura y colecciones de medicina forense moderna, Buckberry halló el equivalente exacto a las heridas de este hombre en personas atropelladas por trenes o víctimas de colisiones de tráfico. «Parece que fue golpeado desde atrás por algo que viajaba a gran velocidad», añadió la experta. Pero, ¿qué proyectil medieval poseía tal velocidad y masa en 1304?
La respuesta es el tipo de proyectil que se lanzaba con un trabuquete o trebuchet, también llamado en castellano fundíbulo, almajaneque o lanzapiedras. La versión primitiva de esta máquina de asedio, cuyo brazo se movía por tracción humana, fue desarrollada en China entre los siglos V y III a.C. Ya en Europa, a donde llegó a través de Bizancio, se desarrolló a finales del siglo XII el trabuquete de contrapeso, que utilizaba la fuerza de la gravedad para lanzar proyectiles mucho más pesados y a mayor distancia. Mientras que las catapultas tradicionales apenas arrojaban piedras de entre 11 y 27 kilos a unos 160 metros, los trabuquetes medianos de contrapeso lanzaban proyectiles de 50 a 100 kilos a 300 metros de distancia. Los más grandes arrojaban rocas de hasta 300 kilos, y los excepcionales alcanzaban proyectiles de hasta una tonelada. El funcionamiento de esta máquina imponente puede verse en películas como 'El reino de los cielos', de Ridley Scott, o 'Rescate en el tiempo', de Richard Donner».
El Lobo de Guerra
Durante el asedio a Stirling en 1304, las fuerzas inglesas de Eduardo I desplegaron el famoso 'War Wolf' (Lobo de guerra), el trabuquete de contrapeso más colosal construido hasta entonces. Las crónicas relatan que sus proyectiles atravesaban dos murallas completas de piedra con la facilidad de «una flecha cruzando un trozo de tela». «Es difícil asegurar si el 'War Wolf' fue el arma exacta que mató al joven, pero es muy probable que una máquina de asedio de su clase causara su fin. El trabuquete es lo más probable», afirmó Buckberry.
Para confirmar que las heridas ocurrieron al morir y no por roturas post-mortem bajo tierra, el equipo recurrió a métodos como la microtomografía computarizada (micro-CT), el escaneado 3D y el análisis microscópico de los huesos. Las fracturas mostraron un impacto masivo en el hombro derecho y la parte trasera del cráneo mientras el hombre estaba de pie y de espaldas a la amenaza. «Está muy claro que la energía atravesó el pecho. El individuo quedó inmovilizado contra el suelo muy rápidamente», explica el antropólogo Patrick Randolph-Quinney, coautor del estudio del este esqueleto. El análisis demuestra un impacto de alta velocidad, gran fuerza y rapidez, algo que rara vez se puede observar en esqueletos antiguos.
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