Los datos, publicados recientemente en The Astronomical Journal, mostraron que la estrella anfitriona es muy activa. Las manchas estelares y otras irregularidades de su superficie alteran el espectro observado, generando lo que los autores llaman “contaminación estelar”. Este efecto dominó la señal en gran parte del rango de longitudes de onda y dificultó detectar algunas moléculas, especialmente vapor de agua.
A pesar de ello, el equipo logró identificar con claridad dos compuestos: metano y sulfuro de hidrógeno. Estas detecciones son relevantes porque indican que la atmósfera contiene moléculas típicas de planetas relativamente fríos y pueden aportar pistas sobre la química y el origen del planeta. En contrastre, no hubo una detección clara de presencia de agua, probablemente debido a la interferencia causada por la actividad de la estrella.
Los análisis estadísticos de los datos sugieren que la atmósfera de TOI-5205b es pobre en elementos pesados en comparación con su propio sol, lo que se denomina como “metalicidad subsolar”. Este resultado sorprende porque muchos planetas gigantes (incluido nuestro propio Júpiter) muestran lo contrario: atmósferas enriquecidas en elementos pesados. Además, el cociente carbono-oxígeno parece ser mayor que el solar, una característica poco común que podría relacionarse con el entorno químico en el que se formó el planeta.
Al mismo tiempo, los modelos del interior del planeta cuentan una historia distinta. A partir de su masa y radio, los investigadores estimaron que TOI-5205b contiene una fracción considerable de elementos pesados en su interior, con una metalicidad global cercana al 17%. Esta discrepancia (interior rico en metales pero pobre en la atmósfera) sugiere que el planeta no está completamente “mezclado”. En otras palabras, los elementos pesados podrían concentrarse en las capas profundas, mientras que la atmósfera superior permanece relativamente “limpia”.
Esta estructura interna tiene implicaciones para su formación. Una posibilidad es que el planeta haya acumulado gran parte de su material sólido durante sus primeras etapas, despositándolo en el interior, y luego haya capturado gas más pobre en metales. Otra opción es que procesos de mezcla interna hayan sido limitados, impidiendo que los elementos pesados alcanzaran la atmósfera observable.
comunicado de prensa. “En resumen, estos resultados sugieren una atmósfera planetaria muy rica en carbono y pobre en oxígeno”.En 2023, Kanodia lideró el proyecto que confirmó la existencia de TOI-5205 b, basándose en la información del Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS), que fue el primero en identificarlo como un posible planeta. Hoy Kanodia codirige este equipo que ha realizado las primeras observaciones de su composición atmosférica.
Es importante resaltar que los resultados también plantean que la influencia de la estrella puede sesgar las conclusiones. La contaminación estelar podría ocultar selañes de agua y afectar la estimación de la metalicidad atmosférica. Por ello, los autores señalan que futuras observaciones, especialmente a longitudes de onda más largas, serían necesarias para confirmar estos hallazgos.
Encima de esto, a medida que el JWST continúe observando mundos similares, los astrónomos podrán determinar si este planeta “prohibido” es una rareza o parte de una población posiblemente más amplia a la que investigadores llaman GEMS: giant exoplanets around M dwarf stars. Esto obligaría a revisar las teorías actuales sobre la formación de gigantes gaseosos.