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El mito del farero de 'La Desbandá' se tambalea: el faro de Torre del Mar era automático

El mito del farero de 'La Desbandá' se tambalea: el faro de Torre del Mar era automático
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Los historiadores José María Azuaga y Manuel Lloret concluyen que Anselmo Vilar no era el farero y que el apagado del elemento en febrero de 1937 fue ordenado por la República, no un acto individual

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Imagen del supuesto farero de Torre del Mar de origen gallego difundida durante años. SUR El mito del farero de 'La Desbandá' se tambalea: el faro de Torre del Mar era automático

Los historiadores José María Azuaga y Manuel Lloret concluyen que Anselmo Vilar no era el farero y que el apagado del elemento en febrero de 1937 fue ordenado por la República, no un acto individual

Eugenio Cabezas

Domingo, 8 de febrero 2026, 00:33

homenajeada en Torre del Mar en los últimos años, ha quedado ... seriamente cuestionada tras una nueva investigación archivística que demuestra que no fue él quien apagó el faro de Torre del Mar en febrero de 1937 y que, de hecho, ni siquiera era el responsable de esa instalación en plena Guerra Civil.

Wikipedia y hasta reconocida por el Gobierno en el Boletín Oficial del Estado (BOE) presentaba a Anselmo Antonio Vilar García, farero de origen lucense fusilado en Vélez-Málaga entre el 9 y el 10 de febrero de 1937, como el hombre que decidió no encender la luz del faro de Torre del Mar durante dos noches para dificultar el bombardeo franquista sobre la carretera Málaga-Almería.

Esa narrativa, a partir de la investigación del periodista veleño Jesús Hurtado en diciembre de 2017, le atribuía haber salvado la vida de miles de civiles que huían de Málaga bajo el fuego de los cruceros Canarias y Baleares y de la aviación italiana y alemana, en el episodio conocido como 'La Desbandá'.

El Ayuntamiento veleño y distintas entidades le han rendido homenajes, con actos, placas y hasta una plaza

En los últimos años, el Ayuntamiento de Vélez-Málaga y distintas entidades le han rendido homenajes, con actos públicos, placas y hasta la dedicatoria de una plaza en Torre del Mar como 'farero de La Desbandá' en marzo de 2023. Esa construcción simbólica se ha visto reforzada por artículos de prensa, documentales y actos de memoria democrática que lo presentaban como «un héroe popular» frente al avance de las tropas sublevadas.

A partir de 2024, los historiadores José María Azuaga Rico y Manuel Lloret Corpas iniciaron una revisión de esta historia al detectar la falta de documentos que acreditaran el apagado del faro por decisión personal de Vilar. En marzo de ese año trasladaron sus dudas a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática mediante alegaciones formales, advirtiendo del riesgo de dar por buenos relatos sin respaldo archivístico.

Fondos de la Autoridad Portuaria de Málaga

El 31 de octubre de 2025, tras casi un año de gestiones y con la mediación del Defensor del Pueblo, lograron acceder al fondo de la Autoridad Portuaria de Málaga, en concreto a la carpeta 1085‑07 'Faro de Torrox y Torre del Mar‑Minutas', donde revisaron 309 documentos fechados entre 1911 y 1945. Ese trabajo ha servido de base al estudio 'Dudas sobre el apagado del faro de Torre del Mar por el farero Anselmo Vilar García', publicado en la revista Sociedad (n.º 22, 2024/2025) por la Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga.

La primera conclusión de los investigadores es tajante: en ninguno de esos 309 documentos del periodo republicano aparece el nombre de Anselmo Vilar como torrero responsable del faro de Torre del Mar. «No existe mención alguna a persona con ese nombre desempeñando las funciones de torrero del faro de Torre del Mar; esas funciones fueron realizadas por torreros del faro de Torrox», señalan en sus conclusiones, a las que ha tenido acceso SUR.

La documentación consultada identifica a Miguel Pérez Ruiz, farero de Torrox, como la persona encargada del mantenimiento y la vigilancia de la luz automática de Torre del Mar al menos desde 1935. En varias minutas manuscritas, Pérez Ruiz reclama el abono de los viajes mensuales que debía realizar desde Torrox para la limpieza, puesta a punto y recarga de la linterna del faro torreño, confirmando que no residía ningún farero fijo en la caseta.

El faro de Torre del Mar -como el resto leal a la República- se apagó por órdenes de las autoridades republicanas

Los documentos también aclaran cómo funcionaba técnicamente la linterna del faro: se trataba de una instalación A.G.A. de fabricación sueca, alimentada por acetileno disuelto en acetona y dotada de «válvula solar», un mecanismo que enciende la llama al anochecer y la apaga al amanecer sin intervención humana. Ese sistema hacía innecesaria la presencia permanente de un farero, limitando su tarea a acudir varios días al mes para labores de mantenimiento, recarga y limpieza.

Respecto al apagado durante la guerra, las minutas recogen que el faro de Torre del Mar -como el resto de los faros de la provincia leal a la República- se apagó por órdenes de las autoridades republicanas, no por iniciativa de un individuo. Una minuta de 1 de septiembre de 1936 señala que el faro fue apagado por el Comité de Enlace de Torre del Mar, tras forzar las puertas por orden del gobernador civil y la Comandancia de Marina. Otra, de 25 de octubre de 1936, consigna que se procede al encendido y posterior apagado de los faros de Torrox y Torre del Mar «por orden telefónica del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia», a horas exactas anotadas por el torrero.

Boletín Oficial del Estado

Las actas consultadas también documentan el saqueo del faro en febrero de 1937, pero lo hacen en términos que contradicen la imagen de Vilar defendiendo en solitario la instalación. En una minuta de inventario de 18 de febrero de 1937, el funcionario José Luis Enríquez deja constancia de que el faro de Torre del Mar, alejado de la carretera Málaga‑Almería, ha sido saqueado y que «han desaparecido algunos efectos», sin mencionar a ningún torrero de servicio.

Según Azuaga y Lloret, en esas fechas en el faro solo quedaba un retén militar encargado del teléfono del cercano campo de aviación, también documentado en las minutas y en la historiografía sobre la defensa de la costa malagueña. «Difícilmente se pudo detener a un farero al no existir fareros en Torre del Mar; el mantenimiento lo realizaba el farero de Torrox», concluyen los investigadores, que insisten en que la instalación se encontraba abandonada cuando se produjeron los saqueos.

Pese a estas evidencias, el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 7 de febrero de 2025 incluyó el «Antiguo Faro de Torre del Mar, Faro de La Barraca» en la Declaración de la Carretera Málaga‑Almería como Lugar de Memoria, recogiendo la versión según la cual el apagado del faro los días 6 y 7 de febrero de 1937 «imposibilitó que los barcos sublevados bombardearan la costa, salvándose de esta manera la vida de miles de refugiados». Azuaga y Lloret consideran que esa mención «carece de sustento documental» y otorga veracidad institucional a un relato que califican de «bulo» alimentado por el sesgo de confirmación.

Azuaga y Lloret consideran que esa mención «carece de sustento documental» y otorga veracidad a un «bulo»

«Se presentaron alegaciones y documentos que avalaban las dudas sobre la veracidad de la historia, pero la Secretaría de Estado de Memoria Democrática terminó publicando en el BOE el texto que acabamos de transcribir», lamentan los autores, que reclaman la retirada o revisión de la referencia al faro de Torre del Mar. Para ellos, la verdadera memoria histórica «consiste en la búsqueda de la verdad», aunque esa verdad contradiga creencias arraigadas.

En su escrito, los investigadores apelan directamente a las asociaciones más implicadas en la recuperación de los hechos de la carretera Málaga‑Almería, como la A.S.C. La Desbandá, para que tomen la iniciativa y pidan al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática que corrija el relato oficial. «Mantener la mención a Torre del Mar lo único que hace es dar veracidad a algo que carece de sustento documental, alejado de la realidad historiográfica», advierten.

Campo de aviación y retén militar

Azuaga y Lloret subrayan que sus conclusiones no cuestionan la magnitud de la masacre de 'La Desbandá' ni el sufrimiento de las víctimas, sino la atribución concreta del apagado del faro a Anselmo Vilar. «Aquellos que no asumen la existencia del campo de aviación o del retén militar deberían aportar las pruebas que poseen, arrojando con ello luz sobre el tema», plantean, abriendo el debate en la comunidad memorialista y académica.

Por su parte, Hurtado ha explicado a SUR que sus investigaciones sobre el supuesto farero de Torre del Mar se basaron en testimonios orales de vecinos cuando estaba realizando un trabajo sobre la historia del fútbol veleño a finales de los años noventa. «Nunca conseguí acceder a los archivos de la Autoridad Portuaria, y lo intenté muchísimas veces», ha sostenido el periodista e investigador, quien ha calificado de «sorprendente» los resultados del trabajo de Azuaga y Lloret. «Han tenido más suerte que yo, pero sigo confiando en que el apagado del faro de Torre del Mar fue lo que impidió los bombardeos en esta zona, que sí se dieron en Torrox», ha sostenido.

Así, Hurtado ha explicado que la fotografía del supuesto farero se la facilitó un vecino, ya fallecido, que le dijo que su padre se enviaba cartas y correspondencia con Vilar cuando estuvo en la guerra de África en los años 20 del pasado siglo. «Puede que fuera un ayudante del farero principal, y por eso no sale en los documentos», ha explicado el periodista e investigador, quien ha insistido en que su trabajo se basó «casi exclusivamente en fuentes orales, ya que me fue imposible tener acceso a los archivos de la Autoridad Portuaria de Málaga, me decían que no tenían nada», ha insistido. «Lo que se ha declarado Lugar de Memoria es la zona del Faro de Torre del Mar», ha advertido.

«Me fue imposible acceder a los archivos de la Autoridad Portuaria de Málaga, me decían que no tenían nada»

Jesús Hurtado

Periodista e investigador

La revisión del caso Vilar llega después de una década de actos de homenaje y de apropiación simbólica de su figura en Torre del Mar y en la Axarquía. Monumentos, placas y toponimia urbana vinculados al «farero de La Desbandá» podrían quedar ahora en entredicho si se consolida el consenso historiográfico sobre la ausencia de pruebas documentales.

El desafío para las instituciones y colectivos de memoria será decidir si corrigen el relato público, manteniendo los lugares de recuerdo pero ajustando los contenidos a la nueva evidencia, o si optan por sostener la versión tradicional apelando al valor del mito. En cualquier caso, el trabajo de archivo sobre el faro de Torre del Mar se perfila ya como un caso de estudio sobre cómo la memoria democrática debe dialogar con la investigación histórica, también cuando obliga a revisar héroes y relatos consolidados.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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