«Es una temeridad». Uno de los mayores problemas de combinar una bebida energética con un expreso esla gran cantidad de cafeína que se ingiere de golpe
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 05/09/2026 Actualizado a las 19:11h.Se llama 'monstruo americano' y es una de las combinaciones más de moda en redes sociales. La fiebre por esta polémica bebida se inició en ... Corea del Sur y en apenas unas semanas se ha hecho viral en todo el mundo. Los adolescentes y no tan adolescentes la replican y consumen sin ser conscientes del «peligro» que supone para su salud tomar una bebida energética –casi siempre una lata de Monster blanco sin azúcar– mezclada con una taza de café expreso y unos cubitos de hielo. Los creadores de contenido la venden como la octava maravilla, una «bomba refrescante que te pone las pilas desde bien temprano». Sin embargo, las autoridades sanitarias ya han lanzado la voz de alarma sobre una consumición que arrasa y engancha al público más joven.
Como además es una mezcla que se toma en frío, tiene un sabor dulzón y se bebe rápido, «la cafeína sube en pico», alerta el doctor Abellán. «Y esto provoca un aumento brusco de la presión arterial, además de un enlentecimiento en la relajación del corazón después de cada latido, lo que aumenta el riesgo de sufrir palpitaciones y arritmias potencialmente peligrosas», añade. Esta combinación de bebida energética y café no es lo más recomendable desde un punto de vida saludable para nadie, «pero no deberían tomarla, ni en broma, menores, embarazadas ni tampoco personas sensibles a esta sustancia, con hipertensión o con problemas del corazón...».
Insomnio, ansiedad...
La mezcla de cafeína, azúcar e ingredientes como la taurina «proporcionan un impulso rápido» al organismo, pero también pueden causar en los chavales efectos secundarios como insomnio, ansiedad, taquicardias e hipertensión. «El consumo excesivo está vinculado a problemas cardiovasculares graves y adicción, además de multiplicar la posibilidad de padecer obesidad y diabetes», enumeran los especialistas. Y todo ello aumenta si, encima, se mezcla con alcohol, «puesto que las bebidas energéticas camuflan los efectos de una posible intoxicación etílica, lo que se traduce en una falsa percepción de control. ¿Consecuencia? Accidentes de tráfico, comportamientos sexuales de riesgo...», advierten Nuria Trujillo y Eduardo Sánchez, profesores de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Cádiz.
Los expertos llevan años alertando del «peligro» que supone para la salud de los adolescentes abusar de este tipo de bebidas, hasta el punto de que comunidades como Galicia han prohibido su venta a los menores de 18 años. Pero no solo eso. Los supermercados gallegos deben separar estas bebidas de los refrescos comunes y colocarlas junto a las bebidas alcohólicas. En Asturias no se pueden vender a menores de 16 años. Y otras comunidades como el País Vasco, Aragón, Castilla-León o Valencia preparan restricciones similares. Sin embargo, pese a todas estas medidas, su consumo no para de crecer entre los más jóvenes, que no terminan de ver el lado oscuro.
Las bebidas energéticas irrumpieron en el mercado hace años, «impulsadas por agresivas campañas publicitarias, que las promocionan como bebidas refrescantes que aumentan la resistencia física, brindan sensación de bienestar y tienen propiedades estimulantes gracias a una combinación de cafeína, azúcar, taurina y vitaminas, entre otros ingredientes», describe Patricia Solís, directora del Máster de Atención Educativa y Prevención de Conductas Adictivas en Niños y Adolescentes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Actualmente, se encuentran en su 'prime', con unas ventas que superan los 100.000 millones de euros a nivel mundial.
¿A partir de qué edad se puede tomar café?
Esta es una duda muy frecuente entre los padres, sobre todo de los que tienen hijos que bordean la adolescencia. ¿A partir de qué edad pueden los niños empezar a tomar una taza de café con leche en el desayuno o a pedir un frapuchino con nata para merendar en una cafetería? En general, pediatras y endocrinólogos desaconsejan el consumo de cafeína en la etapa infantil hasta por lo menos los 12 años, justo cuando entran en el instituto y se tienen que levantar antes. Pero esta recomendación no se refiere únicamente al café, sino también a los refrescos de cola y a las bebidas energéticas, que también contienen cafeína. Y mucha. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), una de las más prestigiosas a nivel mundial, insiste en sus guías en que no se debe tomar nada de café hasta los 12 años como muy pronto. «Y de los 12 a los 18, una taza al día –unos 100 miligramos– como máximo». Los canadienses son todavía más restrictivos y rebajan ese límite a 45 miligramos, equivalente, más o menos, a una lata de refresco de cola.
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