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El murciano tras una de las soluciones matemáticas del milenio: «Hay que replantear cómo se atribuye el reconocimiento»

El murciano tras una de las soluciones matemáticas del milenio: «Hay que replantear cómo se atribuye el reconocimiento»
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Luis Martínez Zoroa, para el que piden el 'Nobel de Matemáticas', y Diego Córdoba todavía no se creen el revuelo desatado por OpenAI al despejar uno de los retos teóricos pendientes
El murciano tras una de las soluciones matemáticas del milenio: «Hay que replantear cómo se atribuye el reconocimiento»

Luis Martínez Zoroa, para el que piden el 'Nobel de Matemáticas', y Diego Córdoba todavía no se creen el revuelo desatado por OpenAI al despejar uno de los retos teóricos pendientes

Regala esta noticia Añádenos en Google El murciano Luis Martínez Zoroa. (CUNEF)

Rubén García Bastida

Murcia

11/09/2026 Actualizado a las 12:26h.

Sigue sin creerse lo que le está pasando el matemático murciano de 32 años Luis Martínez Zoroa. Está completamente abrumado ante la petición de varios ... de sus colegas de que le otorguen la Medalla Fields, el conocido como 'Nobel de Matemáticas', por su contribución a la resolución de uno de los siete

Lo primero que hizo la mañana del pasado martes, cuando se enteró de que la solución al Navier-Stokes estaba cerca, fue ir a impartir, como cada semana, sus clases de Matemáticas I en la universidad de Madrid CUNEF. «Los alumnos, por supuesto, no tenían ni idea. La asignatura que imparto es de unas matemáticas relativamente básicas y los estudiantes proceden de otros campos», explica. Pero él no dejaba de darle vueltas: «Pensaba: 'A ver cómo me concentro yo con todo este lío en la cabeza'».

La noticia le había llegado solo unas horas antes a través de su mentor y compañero en la investigación, Diego Córdoba, del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), también con raíces murcianas. «Cuando me desperté, tenía un montón de mensajes suyos diciendo 'llámame, llámame'. Hablé con él y me contó que Tristan Buckmaster –investigador de la Universidad de Nueva York– había publicado un acercamiento a lo que estábamos intentando demostrar nosotros. Y me dijo que nos daba crédito y que hablaba muy bien de nuestras estrategias».

El anuncio de Buckmaster lo precipitó todo. En su publicación, además de proclamar sus avances, acusaba a OpenAI de plagio. Contaba que responsables de la empresa que dirige Sam Altman se habían puesto en contacto con él y le habían anunciado que iban a publicar la resolución del problema Navier-Stokes muy pronto, con los mismos planteamientos de Martínez Zoroa y Córdoba que él había estado utilizando en combinación con la inteligencia artificial, y sugería que pretendían así apuntarse el tanto aprovechando su acceso al uso de modelos extremadamente avanzados de IA antes de que pudiera hacerlo él, y por ende la competencia, Anthropic, donde trabaja el socio investigador de Buckmaster, Levent Alpöge.

Pasadas las siete de la tarde, OpenAI lanzaba la bomba, en un momento en que Luis, ya en casa, había decidido dejar reposar el teléfono y descansar. «Fue una hora o así. Dije: 'Vamos a desconectar un poco'». Cuando lo volvió a coger, ya nada era lo mismo. Otra lista interminable de mensajes advirtiéndole de que OpenAI había resuelto el problema.

Ninguno de los dos trabajos habría existido sin la investigación que el murciano y Diego Córdoba han desarrollado durante los últimos siete años y que cristalizó en la tesis en 2023 que ya contenía «las ideas preliminares que han dado pie a esto». En 2024 escribieron el artículo con la versión más avanzada del método en que se ha basado todo. «Yo ya estaba muy contento con lo que habíamos hecho. Seguíamos trabajando», cuenta.

Reconoce que «la versión de Buckmaster se quedaba muy cerca de resolverlo, realmente. Pero cuando OpenAI vio que las piezas del rompecabezas estaban a mano, se lanzó aprovechando el poder computacional que tiene. Y con eso es muy difícil competir».

El jueves, cuando llegó al Instituto de Ciencias Matemáticas, donde también acude una vez a la semana para dirigir a alumnos de doctorado, ya no había una sola persona que no supiera el torbellino en el que andaba metido. «Allí todos son investigadores en matemáticas. Y todos me daban la enhorabuena. Sobre todo me preguntaban si estaba muy cansado, y que cómo lo llevaba». La pregunta no iba tanto en enfocada tanto al logro en sí como al escándalo internacional ante el comportamiento de OpenAI.

«Es muy difícil llegar a algo así. Al final, son siete problemas, llevamos dos en 26 años, y uno lo ha hecho la IA»

Para Luis, el debate no está en quién se lleva el premio de un millón de dólares con el que está dotada la resolución del problema. «Si uno quisiera ganar mucho dinero, meterse a matemático es realmente un plan nefasto –bromea–. No estoy aquí por eso. Y tampoco contaba con ello. Estadísticamente es muy difícil llegar a algo así. Al final, son siete problemas, llevamos dos en 26 años, y uno lo ha hecho la IA».

A lo que le da vueltas es al rumbo que toma la investigación científica con la irrupción de las grandes compañías privadas de inteligencia artificial, movidas por intereses económicos, y cuyo comportamiento, especialmente en el caso del Navier-Stokes, ha dejado conmocionada a la comunidad investigadora.

«Claramente la comunidad matemática y otros campos de investigación van a tener que adaptarse a esta nueva realidad –apunta el murciano–. Hay que cambiar la forma en la que damos reconocimiento a las distintas partes del proceso de investigación para dar más peso a todos los pasos del camino, y no solo al último, precisamente para quitárselo a este tipo de conductas que pueden ocurrir cuando uno tiene a su alcance unos recursos que le permiten coger otras ideas de un proyecto y dar los últimos pasos y 'pisárselo' al resto de la comunidad».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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