La violencia desatada por el Cártel de Jalisco tras la caída del líder revela el poder de un crimen organizado que hay que atajar desde el reclutamiento
Martes, 24 de febrero 2026, 01:00
... con el apoyo de Estados Unidos, describe el inmenso poder de un crimen organizado profundamente enraizado en el país. Con esta demostración de fuerza, el narco revela su capacidad para resistir a los sucesivos embates contra sus cabecillas y desestabilizar una democracia puesta en jaque. A la vez, extiende sus tentáculos para crear un sistema paralelo que extorsiona con aparente normalidad al Estado y supone una amenaza internacional. El Gobierno de Claudia Sheinbaum, que ayer llamó a la calma, ha adoptado medidas de excepción para contener los disturbios, incendios y tiroteos desatados por la muerte del narcotraficante, el más buscado y peligroso del mundo. El código rojo supone la suspensión del transporte público, los vuelos de líneas estadounidenses, las clases escolares y un sinfín de eventos deportivos.Parece una hipocresía volcarse en la guerra contra el narco, con la amenaza añadida de que Trump vulnere la soberanía mexicana en operaciones fuera de sus fronteras, cuando Estados Unidos abastece de armas a los cárteles y es el principal destino de la droga exportada desde América Latina. Es urgente, sobre todo para la población civil, recuperar la normalidad y frenar las incertidumbres en México, segunda economía de la región tras Brasil que, además, coorganiza este año el Mundial de Fútbol.
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