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Momento del primer ejercicio espiritual del obispo celebrado en la iglesia de los Mártires. Juan Miguel Salvador El obispo de Málaga afirma que sin Cristo en el centro de la vida del cofrade, «las procesiones son solo desfiles pomposos»José Antonio Satué dirige unos ejercicios espirituales para miembros de hermandades y cofradías, una convocatoria de cinco días como preparación interior para la cuaresma
Málaga
Martes, 10 de febrero 2026, 01:02
... los cofrades malagueños desde su llegada a la diócesis, un encuentro que supone también su primer contacto pastoral con el mundo de las hermandades y cofradías de una forma amplia, abierto a directivos y cofrades de base. La convocatoria, que cuenta con la colaboración de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga y la Delegación Diocesana de Hermandades, se desarrolla desde este lunes 9 al viernes 13 de febrero como un acto preparatorio para vivir la cuaresma, que arrancará el próximo 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, y la Semana Santa, que comenzará el 29 de marzo, Domingo de Ramos. El prelado, monseñor Satué, durante su intervención. Juan Miguel SalvadorPor otro lado, Satué advirtió de los riesgos de una vivencia externa o rutinaria de la religiosidad popular, señalando que sin tener en cuenta la presencia de Cristo como figura central en la vida de un cofrade, «nuestras celebraciones se convierten en ritos vacíos. Sin él, las procesiones son sólo desfiles pomposos, sin él la formación se convierte en propaganda y nuestras acciones solidarias son mera limosna sin corazón», recalcó. En este sentido, el obispo de la diócesis de Málaga, quien por la mañana se encontraba en Melilla, como reveló, invitó a los cofrades a preguntarse si «se percibe el fuego de Jesucristo en nuestras celebraciones, en nuestras procesiones, en la catequesis, en la acción social y en nuestras familias», y a discernir «cuánto hay de rutina y cuánto hay de fuego ardiente», consultó.
Los ejercicios espirituales, dirigidos por el propio prelado, se estructuran en cinco jornadas consecutivas que proponen un recorrido progresivo. La primera sesión, celebrada este lunes, estuvo dedicada a valorar y agradecer los dones de Dios, poniendo el acento en la acción de gracias como actitud fundamental del creyente. «El acto litúrgico más importante del cristiano es la eucaristía, y eucaristía significa acción de gracias», recordó monseñor Satué, animando a convertir esta actitud en algo cotidiano y no puntual.
Ojos en Jesús
Durante su meditación, que ha durado poco más de 40 minutos, el pastor de la Iglesia malagueña, que apenas lleva cinco meses al frente de la diócesis, invitó a los participantes a «poner los ojos fijos en Jesús», insistiendo en que «si no ponemos los ojos en Jesús seguro que nos vamos a despistar profundamente en nuestro vivir cristiano», aclaró. Asimismo, Satué presentó a Cristo como el que revela el verdadero rostro de Dios y destacó una imagen central de su predicación, la de un Dios que no es amenaza, sino ternura y misericordia. «Jesús no mete miedo. Jesús vive desde un Dios que es Abba, papá», explicó para después garantizar que Dios es «fuente de vida, de compasión y de cercanía», añadió.
En este punto de su charla, José Antonio Satué exhortó a los cofrades a vivir desde la identidad más profunda del cristiano: «Si quiero contestar de corazón quién soy, solo puedo responder: 'soy un hijo amado de Dios'», una convicción que, según señaló, tiene consecuencias concretas en la vida personal y la de todos, comenzando por la gratitud. «La vida no nos la hemos fabricado nosotros, es un regalo», afirmó. Seguidamente, animó a dar gracias por la vida, por las personas que han acogido a cada uno, por el pan, el trabajo, la cultura y el don de la fe.
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Aspecto del templo de los Mártires durante la convocatoria del obispo de Málaga a los cofrades. Juan Miguel SalvadorLos ejercicios espirituales continuarán este martes con una reflexión sobre el reconocimiento del pecado y la experiencia del perdón, como camino de regreso al corazón misericordioso del Padre. Posteriormente, el obispo de Málaga abordará este miércoles la llamada de Jesús a construir el Reino de Dios en la realidad cotidiana. El jueves será el turno para el sentido de la cruz y las dificultades del camino cristiano, para culminar el viernes con la contemplación de la Pascua y el envío a ser testigos de esperanza en la vida diaria, pocos días antes del Miércoles de Ceniza.
Desde la Agrupación de Cofradías se ha insistido en la importancia de vivir los ejercicios y participar en este encuentro de oración y reflexión, «pues se trata de un itinerario espiritual que comienza y culmina en su conjunto, ofreciendo una preparación plena y coherente. Confiamos en que estos ejercicios espirituales sean una ocasión privilegiada de renovación interior y fortalecimiento de nuestra fe, en comunión con toda la Iglesia diocesana», ha señalado la entidad de San Julián.
La participación está abierta a todos los cofrades, sin necesidad de inscripción previa, y con entrada libre, a partir de las 20 horas, con el deseo de que esta propuesta sea, como señaló este lunes el propio obispo, un tiempo para «poner los ojos fijos en Jesús» y dejar que su fuego renueve la vida cristiana y cofrade.
Los correspondientes ejercicios también pueden seguirse en directo a través del canal de YouTube de la Agrupación de Cofradías.
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