Ese orden está lejos de existir solo en las pantallas de los investigadores. Las personas que lo mostraban con mayor fuerza también tendían a describir experiencias más intensas de unidad, inmersión y disolución de la frontera entre ellas mismas y el mundo que las rodeaba.
“Bajo los efectos de la psilocibina, las redes neuronales que nos ayudan a procesar nuestro mundo interior y el mundo que nos rodea se volvieron menos diferenciadas, pero se reorganizaron en patrones que reflejaban las experiencias de las personas”, explicó Devon Stoliker, autor principal del estudio e investigador de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Monash (en Australia).
“Mostramos que la psilocibina reorganiza la actividad cerebral en patrones estructurados y sensibles al contexto que co-varían con la calidad de la experiencia subjetiva, revelando un orden latente que no se detecta con las medidas promediadas en el tiempo”, escribieron los autores.
comunicado de prensa.Para los investigadores, el hallazgo no solo explica biológicamente la sensación de unidad que describen muchas personas durante un viaje psicodélico, sino que también matiza la idea de que la psilocibina simplemente vuelve “caótico” al cerebro. Ese caos aparente puede convivir con una reorganización con sentido, que depende de lo que la persona hace y de dónde pone su atención. Si esto se confirma en poblaciones clínicas, podría explicar por qué el entorno y el acompañamiento terapéutico importan tanto en estos tratamientos.
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