Suecia apuntaba a ser una de las grandes potencias del pádel, pero muchos de los clubes construidos han empezado a cerrar
Padel Zenter, el club de Ibrahimovic en Estocolmo.Padel Zenter- RODRIGO VÁZQUEZ
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Suecia apuntaba a ser una de las grandes potencias del pádel, pero muchos de los clubes construidos durante el auge han empezado a cerrar, dejando lecciones importantes para otros mercados emergentes del deporte.
Aunque el pádel sigue creciendo en lugares como Dubái, España o Francia, en Suecia las cuentas ya no salen: la pandemia disparó la apertura de pistas hasta niveles insostenibles, y la vuelta a la normalidad ha dejado un exceso de oferta frente a una demanda mucho menor. Según la Federación Internacional de Pádel, Suecia llegó a situarse como el cuarto país del mundo en número de clubes y pistas, y tercero en Europa, detrás de España e Italia, con más de 1.000 instalaciones y 600 jugadores amateurs registrados, de los cuales el 67% son hombres y el 33% mujeres, además de unos 800 jóvenes en formación. Sin embargo, el crecimiento rápido no se tradujo en sostenibilidad.
Adam Axelsson, el jugador sueco más conocido.Entre los casos más significativos destaca el club de pádel en Estocolmo propiedad del español Carlos Frechilla. Abierto en 2020 con una inversión de 2 millones de euros, el club transformó un antiguo almacén de kebabs en un espacio de última generación, con pistas de alto nivel y sistemas de insonorización al estilo de cortinas de cine.
Durante la pandemia, la demanda era tan elevada que Carlos llegó a facturar hasta 10.000 euros diarios. La fiebre por el pádel provocó que se abrieran clubs por todas partes sin un plan estratégico ni análisis de viabilidad: ubicación, competencia y sostenibilidad quedaron en un segundo plano. Un año después de su apertura, un fondo de inversión adquirió el club y recientemente ordenó su cierre, ilustrando cómo la burbuja del pádel en Suecia estalló generando pérdidas de alrededor de 500 millones de euros, según Carlos Frechilla. El caso refleja cómo inversiones masivas y rápidas pueden ser peligrosas incluso en deportes en auge.
Un boom que no se sostuvo
El pádel en Suecia había despegado a mediados de los años 2010 como una curiosidad, con clubes pioneros en ciudades como Helsingborg y Båstad, antes de expandirse a Estocolmo con instalaciones impulsadas por celebridades locales, como PDL Frihamnen, propiedad de Jonas Björkman y Måns Zelmerlöw.
El punto álgido fue la apertura de Padel Zenter en Årsta, de Zlatan Ibrahimović, que atrajo la atención mediática y popularizó el deporte entre el gran público. Durante la pandemia, mientras la mayoría de países cerraban instalaciones deportivas, Suecia mantuvo abiertas muchas pistas, y la combinación de un deporte sin contacto directo y el teletrabajo disparó la afluencia de jugadores y la inversión: según Padel Magazine, el número de pistas creció más de un 1000% en pocos meses.
El escenario del torneo de World Padel Tour en Suecia en 2023.WPTPero la explosión fue seguida por la corrección del mercado. Al regresar la normalidad, la sobreoferta se hizo evidente: más pistas que jugadores y cierres masivos de clubes. Entre 2022 y 2024, más de 100 centros cerraron según SVT, y la venta de equipamiento sufrió una caída de márgenes debido al exceso de producción. Incluso Premier Padel ya no programa torneos en Suecia, dejando claro que el país ha perdido relevancia competitiva en el circuito profesional.
Desde el año 2018 hasta el 2023, Suecia acogió varios torneos de World Padel Tour. Sin embargo, desde entonces no ha vuelto a haber pádel del más alto nivel en el país. Se intentó en 2024, pero fue cancelado de forma repentina a meses de su celebración. Además, todo apuntaba a que varios jugadores suecos llegarían a los primeros puestos del ranking, pero su presencia en rondas finales sigue siendo anecdótica.
Lección para otros países
Esto no significa que el pádel haya fracasado en Suecia. El deporte se mantiene sólido, consolidándose en el mundo federativo y entre los jóvenes. El auge pandémico dejó una base de jugadores y clubes que ahora se ajusta a la realidad del mercado.
Imagen de la Reserve Cup 2025 en Miami.RESERVELa experiencia sueca ofrece una lección clara para mercados emergentes como México, Estados Unidos o India: el crecimiento rápido y la fiebre por abrir instalaciones deben ir acompañados de planificación estratégica, control financiero y sostenibilidad a largo plazo. La demanda inicial puede ser temporal, y la sobreinversión puede crear burbujas que acaben en cierres masivos y pérdidas millonarias.
Suecia pasó del furor al ajuste, pero no al olvido. El pádel sigue vivo y en crecimiento, con una base consolidada de jugadores, clubes y federaciones que permiten que el deporte mantenga su relevancia. Para otros países que ven el pádel como una oportunidad de expansión, el ejemplo sueco subraya la importancia de equilibrar ambición con prudencia, asegurando que la fiebre inicial se transforme en tradición deportiva y no en un estallido efímero de inversión y entusiasmo.
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