El Pontífice concluye su visita apostólica con una referencia especial al papel del archipiélago como puerta de entrada de migrantes hacia Europa
Regala esta noticia Añádenos en Google El papa León XIV saluda en su visita a Tenerife. (AFP)Santa Cruz de Tenerife
12/06/2026 a las 15:01h.Desde hace décadas Canarias es sinónimo de inmigración y de acogida, dos realidades que el Papa León XIV remarcó en Tenerife durante su último día ... de viaje a España, en el que visitó un centro de acogida para extranjeros y mantuvo un encuentro con un grupo de migrantes para presidir después una multitudinaria misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Ante los alrededor de 40.000 fieles que participaron en la ceremonia, volvió a celebrar la «vocación a la acogida» de las Canarias debido a su posición «en el centro de las rutas migratorias». Es una idea en la que ya había insistido antes durante su visita al centro de acogida Las Raíces de La Laguna, objeto en el pasado de denuncia por parte de la ONG por el hacinamiento en que se encontraban los africanos que habían llegado a la isla en cayucos jugándose la vida. Allí celebró que las migraciones «pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos».
También se le vio empatizar con las personas que ofrecieron sus testimonios en la plaza del Cristo de La Laguna, donde tuvo lugar un encuentro con las diferentes realidades de integración migratoria de la isla que estuvo amenizado con actuaciones musicales de un grupo africano y de otro peruano, reflejo de la realidad multicultural que se vive hoy en Canarias. «Integrar no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria. Tampoco significa crear mundos paralelos», pidió precisamente León XIV, tras haber remarcado antes que la solidaridad «nace del reconocimiento de la dignidad humana y supera toda concesión secundaria o simple obra de filantropía». La acogida, insistió, «abre la puerta; la integración ayuda a cruzar el umbral. La asistencia coloca bálsamo en la herida y la integración reconstruye el futuro».
Entre los migrantes que ofrecieron su testimonio resultó emotivo el de Mbacke, un joven senegalés que llegó a Canarias siendo un menor no acompañado, un 'mena'. «Santo Padre, le pido que siga recordando al mundo que detrás de cada joven migrante hay un sueño, una madre que reza, y una vida que merece una oportunidad», le pidió al Papa, con quien hizo luego el gesto del 'sixt seven', icónico entre los jóvenes. Después le tocó el turno a un muchacho de origen marroquí llamado Khalid Allad, quien relató su difícil viaje en patera. «Lo intenté dos veces. En el primer intento murieron veinte personas. Recuerdo que, cuando regresé a casa, mi padre me abrazó llorando y me dijo que no había dormido en toda la noche porque había soñado que la patera volcaba en el mar. Aquella tragedia dejó una huella muy profunda. Mi padre me prohibió volver a intentarlo». Aún así hizo un segundo intento y empezó una nueva vida en Canarias, donde trabaja en un colegio de los salesianos.
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