El Parlament ofrece al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) una fianza económica para no tener que exhibir ya, y deforma permanente, la bandera española junto a la catalana en el exterior de la Cámara, como le ordenó el alto tribunal el 20 de marzo tras estimar la reclamación judicial de la entidad constitucionalista Impulso Ciudadano.
La institución presidida por el dirigente de Junts, Josep Rull, presentó un recurso contra la decisión del TSJC el pasado 7 de abril en la que ofrece al tribunal «prestar caución sustitutoria» en caso de que no se adopte la suspensión de la medida. Esto es, el Parlament se declara dispuesto a depositar una garantía económica a cambio de no aplicar la medida cautelar dictada -la exhibición inmediata de la bandera española- mientras se resuelve su recurso. Dicho de otro modo, ofrece ese pago a cambio de neutralizar provisionalmente los efectos de la orden judicial hasta que se resuelva el fondo del asunto.
Según el recurso del Parlament, al que ha tenido acceso EL MUNDO, la Cámara ofrece esta salida como última opción, pues anteriormente reclama la revocación de la medida cautelar o la suspensión de su ejecución. A efectos prácticos, lo que el Parlament está sosteniendo ante el TSJC es: si no estimas ninguna de mis dos principales peticiones, al menos permíteme pagar una fianza en lugar de tener que colgar la bandera española en la fachada mientras dure el litigio.
El recurso ha sido presentado y firmado por el letrado del Parlament, Joan Ridao, otrora secretario general de ERC. La no exhibición de la bandera española en el acceso al Parlament se ha convertido en una cuestión política de primer orden para su presidente, el neoconvergente Rull, puesto que la Cámara catalana es la principal institución dirigida por Junts y por el independentismo en la actualidad.
Fuentes del Parlament alegan que los servicios jurídicos de la Cámara «han decidido usar todas las fórmulas que prevé la ley para defender los intereses de la Cámara y no dejar ningún flanco al descubierto» y consideran la «caución sustitutoria» «una medida rutinaria prevista en el ordenamiento».
Pepe Domingo, el ex presidente Impulso Ciudadano y actual presidente de la Fundación Impulso y Cooperacación, rebate que la caución en este tipo de procedimientos «es excepcionalísima» y critica «que se pretenda comprometer dinero público para no poner la bandera de España». Oferta que tilda de, «cuanto menos, excéntrica».
«La caución no puede convertirse en una vía para eludir el cumplimiento de obligaciones legales especialmente cuando derivan directamente de la Constitución o de normas imperativas, como la ley de banderas. La obligación de colocar la bandera es personalísima (la tiene que hacer el Parlament), tiene contenido institucional y no puede compensarse con dinero porque no existe equivalencia económica posible. Es decir, el art. 746 Ley de Enjuiciamiento Civil [que regula la caución sustitutoria] es aplicable en lo contencioso-administrativo, pero sólo a medidas de contenido económico o patrimonial, nunca a obligaciones públicas de cumplimiento necesario», añade Domingo, al tiempo que presagia que el TSJC no aceptará el ofrecimiento del Parlament.
Rafael Arenas, presidente de Impulso Ciudadano, aña que la decisión del Parlament "es, además, una muestra del carácter excluyente del nacionalismo". "El rechazo a un símbolo que representa a todos los españoles supone una exclusión también de todos los que nos sentimos representados por él. Con esta decisión, el Parlamento se presenta como representante solo de una parte de los catalanes, pero no del "pueblo de Cataluña", considera.
Impulso Ciudadano reclamó colocar la bandera española ante el Parlament después de que la Cámara izara en la Diada una senyera gigante de 54 metros cuadrados sobre un mástil de 25 metros de altura. El coste de su instalación fue de 93.000 euros. La entidad constitucionalista reclamó entonces que, en cumplimiento de la ley de banderas, ondee también la rojigualda. Y el TSJC le dio la razón y ordenó al Parlament colocar una bandera española de las mismas dimensiones que la catalana, y hacerlo de forma permanente.