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El peligro para tu perro que viene en fila india

El peligro para tu perro que viene en fila india
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Con el buen tiempo, aumentan los planes con nuestra mascota en espacios verdes, pero hay que tener cuidado porque también es época de algunas plagas que les pueden dañar la salud

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Con el buen tiempo, aumentan los planes con nuestra mascota en espacios verdes, pero hay que tener cuidado porque también es época de algunas plagas que les pueden dañar la salud

Julio Arrieta

Jueves, 12 de marzo 2026, 19:00

... fechas, más que de la lluvia o del frío, tenemos que preocuparnos de otro asunto que sí puede poner en riesgo a nuestros perros. Hablamos de la procesionaria, que ya empieza a verse en parques, pinares y jardines urbanos y ha puesto en alerta a los veterinarios.

La 'Thaumetopoea pityocampa' es una oruga que al descender al suelo desde los pinos se desplaza en largas filas, buscando un lugar óptimo para enterrarse. Ir 'en procesión' protege sus cabezas y evita que se dispersen. Aunque estos bichillos parecen inofensivos, no es así: cada insecto está cubierto de miles de pelos urticantes microscópicos cargados de toxinas que se desprenden con facilidad. Pero los perros no lo saben. Lo que unido a su natural curiosidad, que les lleva a olisquear todo lo que les llama la atención, es un peligro.

En los árboles, «la señal más clara son los bolsones blanquecinos con aspecto algodonoso en las copas. Esos nidos indican que las larvas se han desarrollado allí y que el descenso al suelo puede producirse en cualquier momento. A ras de suelo, la presencia de orugas desplazándose en fila confirma un riesgo inmediato», advierte el experto. «Si vemos cualquiera de estos indicios, esa zona debe considerarse potencialmente peligrosa».

Un dato a tener muy en cuenta es que el riesgo no se limita a la oruga viva. Sus pelos urticantes pueden permanecer activos incluso cuando ha muerto o cuando los restos del nido han caído al suelo. «Uno de los aspectos más complejos de la procesionaria es que el peligro no depende solo de ver o no la oruga», recuerda Duque. «Sus pelos urticantes son extremadamente ligeros y pueden quedar en el suelo, entre la hierba o adheridos a superficies incluso después de que el insecto haya desaparecido».

Cuestión de minutos

El contacto de esos pelos con el hocico o la lengua de nuestros perros puede desencadenar, en cuestión de minutos, una inflamación severa con riesgo de necrosis si no se actúa de inmediato. Los síntomas más comunes «son hipersalivación intensa, inflamación de labios y lengua, dolor agudo e incluso dificultad respiratoria». La inflamación intensa de lengua y labios es muy frecuente, pero la señal que convierte la situación en una urgencia vital es «cualquier indicio de compromiso respiratorio: respiración dificultosa, ruidos al inspirar, incapacidad para cerrar la boca o un decaimiento brusco», precisa Duque, que insiste en que en ese escenario la asistencia «debe ser inmediata».

Ante la sospecha de contacto, la pauta de primeros auxilios es clara: lavar la zona afectada con abundante agua templada, sin frotar, y acudir sin demora al veterinario. «Los pelos urticantes actúan como microagujas que contienen toxina en su interior. Si se frotan, se rompen y liberan más sustancia irritante, además de clavarse con mayor profundidad en los tejidos», explica el director técnico del Hospital Veterinario Madrid Centro. Por ello, insiste en evitar errores habituales como frotar con gasas, aplicar cremas caseras o administrar medicación por cuenta propia, porque «en este tipo de cuadros, el tiempo juega en contra».

El riesgo alcanza también a los propios dueños, ya que los pelos de la procesionaria pueden causar irritaciones cutáneas, oculares o reacciones alérgicas en personas. Duque recomienda manipular al animal con guantes si es posible, no tocar directamente la zona afectada y lavarse bien las manos tras el lavado inicial, evitando además sacudir mantas o cepillar en seco para no dispersar más pelos..

Siete consejos básicos

  1. 1

    No ir por zonas de riesgo. Evitar las zonas con pinos en época de riesgo, sobre todo cuando se observan nidos en las copas o 'procesiones' en el suelo.

  2. 2

    Usar la correa. Llevar al perro siempre sujeto con correa en áreas donde pueda haber procesionaria para impedir que se acerque a las orugas.

  3. 3

    Impedir que el perro olfatee. No permitir que olfatee ni lama restos en el suelo, incluso aunque no se vean claramente las orugas, porque los pelos urticantes pueden permanecer activos y dispersos.

  4. 4

    Revisión después del paseo. Revisar patas y hocico tras cada paseo por zonas potencialmente infestadas para detectar reacciones tempranas.

  5. 5

    Las orugas no se tocan. No manipular nunca las orugas ni sus nidos, ya que el riesgo alcanza tanto al animal como a las personas.

  6. 6

    Lavar a la mínima sospecha. Si se sospecha contacto del perro con la oruga, lavar de inmediato la zona afectada con abundante agua templada, sin frotar, para arrastrar los pelos sin romperlos.

  7. 7

    Ir al veterinario si hay síntomas. Acudir sin demora a un centro veterinario ante cualquier síntoma —salivación intensa, inflamación, dolor, dificultad respiratoria—, por leve que parezca.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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