Domingo, 24 de mayo de 2026 Dom 24/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

El peor contrato en la historia del deporte

El peor contrato en la historia del deporte
Artículo Completo 893 palabras
El mayor o menor acierto de una operación financiera depende, en última instancia, del acaecimiento de circunstancias no controlables en el momento de su concertación

LA TRIBUNA

El peor contrato en la historia del deporte

El mayor o menor acierto de una operación financiera depende, en última instancia, del acaecimiento de circunstancias no controlables en el momento de su concertación

Regala esta noticia Añádenos en Google

JOSÉ M. DOMÍNGUEZ MARTÍNEZ. CATEDRÁTICO DE HACIENDA PÚBLICA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

24/05/2026 a las 02:00h.

Gracias a Tim Harford (Financial Times, 25-3-2026), nos enteramos de que, en el año 1999, los New York Mets, un club de béisbol ... estadounidense, suscribieron el que ha sido calificado como «el peor contrato en la historia del deporte». En dicho año, el jugador Bobby Bonilla (entonces, con una edad de 48 años) tenía un año más de contrato, con un salario cercano a los 6 millones de dólares, cifra que tendría que abonar el club para su desvinculación. Se alcanzó un acuerdo según el cual el deportista aceptaba un diferimiento de sus emolumentos a cambio de recibir una suma de casi 1,2 millones de dólares durante 25 años a partir del año 2011 (en total, prácticamente 30 millones de dólares).

Así, si el club deudor hubiese tenido a su disposición la posibilidad de invertir los 6 millones de dólares a un interés anual, por ejemplo, del 10%, al cabo de 11 años, habría acumulado una suma superior a 17 millones de dólares, más que suficiente para, después de impuestos, ir abonando las anualidades comprometidas. Desde otro punto de vista, pensemos qué habría ocurrido si, a partir del año 2000, la economía estadounidense hubiese registrado una inflación anual del 10%, que se mantuviese hasta el año 2035. En tal caso, la suma de todos los pagos adeudados equivaldría, a precios del año inicial, 1999, a 3,8 millones de dólares. Tales parámetros, el tipo de interés y la tasa de inflación, tienen, pues, mucho que decir. Y una cosa está clara. Cuando se trata de viajes de dinero a través del tiempo, puede ser recomendable tomarse una pausa en la estación antes de sacar el billete, además de tener presente que, en ese tipo de desplazamientos, acechan siempre distintos riesgos y amenazas. Así las cosas, ¿qué podemos decir del atípico y denostado contrato de los Mets de Nueva York?

Einstein nos advirtió de que la fuerza más poderosa del universo (para incrementar el dinero) es... el interés compuesto

Como ilustra Tim Harford, pueden extraerse diversas lecciones. La primera, en línea con lo señalado, que el poder del interés compuesto no se percibe a primera vista, ni intuitivamente, por una gran mayoría de personas. Por mucho que lo repitamos, cuesta trabajo asimilar que, si se coloca un grano en la primera casilla de un tablero de ajedrez, y se va duplicando sucesivamente, el número de granos correspondiente a la casilla 64ª ascienda a 9,2 millones de billones, esto es, 9,2 trillones. A pesar de la creencia de los fans del equipo de que el jugador y sus agentes vapulearon financieramente a su club, no necesariamente tendría por qué haber sido así. Aunque vaya contra la lógica que 6 millones de dólares de ahora equivalgan a 30, una serie de años después, puede darse tal equiparación, a tenor de lo indicado. La segunda lección concierne al pesar psicológico de tener que afrontar una secuencia de deudas sustanciales a lo largo de un prolongado período. La observación del lento declive del capital pendiente, en el cuadro de amortización de un préstamo hipotecario, genera toda suerte de sentimientos en el prestatario, dependiendo de las condiciones financieras de la operación y, especialmente, de lo que represente la carga hipotecaria sobre la renta neta familiar.

En tercer lugar, la operación contractual descrita implicaba diversos riesgos. El club en su día asumió una contingencia, luego convertida en obligación cierta, al asegurar un contrato para un año en el que, finalmente, no deseaba seguir contando con los servicios del deportista. Al llegar al acuerdo de aplazamiento, se comprometió a dar una determinada rentabilidad al jugador. Este, por su parte, afrontaba otros riesgos, entre ellos el de inflación y el de contraparte, en el supuesto de que el club no pudiera o no quisiera hacer frente a sus deudas. El episodio nos depara otros aspectos relevantes en los planos deportivo y financiero. Resulta que los Mets emplearon los 6 millones de dólares disponibles como consecuencia de la operación de diferimiento en la contratación de un nuevo pitcher, y alcanzaron the World Series. Luego procedieron a reinvertir todas las ganancias de su éxito deportivo. No lo tuvieron tanto en el vehículo de inversión elegido, gestionado por un tal Bernard Madoff, uno de los mayores estafadores piramidales de la historia.

En fin, el mayor o menor acierto de una operación financiera depende, en última instancia, del acaecimiento de circunstancias no controlables en el momento de su concertación. Podemos calcular que, con el planteamiento del contrato suscrito, el jugador se garantizaba un interés del 8% anual, con lo que, a estas alturas, y aunque quede por delante un buen trecho, no parece que hiciera un mal negocio.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir