El Baúl de los Mundiales
El pequeño genio escocés que hizo reír al mundo con la celebración de un golEn México 86, Stracan marcó ante Alemania Federal y escenificó un curioso festejo en una valla publicitaria
Regala esta noticia Añádenos en Google Gordon Strachan. (@sassscotblog) 24/06/2026 a las 00:03h.«Estos estadios suelen tener un foso detrás de las vallas. Mientras corría hacia ellas, pensé: si salto y hay dos metros de profundidad, ¡me ... rompo el cuello!». Hombre precavido vale por dos. A Gordon Strachan (Edimburgo, Escocia, 9 de febrero de 1957) le poseyó la cordura una calurosa tarde de junio de hace 40 años cuando se dirigía como un poseso hacia una de las bandas del estadio La Corregidora de la ciudad mexicana de Querétaro.
Durante el torneo se había vuelto costumbre que los jugadores saltaran las vallas publicitarias para acercarse a los aficionados de su país y festejar con ellos. Esa era la intención de Strachan, quien incluso hizo un amago de superar el obstáculo publicitario. Dio un saltito mínimo, confirmó que se hallaba ante una cima demasiado alta para sus piernas y decidió ejecutar rápida e inteligentemente un plan B.
Con su habitual sonrisa pícara, simplemente levantó la pierna derecha y la dejó apoyada sobre la valla en relajada pose mirando hacia los seguidores escoceses ubicados en aquella zona del campo. En sus entrevistas posteriores, Strachan siempre bromea sobre ese momento explicando que «era demasiado bajito para saltar el cartel» y que tuvo que improvisar para no quedar en ridículo.
En esas comparecencias ante la prensa, el simpático escocés abundó sobre las vivencias personales y colectivas en aquel Mundial de México. Él, por ejemplo, siendo pelirrojo y de tez muy clara, sufrió enormemente con el sol y el calor del país norteamericano. Para protegerle de posibles quemaduras, o incluso de una insolación, el cuerpo técnico del equipo le obligaba a permanecer confinado en el hotel. «Fueron días muy aburridos», recuerda.
Mucho menos aburridos fueron los controles antidopaje. «Todo el mundo quería que le tocara pasar el control después del partido. Te dejaban beber toda la cerveza que quisieras hasta que te entraran ganas de orinar», rememora el futbolista con nostalgia.