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El pinsapar perdido que vuelve a echar raíces en la Sierra de las Nieves

El pinsapar perdido que vuelve a echar raíces en la Sierra de las Nieves
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Un proyecto de la Universidad de Granada recupera el bosque desaparecido junto al principal acceso al Parque Nacional mediante la repoblación de 301 ejemplares
El pinsapar perdido que vuelve a echar raíces en la Sierra de las Nieves

Un proyecto de la Universidad de Granada recupera el bosque desaparecido junto al principal acceso al Parque Nacional mediante la repoblación de 301 ejemplares

Regala esta noticia Añádenos en Google Este pinsapar renace entre Conejeras y la Venta El Navasillo.

Javier Almellones

Málaga

20/07/2026 a las 00:43h.

Aún recuerda perfectamente aquellas subidas desde San Pedro Alcántara hacia Ronda cuando era niño. En aquella carretera era habitual ver cómo algunas personas se llevaban ... pequeños pinsapos para utilizarlos como árboles de Navidad. Entonces nadie podía imaginar que aquel paisaje acabaría desapareciendo casi por completo. Décadas después, José Gómez Zotano, convertido en geógrafo e investigador de la Universidad de Granada, trabaja precisamente para devolver ese bosque al mismo lugar del que nunca debió desaparecer.

Porque esa es la verdadera historia que hay detrás del proyecto desarrollado en el entorno de Conejeras, junto al acceso de Parauta al Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. No consiste simplemente en plantar árboles. Consiste en recuperar un bosque desaparecido y hacerlo exactamente allí donde la ciencia demuestra que existió.

Durante décadas, quienes accedían a la sierra por este camino atravesaban un pequeño pinsapar que servía de antesala al gran bosque que hoy sobrevive en el corazón del parque. Sin embargo, aquellas poblaciones locales fueron desapareciendo entre las décadas de los sesenta y los ochenta del siglo pasado como consecuencia de incendios forestales, roturaciones agrícolas, extracción de áridos, la presión del ganado y de la fauna salvaje sobre los ejemplares jóvenes e, incluso, la tala de pequeños pinsapos para utilizarlos como árboles de Navidad.

Gómez Zotano es uno de los tres autores de este proyecto de la Universidad de Granada. Abajo, la plantación de ejemplares se realizó entre noviembre de 2022 y febrero de 2023..

El resultado es que quien llegue a Conejeras podrá contemplar esta especie emblemática sin necesidad de internarse varios kilómetros en la zona núcleo del Parque Nacional.

El proyecto comenzó a materializarse sobre el terreno el 4 de noviembre de 2022, con la primera jornada de plantación. A aquella le siguieron otras seis actuaciones desarrolladas hasta el 17 de febrero de 2023. Desde entonces, el trabajo no se ha detenido: durante los tres años siguientes los investigadores han realizado un seguimiento continuado de los ejemplares para evaluar su evolución y la eficacia de la metodología empleada.

Una repoblación diferente

El proyecto tampoco se parece a una repoblación convencional. En total se plantaron 301 pinsapos. Pero la inmensa mayoría no eran pequeños plantones de vivero. «De los 301 árboles, 251 tenían entre siete y quince savias», explica Gómez Zotano. Traducido a un lenguaje menos forestal, eran ejemplares ya visibles, muchos de ellos de alrededor de medio metro de altura y trasladados con grandes cepellones para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Solo cincuenta correspondían a plantas de menor edad.

Además, todos procedían del cercano pinsapar de La Nava, donde fueron seleccionados entre ejemplares que competían entre sí y tenían pocas posibilidades de prosperar. Antes de ser trasladados permanecieron durante un tiempo en una zona viverada para favorecer el desarrollo de nuevas raíces y mejorar su adaptación al nuevo emplazamiento. La investigación concluye que este procedimiento ha sido una de las claves del éxito de la restauración.

Uno de los mensajes que más repite Gómez Zotano es que plantar árboles solo representa el comienzo. Después hay que acompañarlos durante años. En este caso fue necesario abrir centenares de hoyos, muchos de ellos manualmente, desbrozar el terreno para reducir el riesgo de incendios, instalar protectores frente al ganado caprino y ovino, pero también frente a la cabra montés y el jabalí, organizar riegos periódicos durante los dos primeros veranos y realizar un seguimiento individualizado de cada ejemplar.

«Hay muchas repoblaciones que no han tenido éxito porque no estaban en el sitio adecuado o porque no recibieron los riegos y tareas de mantenimiento que necesitan durante los primeros años», explica. «Hasta que el árbol desarrolla sus raíces y se hace autónomo hay que mantener un riego de apoyo, aunque cada vez más espaciado para que aprenda a buscar el agua por sí mismo», añade Gómez Zotano.

Cada uno de los árboles quedó además registrado en una base de datos con información sobre su ubicación, edad, orientación, tipo de suelo, fechas de riego y evolución posterior, permitiendo evaluar científicamente la eficacia de la restauración.

Cientos de voluntarios

Aunque el proyecto nace de la investigación universitaria, difícilmente habría salido adelante sin la implicación de numerosas instituciones y de la ciudadanía.

En las distintas fases participaron alrededor de 300 voluntarios, además de administraciones públicas, propietarios de fincas, asociaciones y centros educativos de la Serranía de Ronda y de la Costa del Sol. «La respuesta ciudadana fue mayor de la que esperábamos», recuerda Gómez Zotano. «Vinieron personas de toda la Serranía, de Marbella, San Pedro, Estepona, Fuengirola o Málaga», cita.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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